¿Existe un efecto imitación en los crímenes de violencia de género?

Según expertos en el ámbito del Derecho, la criminología y la psiquiatría, los medios de comunicación reproducen unos patrones de conducta en relación con los crímenes de género, que influyen en la conducta de futuros agresores.

¿Existe un efecto imitación en los crímenes de violencia de género?
Protesta en contra de la violencia contra las mujeres | TITINICOLA

¿Existe un efecto imitación en los crímenes de violencia de género? Hay expertos en la materia que consideran que sí. ¿Son los medios de comunicación uno de los canales o factores que facilitan este efecto? Sí. Isabel Marzabal, doctora por el Departamento de Derecho Penal y Criminología de la UNED, evidenciaba en su tesis doctoral, Los feminicidios de pareja: efecto imitación y análisis criminológico de los 30 casos sentenciados por la Audiencia Provincial de Barcelona (2006-2011), que «hay elementos en el tratamiento periodístico que pueden estar ayudando al asesino a considerar que el objetivo cumplido por un homicida anterior coincide con el suyo y, al mismo tiempo, pueden estar provocando que individuos con ‘tensión conductual alta’ realicen la misma conducta en cuanto tienen conocimiento que otros la han puesto en práctica».

Es decir, como coincide la jurista y criminóloga, Paz Velasco de la Fuente, «cuando un agresor se ha planteado el hecho de agredir, incluso matar a su pareja, y lee en los periódicos o ve en la televisión noticias que tratan estos casos, el sujeto se ve motivado y respaldado para cometer el crimen» y se reproduce, por lo tanto, un efecto de imitación. Aun así, Velasco de la Fuente considera que el hecho de «leer o ver noticias sobre crímenes machistas en los medios de comunicación no es el factor causante de dichos homicidios, pero sí puede tener o tiene un efecto desencadenante».

En efecto, matiza Marzabal, «la observación de modelos en los medios puede provocar la imitación directa de acciones observadas. Ciertos modelos o comportamientos presentados en televisión se pueden aprender y almacenar en la memoria para uso futuro».  De hecho, ambas profesionales coinciden en afirmar que «el ver de forma reiterada crímenes de género en los medios de comunicación aumenta considerablemente la probabilidad de cometerse un asesinato».

Consecuencias penales

La doctora explica que los colectivos sociales, las instituciones, organizaciones de ayuda y representantes del poder judicial, entre otros, han llegado a la conclusión de que «la educación para la prevención y concienciación de este grave problema pasa por la información que la sociedad recibe a través de los medios de comunicación». Por eso, esperan que «si se utilizan los medios de comunicación para concienciar, denunciar, condenar y repudiar estas prácticas, su influencia dejará huella en las conciencias de aquellos que en algún momento han pensado en utilizar la fuerza antes que la razón para resolver los conflictos conyugales».

Es por ello, por lo que tanto Marzabal como Velasco de la Fuente consideran de especial relevancia que los medios de comunicación seamos conscientes de la importancia que tiene advertir en nuestras noticias sobre la responsabilidad penal que tienen estos hechos, ya que, según la experta, la «utilización de atenuantes que limitan la responsabilidad del agresor al plano individual (alcohol, celos, drogas, enfermedades)» pueden suponer un grave peligro y provocar que «el agresor haga comprensible y justifique su actuación». En este sentido, en el 91,5% de las informaciones analizadas por la doctora no se mencionaban las consecuencias judiciales del hecho, ni si quiera si había habido juicio o cuál había sido, en su caso, la sentencia.

La jurista y criminóloga, además, señala que hay determinados elementos en el tratamiento de estas noticias que «pueden ayudar a considerar que el objetivo que ya ha conseguido otro agresor coincide con el objetivo propio».

«Las posibilidades aumentan un 24%»

La tesis de Marzabal concluye con que la probabilidad de que se cometa un feminicidio aumenta 24 puntos si en los 10 días anteriores han aparecido en los medios de comunicación noticias de asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas. Lo absolutamente relevante es que, de los 30 feminicidios analizados, en solo dos de ellos no había antecedentes de mujeres muertas a manos de su pareja publicados en los medios de comunicación. Esto significa que cabe la posibilidad de que, en los 28 restantes, el llamado efecto imitación se pudiera haber dado.

Aunque pueda sonar paradójico, ninguno de los 30 agresores analizados en la tesis sufría patología alguna. «Eran personas normales», explica Marzabal. «Muchas veces, atribuimos esta conducta a una enfermedad mental, pero no es así», matiz que coincide con la opinión del doctor en psiquiatría, Josep Tomàs Vilaltella, quien ha asegurado, en una entrevista con eltaquigrafo.com,que los agresores no tienen porque presentar ninguna enfermedad o trastorno mental.

Perspectiva de la psiquiatría

Tomàs ha puntualizado, por otro lado, que los homicidios que los medios de comunicación, incluso las instituciones, clasifican como «crímenes de género» son mucho más complejos de lo que parecen a simple vista. El doctor Tomàs parte de la premisa que los medios de comunicación, de manera errónea, engloban todos los asesinatos en los que un «hombre mata a una mujer» bajo la justificación de una conducta machista y, según el psiquiatra, esta deducción no siempre es así. «Que muera una mujer a manos de su marido suele ser mucho más complejo», asegura.

Aun así, es consciente, reconoce y asegura que existen «muchos casos en los que un hombre mata motivado por un sentimiento de desprecio al género». Pero, a la vez, encuentra muy discutible que los hombres de más avanzada edad que, tras cometer el crimen, terminan suicidándose, comentan sendos asesinatos motivados por dicho desprecio. En ambos casos, lo encuentra injustificable, pero matiza que hay factores como pueden ser los sentimientos depresivos o de desesperación que pueden influenciar en la decisión de matar a la pareja, más allá que una presunta actitud machista.

Considera, por otro lado, que los medios de comunicación, efectivamente, reproducen unos patrones que pueden terminar reproduciéndose, tanto para unos casos como para los otros; pero basa su explicación en la frialdad de las relaciones actuales. El psiquiatra cree que las parejas más jóvenes se han vuelto frías y no se valoran, hasta el punto de llegar a este desprecio, incluso, por la vida y el género del otro.

¿Qué debemos hacer los periodistas?

Ante este panorama, uno se pregunta si los medios de comunicaciónse deben o no hacer eco de estos sucesos. En entrevistas con otros medios de comunicación, Isabel Marzabal aseguraba que «es importante informar, pero habría que evitar dar información demasiado detallada o difundir imágenes que no sirven para nada más que para dar ideas al agresor». En este sentido, varias asociaciones de apoyo a mujeres maltratadas, así como el Colegio de Periodistas de Catalunya, recomiendan huir de los detalles morbosos o demasiado específicos. Aunque son temas que crean repulsa social, estas mismas entidades recuerdan que al agresor se le debe preservar su presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario. Además, de hacer hincapié en las consecuencias penales de estos delitos, también añaden que es importante añadir al pie de las noticias el teléfono gratuito de ayuda a las víctimas (016) y cualquier otra información que les pueda ser útil.

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