«Ficción para Multitudes», una novela loca, inteligente y genial

La última novela de Luis Artigue se termina de leer sin querer porque el lector se siente tan cómodo que casi molesta que llegue el final. Y unos días después todavía se rememoran algunos párrafos que te hacen reír, otros que te hacen meditar y otros que te hacen pensar que sabes más cosas de las que sabías. Pero no eres tú, no. No es que de pronto el conocimiento sobre literatura, cómic o cine te brote por generación espontánea, no. Es lo que leíste en la novela de Luis.

Portada del libro "Ficción para multitudes" de Luis Artigue.

«Ficción para multitudes» es una novela loca, muy loca, tan hilarantemente loca como inteligente, tan lúcida como la mente de Luis Artigue, su autor, que en años anteriores ya nos deleitó con su personalísimo estilo en sus novelas «Donde siempre es medianoche» (2018, Premio Celsius en la Semana Negra de Gijón) y «Café Jazz el Destripador» (2020), entre otras. La novela consta de una trama en la que el protagonista, Nathaniel Mortimer, un famoso autor de novelas gráficas y cómics, muere debido al Covid-19. Lejos de que todo acabe, Nathan se ve frente a Matelda Loewenstein, directora de recursos humanos del otro mundo y secretaria de dirección de Dios y en su condición de semimuerto en expectativa de destino se enfrenta a algo parecido a una entrevista de trabajo con el objeto de determinar el lugar al que finalmente será destinado.

Pasado el trámite, el protagonista se ve inmerso en un viaje en el que atravesará todos los círculos de «La divina comedia», de Dante, que es como Luis Artigue concibe para la novela el más allá, acompañado, por si la paranoia fuera poca, de uno de sus escritores favoritos, Philip K. Dick. Nathan cree que va a ver a su padre, al que odió en vida, con el objeto de restregarle sus éxitos profesionales, pero, en realidad, Dick le conduce a una entrevista con el mismísimo Príncipe de las tinieblas.

Hasta aquí la trama. La novela puede leerse solamente en base al genial desarrollo de la misma, ahora bien, sería una lectura entretenida, pero pobre, incompleta, ya que de donde se saca el máximo partido es de esa lectura en segundo plano desde cuya escritura Luis hace una crítica social feroz, demostrando que la ciencia ficción, al igual que la novela negra, es una herramienta tan eficaz como esta, aportando el autor su agudo sentido del humor, su fina ironía y un cinismo más que necesario para mostrar las claves ocultas de la novela que, por otra parte, es un catálogo que nos muestra la historia del cómic desde sus comienzos hasta nuestros días, con referencias no solo a autores e historias, sino a estilos y a técnicas, incluso con guiños a autores de novela fantástica españoles.

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También hay referencias literarias y cinéfilas en un ejercicio de concreción demasiado atinado, ya que la novela consta tan solo de 192 páginas. No podría haber tanto contenido en ninguna novela de similar tamaño, demostrando Luis Artigue a través de sus páginas que posee un oficio al alcance de pocos. Una novela más que recomendable de un autor que, entre otros premios, atesora el Premio Ojo Crítico de poesía.

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