Fútbol, putos y putas

¿Hubiera tomado la federación de fútbol la misma decisión de cerrar el estadio si en lugar de “puto” se gritara “puta”?

Los muertos de Colau
Opinión de Núria González para eltaquigrafo.com

Estaba la otra noche en una cantina y en la tele daban un partido de fútbol entre el Cruz Azul de la Ciudad de México y el Monterrey. Las gradas estaban completamente vacías y pensé que era por el Covid pero, tras una breve investigación preguntando a quienes me acompañaban en la mesa, me enteré de que la razón de la desaparición del público era otra.

La federación de fútbol mexicana había sancionado al Cruz Azul porque desde sus gradas, los aficionados eran fieles seguidores de gritar “puto”, bien cantadito, cada vez el equipo rival sacaba de puerta o de esquina. Ese grito es algo inherente al fútbol mexicano y que cualquiera que haya visto un partido de la selección habrá podido oír. Sin ir más lejos, la semana pasada, en un partido Canadá- México donde la nieve se acumulaba alrededor del campo, entre el frío polar se volvió a escuchar el “puto” de rigor, cada vez que la costumbre marcaba su uso.

La palabra en sí es completamente habitual y tiene cientos de usos en el “español mexicano”. Cierto es que una de ellas es la de utilizarla para referirse despectivamente a los gais, y esa es la razón por la que la Federación de fútbol mexicana ha sancionado a ese equipo, por permitir insultos homófobos en sus gradas. Y está bien visto así, pero ¿hubiera tomado la federación de fútbol la misma decisión de cerrar el estadio si en lugar de “puto” se gritara “puta”?

Lo cierto es que en el fútbol se grita “puta” todo el rato y a todo el mundo. Y esta vez con una única acepción, que es la de proferir el peor insulto que entre machos se les puede ocurrir. Pero no sólo en México, sino en todos los campos de fútbol del mundo de todas las categorías existentes, al grito de “puta” se insulta a las mujeres que juegan, a las que hacen de árbitros, y a las madres, hermanas, esposas y cualquier familiar de sexo femenino de los jugadores, entrenadores y hasta de los recoge pelotas.

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Es otro clásico del fútbol.

Sin embargo, así como vemos que la FIFA ha multado a varios clubs de varios países en los últimos años por proferir insultos homófobos, pocos son los ejemplos en que se haya cerrado un campo de fútbol o de cualquier otro deporte por insultos machistas. De hecho, son tan pocos que sólo encontramos uno.

Concretamente, fue en 2015 cuando la federación española de fútbol sancionó al Betis con un desalojo parcial de una parte de las gradas, porque los tipos que allí se asentaban cada semana le inventaron un cántico a la expareja de uno de los jugadores, en el que la llamaban literalmente puta, después de que ella le denunciara a él en varias ocasiones por violencia machista.

Era una puta, lo hiciste bien” era lo que le cantaban al tipo, así que no solo la llamaban puta, sólo que hacían apología de la violencia machista. Obviamente con esto, en un país como el nuestro en el que hay al menos un feminicidio semanal y una violación cada seis horas, es difícil de hacer la vista gorda.

Sin embargo, la directiva del Betis salió a protestar airadamente diciendo que era una «sanción oportunista” y que no era para tanto. Evidentemente, en sus mentes de futboleros de toda la vida no lo entendían porque cada día se insulta a las mujeres en los campos de fútbol, así como en el del Betis o peor.

Entonces, a la vista de las pruebas, y comparando lo en serio que se toman las autoridades futboleras las lucha contra la homofobia y lo poco que les sigue importando nada la apología de la violencia machista que se hace cada vez que rueda el balón, la respuesta a mi pregunta inicial es obvia. No hay ningún estadio cerrado por insultar a una mujer. Pueden seguir tranquilamente ofendiendo a la mitad de la población mundial por pura diversión.  Pero mucho ojo con los congéneres, o verán el fútbol desde casa.

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