Fuga del Rey: ‘Lucum’, la cueva de Alí Babá

A través de la fundación Lucum se canalizó la donación de los 100.000.000 (cien millones) de euros que le 'regaló' otro rey al emérito, en este caso, el de Arabia Saudí

Fuga del Rey: 'Lucum', la cueva de Alí Babá
Juan Carlos I en una imagen de Wimbledon.

Juan Carlos I, el rey emérito, creó una fundación privada en Panamá, en 2008, de nombre ‘Lucum’. ¿Por qué en Panamá? Quizá, como apunta el rotativo comarcal, La Veu de l’Anoia, porque entre las grandes ventajas que tiene, hay un par que sobresalen: Planificación del patrimonio e instrumento testamentario de manera anónima, que puede ser con activos, entre otros, de cuentas bancarias en todo el mundo, y porque está totalmente exenta de impuestos, contribuciones, tasas o gravámenes de cualquier tipo, siempre y cuando no provengan del propio Panamá.

A través de esa fundación, se canalizó la donación de los 100.000.000 (cien millones) de euros que le ‘regaló’ otro rey al emérito, en este caso, el de Arabia Saudí.

Según The Telegraph, el rey Felipe VI figura como segundo beneficiario, en caso de fallecimiento del Rey emérito, en dicha fundación, cuya cuenta bancaria está en Suiza, concretamente, en el banco Mirabaud. Felipe VI asegura que no sabía nada pero, casualmente, el 16 de marzo de 2020, renunció, ante notario, a la herencia económica que pudiera recibir de su padre, algo que, como nos recuerdan desde La Veu de l’Anoia, no se debería poder hacer, ya que el Código Civil, en su artículo 991, destaca que «Nadie podrá aceptar ni repudiar sin estar cierto de la muerte de la persona a quien haya de heredar y de su derecho a la herencia», es decir, que no se puede renunciar a una herencia mientras la persona de la que hay que heredar siga con vida.

No hacía falta

Pero si lo hizo pensando en la fundación ‘Lucum’, no hacía falta, porque su padre, Juan Carlos I, el 5 de junio de 2012 y, advertido de que dicha fundación era una bomba de relojería, firmó un contrato de donación de todo el activo de ‘Lucum’. En dicho contrato, del que hemos podido ver copia en algunos medios, aparecen «S.M. Juan Carlos I, Rey de España (Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón)», como donante, y la «señora Corinna Zu Sayn Wittgenstein», como donataria, es decir, como receptora de la donación.

Sobre esto, la Audiencia Nacional abrió la pieza separada de investigación, en base a unas grabaciones del excomisario, José Manuel Villarejo, a las que este medio ya se ha referido.

Según el contrato de donación, Corinna, aceptó los 65 millones de euros que quedaban en la fundación «de forma gratuita e irrevocable, sin cláusula de devolución en caso de fallecimiento previo de la donataria». También consta en el contrato que el donante [el rey emérito] «certifica que la presente donación no afecta en modo alguno a la reserva legal que deben recibir sus herederos legales», es decir, la legítima.

Tal como se preguntan en La Veu de l’Anoia, quedará pendiente saber qué pasará con la legítima y el usufructo, y qué harán las hijas de Felipe VI en caso de que ellas consten como herederas (total o parcialmente), si es que hay testamento.

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