Hasta Shakira puede tener un mal verano

El mito del amor romántico es uno de los elementos que más vidas de mujeres se ha llevado por delante desde que el mundo es mundo. Y es un mito precisamente porque no existe, aunque a las mujeres la dictadura de género que se nos impone en forma de feminidad, nos obligue a estar toda la vida persiguiendo ese espejismo.

Opinión de Núria González para eltaquigrafo.com
Shakira en una de sus actuaciones l Archivo

No conozco a nadie que me haya venido a contar que este verano, que gracias a las diosas está a punto de acabar, ha sido el mejor verano su vida. Podría ser el calor insoportable, las huelgas de los aeropuertos o que todo está estúpidamente caro. Pero en realidad nada de eso tiene la culpa del no éxtasis veraniego.

La culpa la tienen, como siempre, las expectativas surrealistamente altas en un verano en el que, al final, hemos hecho lo de siempre, pero pagando el 30 % más que el año pasado (lo cual resulta totalmente frustrante en el prometido “verano de nuestras nuevas vidas”), cuando las playas, las carreteras y todos los bares estaban también hasta arriba, digan los que digan los medios de comunicación, que hace un par de años que sólo comunican el conveniente mensaje oficial.

Sin embargo, este verano hemos sido testigos, completamente involuntarios, de ciertas historias que, aunque a priori parezcan carne de la prensa rosa, a mi no dejan de sorprenderme.

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Shakira, esa cantante talentosa, artista singular y de rotundo éxito, una mujer ya con décadas de carrera a la espalada, siempre de número uno en número uno, guapísima y aparentemente divertida, ha sido “corneada” en público por el niñato aquel con el que se empeñó en salir hasta en la sopa, Gerard Piqué. Eso, además de estar perseguida por un presunto delito fiscal por el que le piden ocho años de cárcel. Pero eso lo comentamos otro día.

Jamás nunca entendí que hacía una mujer como Shakira con un ejemplar típico de babosote de discoteca medio pija de Barcelona como éste. Ella siempre estuvo a años luz del señorito tanto en talento, como en educación como en fortuna (la chica de los movimientos imposibles ha sido y es mucho más rica y prolífica que él, por mucha copa Davis y bussineos raros de Piqué en Andorra).

Y, sin embargo, durante años hemos visto como ella lo ha paseado, subido a sus escenarios (y digo sus porque son su reino como cantante y artista incontestable que es), la hemos visto también ocupar sus redes sociales con reportajes enteros sobre su amor eterno y cursi, cosa que no le pegaba nada y que reafirma una verdad universal infalible que aprovecho para revelarles: no se fíen ni un pelo de aquellos que se pasan el día diciéndose lo mucho que se quieren en las redes sociales, es signo inequívoco de que van a acabar mal. Y si te pasa a ti, huye.  

Y aquí está mi punto. Toda esa parafernalia del amor proclamado a bombo y platillo, de las fotos perfectas de o de los paseos a la luz de la luna forman parte del mito del amor romántico que es uno de los elementos que más vidas de mujeres se ha llevado por delante desde que el mundo es mundo. Y es un mito precisamente porque no existe, aunque a las mujeres la dictadura de género que se nos impone en forma de feminidad, nos obligue a estar toda la vida persiguiendo ese espejismo, lo cuál nos lleva a todas a realizar cosas absolutamente estúpidas, como no puede ser de otra manera cuando se persiguen imposibles.

No se explica de otra manera si no, volviendo a mi querida Shakira, que durante años han hecho parecer era más interesante su relación con el jugador de fútbol que su carrera rotundamente brillante. No así para él, que en términos de imagen pública ha salido mucho más beneficiado de esta relación que ella. Y es porque así es para el patriarcado en el que vivimos, las mujeres “enamoradas” de cualquier capullo (digo capullo porque él mismo ha demostrado hace muy poquito que lo es), son mucho más validables que una mujer talentosa vendiendo millones de discos por todo el mundo, con estilo y carácter propio.

Ni todo el auto borrado de Shakira ha servido para evitar que se desvele la inexistencia del amor eterno y romántico. Al final se ha revelado el mito en forma de infidelidad por parte de él con una de sus empleadas, bastante más joven que Shakira (y que él), con la que llevan meses paseándose por Barcelona y de la que dicen las malas lenguas de la noche catalana que incluso ya estaría embarazada. Igual de ahí viene la prisa por haber hecho ya sus primeras apariciones oficiales.  

El machín de autoestima amenazada que deja preñada a la empleada más joven que su mujer. Es el mismo cliché desde los años 70.

Shakira es una mujer que me cae bien y una de esas artistas que me lleva acompañando toda la vida. Bueno a mí y a muchas. Recuerdo perfecto su disco “¿Dónde están los ladrones?” sonando en mi coche el primer año de universidad, sus duetos con Alejandro Sanz en las cenas de empresa un poco más tarde, su autoproclamación como “Loba devoralotodo” en mi época de divorcio y así hasta hoy, lo cuál hace que esta mujer sea casi una colega virtual compañera de vida. Y a ninguna mujer le gusta que sufran sus colegas.

Ella, por su parte, se ha desquitado públicamente como mejor sabe hacer que es con un bombazo de canción en la cual lo pone a parir, lo cual nos indica que esto viene de largo. Porque una no compone, graba, lanza y hace éxito mundial un single a dúo con el novio de Rosalía (sí, me encanta llamar a Raw Alejandro “el novio de Rosalía”), en una semana, por muchas ganas que tengas de gritarle a los cuatro vientos que tu ex es un desgraciado.

Por tanto, me gusta pensar que en los meses que ella ha estado jorobada por culpa de su adúltera pareja, ha sido capaz a la par de urdir una venganza igual de pública que su tan, cacareado por ella misma, amor romántico inexistente. Mucha gente podrá pensar que eso es una estupidez, pero yo creo que, conociendo el nivel de narcisismo del culé, “felicitarlo” por ser una mierda frita y ponerlo en el número 1 de todas las listas de éxitos del mundo, le tocará la moral bastante.

Y, además, con esta canción “Te Felicito”, se une Shakira al club de las maravillosas cantantes que han hecho fabulosas canciones en su momento de cabreo más sublime; club liderado sin duda por Paquita la del Barrio con su “Rata de dos Patas”, y del que también forma parte La más grande, Rocío Jurado, con la mítica “Ese hombre”.

Así que, en realidad, lo que le ha pasado a mi querida compañera Shakira es un win win”, un ganar ganar, en el que sólo ha perdido un rubio que no la favorecía en nada. Igual que el de su pelo, por cierto, que también podría ir pensando en liquidar, con todo mi amor le digo.

Así que si ahora que están volviendo a sus casas creen que el verano no ha cumplido en absoluto con los que se imaginaban, y que se han vuelto a pelear con la familia, les han picado mil mosquitos o no les queda ni medio euro en el banco, escuchen a Shakira. Si ella ha arreglado su verano, ustedes seguro que también.

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