Frontera de Ordesa de Francisco Pozán y David Tapia

Cada viñeta es una delicia. Hay escenas bélicas de una intensidad y realismo que ponen los pelos de punta. Momentos de tensión e intriga propios de una novela negra o de espionaje

Frontera de Ordesa de Francisco Pozán y David Tapia

Vuelvo a eltaquigrafo.com tras un extraño verano en el cual todo lo que creíamos seguro se nos ha venido abajo. Bueno, no todo, las buenas lecturas nos han seguido acompañando contra viento y marea. Es una época de resistencia y nada mejor que traeros una historia de lucha, entrega, supervivencia, heroísmo y antifascismo en forma de cómic.

La editorial aragonesa GP Ediciones nos trae Frontera de Ordesa, una narración histórica, el relato de una red de evasión creada por el anarquista Francisco Pozán.

Francisco Pozán (Juanarete) (guion) y David Tapia (dibujo) completan con este volumen la Trilogía anarquista conformada por La bondad & La ira (Últimas horas de Ramón Acín) y Pepe Buenaventura Durruti.

Una raya en el monte

Esta frase encabeza el prólogo que sobre las fronteras hace Antonio Altarriba. Divisiones totalmente arbitrarias que las personas nos hemos ingeniado para sortear, derribar o modificar a lo largo de los años. Rayas imaginarias en los mapas que la historia ha demostrado ineficaces. La reciente pandemia es una buena muestra de ello.

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Pues bien, a una de estas líneas divisorias, o más bien a un fragmento de ella, va dedicada esta obra gráfica.

Los Pirineos y más concretamente Ordesa y su majestuoso entorno son sus principales protagonistas.

Este enclave fronterizo aragonés y sus gentes, tanto las que lo habitan como las que lo utilizan circunstancialmente, discurren por las viñetas del cómic a través de los tres capítulos que lo conforman.

Un paisaje, tres historias

El tebeo está dividido en tres partes. Cada una de ellas hace referencia a una localización pirenaica.

La brecha de Rolando es la más costumbrista. Sabremos de la vida de los paqueteros. Gentes que cruzaban la pétrea muga para traer víveres y enseres difíciles de conseguir en tierras españolas.

Tucarroya hace referencia a la Bolsa de Bielsa, un episodio no demasiado conocido de la guerra civil.

Bujaruelo nos narra la última evasión de la red Pat O’Leary llevada a cabo con éxito por Pozán y sus hombres. Gracias a ellos la activista, periodista y miembro de la Resistencia Nancy Wake logró escapar de las garras de la Gestapo para seguir en la lucha.

Un maestrico de Huesca

No parece empresa fácil mantener la coherencia narrativa en una trama que abarca tantos años y con distintos personajes y localizaciones. Sin embargo, esto se consigue gracias al excelente guion de Juanarete unido al espectacular uso de los lápices, la tinta y el color por parte de David Tapia.

La labor de documentación es exhaustiva y eso se nota en el mimo por el detalle. Las ropas, las casas, los uniformes o los paisajes están perfectamente representados. Cada viñeta es una delicia. Hay escenas bélicas de una intensidad y realismo que ponen los pelos de punta. Momentos de tensión e intriga propios de una novela negra o de espionaje.

Sobre toda la obra planea la figura de Paco Ponzán pese a que aparece en contadas ocasiones. El último capítulo es una semblanza sobre su vida. Un anarquista que no cejó nunca en el empeño de combatir el fascismo a ambos lados de la frontera. Dejó su vida en ello y su aportación, aunque no muy conocida, mantuvo viva la llama de la Resistencia en el sur de Francia ayudando a muchas personas perseguidas.

Es de justicia recordar a personas como él. Un sano ejercicio de memoria y reconocimiento. Si además lo podemos hacer disfrutando de un cómic tan ameno como Frontera de Ordesa, no sé a qué estáis esperando para haceros con él.

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