Hallan el cadáver del ‘violador de la Vall d’Hebron’ en una zona boscosa de Barcelona

La información que barajan los Mossos d'Esquadra es que se trata de una muerte accidental. José Rodríguez Salvador, más conocido como 'el violador de la Vall d’Hebron', fue juzgado en los años 90 acusado de cometer más de 40 violaciones.

Hallan el cadáver del 'violador de la Vall d'Hebron' en una zona boscosa de Barcelona
Rodríguez Salvador en una imagen de los 90.

José Rodríguez Salvador, más conocido como ‘el violador de la Vall d’Hebron’ ha sido hallado muerto este domingo en una zona boscosa del distrito de Nou Barris, de Barcelona. El cuerpo del que fue uno de los violadores más temidos de principios de los años 90 ha sido localizado por los Mossos d’Esquadra en la zona rocosa y con terraplenes de la carretera Alta de les Roquetes, en el barrio de Canyelles del mencionado distrito.

Según han adelantado la Cadena Ser y El País, y han confirmado fuentes de los Mossos a esta redacción, la Policía catalana ha abierto una investigación para esclarecer la causa de la muerte, pero los primeros indicios apuntan a que se trataría de una muerte accidental. Aún así, piden prudencia, pues no se descartan otros motivos. Su familia había denunciado su desaparición este pasado sábado.

Sospechoso de más de 40 violaciones

Rodríguez Salvador, de 61 años, fue juzgado a mediados de los años 90 acusado de cometer más de 40 violaciones durante los veranos de 1990 y 1991. Se trata de un personaje que despertó mucho temor entre las jóvenes barcelonesas y que, finalmente, fue condenado a más de 300 años de prisión al demostrarse 17 violaciones, varios intentos de agresión sexual, un robo con intimidación y varios raptos y amenazas. Entre 2007 y 2008 estuvo en libertad, pero volvió a prisión porque se le aplicó la ‘doctrina Parot’, que alargó su estancia entre rejas.

En 2012, salió en libertad tras cumplir 20 años en prisión. De todos modos, la Fiscalía pidió a los Mossos que le hicieran un seguimiento.

Rodríguez solía abordar a sus víctimas en la calle, habitualmente en la zona de la Vall d’Hebron, haciéndoles creer que iba a atracarlas. Se quedaba con la documentación de sus víctimas y, acto seguido, las obligaba a acompañarle a un descampado donde consumaba la violación, amenazándolas con una navaja o un trozo de vidrio.

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