¡ESTO ES HOLLYWOOD!

Francisco Polo, como representante de esa mínima porción del lobby gay que cree que por tener un alto poder adquisitivo puede adquirir mujeres y sus bebés a su antojo, es uno de los principales precursores de los vientres de alquiler en España.

Nuria González

Supongo que estarán todos y todas súper felices desde que nuestro presidente nos ha desvelado que nuestro futuro inmediato pasa por convertirnos en la tierra de las ilusiones, donde los sueños se hacen realidad. ¡Vamos a ser Hollywood!

El milagro se ha obrado en menos tiempo del de la supuesta creación de la tierra. En sólo tres días, España ha pasado del oscurantismo de la crisis covidiana a la aspiración de vivir en un lugar donde reine el glamour y el brilli brilli. Y cierto es que, si observamos con detenimiento lo que ha pasado en la excursión no institucional pero sí de red social que ha hecho Pedro Sánchez a Estados Unidos la pasada semana, mientras aquí hubo dos feminicidios en un día o se batieron todos los récords del precio de la luz, están ya todos muy en su papel.

Empezando por el propio presidente, que ya está convencido de ser el nuevo Zoolander de la política. No podemos dejar de remarcar que su gran logro ha sido que le digan que está buenorro en un comentario en un video de YouTube. Y no me pueden negar tampoco que al presi le gusta más una cámara y los “posados robados” que a la Pantoja en sus mejores momentos. Estoy segura de que ya debe estar ensayando su propia mirada “Magnum” para cuando pueda convertir el Museo del Prado en el nuevo Teatro Kodak.

Por otra parte, no podemos obviar que el organizador y cicerone de este esperpéntico planazo “yu-es-ei”, ha sido Francisco Polo. Paco Polo para los amigos. Este señor fue colocado por ser amigui de Begoña, la mujer del presidente, en el Ministerio de Economía en el primer gobierno en solitario de Pedro Sánchez. Lo hacía todo tan bien y era tan eficaz y eficiente, que Nadia Calviño lo despidió de manera fulminante en menos de un año y supongo que le dijo al presidente que no le volviera a “encolomar” semejantes cenutrios. Que su Ministerio es una cosa seria, y allí “instagramers/influencers” no tienen nada que hacer.

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Después de eso, se creó un puestecito ad hoc para el chaval. Nada más y nada menos que ha sido creado para él el Alto Comisionado para España Nación Emprendedora, cargo que nadie sabe qué significa ni qué hace, pero que depende directamente de Presidencia del Gobierno  y que le sirve para irse de viajecito de con Pedro, mientras dejan a su amiga Bego en Madrid, trabajando también en sus fantásticos puestos de trabajo ganados a pulso con su esfuerzo. Y de paso, nutrir su Instagram con mogollón de fotos muy chulis, al más puro estilo de Carrie Bradshaw en Sexo en Nueva York. Recuerden que todo esto va de cine y yo veo perfectamente a este hombre en ese papel.

Lo cierto es que faltaríamos a la verdad si no reconociéramos el auténtico logro para la política española del alto comisionado señor Polo, mucho antes de empezar a vivir del rollo. Francisco Polo, como representante de esa mínima porción del lobby gay que cree que por tener un alto poder adquisitivo puede adquirir mujeres y sus bebés a su antojo, es uno de los principales precursores de los vientres de alquiler en España. Entre 2009 y 2010 utilizó la plataforma change.org, de la que era director en España en aquel momento, para recoger firmas a favor de la legalización de los vientres de alquiler, utilizando el caso de una pareja de hombres gais.

Esa jugadita, junto con la maniobra de presión infame llevada a cabo por Pedro Zerolo al presidente Zapatero, llevó a que el ministro de Justicia Caamaño, uno de los peores que haya tenido este país, diera la orden para realizar la Instrucción de 5 de octubre de 2010 de la Dirección General de Registros y Notariado, que aún hoy está vigente y que sirve de coladero para que quien adquiere bebés en el extranjero mediante la explotación reproductiva de las mujeres, los pueda traer a España, violando todos los derechos humanos y tratados internacionales contra la esclavitud, la violencia y la trata que España ha firmado.

Como vemos la cosa está virando al género del terror, que también tiene buenísimas películas. Sobre todo, el terror distópico que se está poniendo muy de moda últimamente. Desgraciadamente, la realidad se acerca mucho a la distopía en este viaje si nos entretenemos un minuto en conocer a los afortunados que han recibido a los nuevos Zoolander y Carrie Bradshaw, los guapos de la política española. Por cierto, Sarah Jessica Parker, la ultramillonaria actriz que interpreta a Carrie es, casualmente, una adquirente múltiple de bebés mediante vientres de alquiler. Lo que viene siendo una explotadora de mujeres, vaya.

Retomando, todos sabemos lo de la fundación Soros, lo de Netflix y lo de la NASA. Sin embargo, hay dos reuniones que realmente dan más susto que Jack Nicholson en El Resplandor. La que mantuvieron a puerta cerrada con el CEO de Apple, con el único objetivo me imagino, de asegurar alguna futura y pronta salida laboral para las dos estrellitas si la cosa en España se tuerce antes de lo esperado. Y por supuesto, la reunión con el mandamás de BlackRock.

En este sentido -y sabiendo que es bastante pedante lo de auto referenciarse-, voy a arriesgarme a serlo recomendándoles que recuperen una columna que esta servidora escribió para esta casa, hace casualmente un año, concretamente, el 3 de julio de 2020, titulada “La cura la tienen los malos”. Ahora todo el mundo parece saber que BlackRock es el fondo de ‘inversión’ (inversión buitre) más grande del mundo y que maneja un capital que lo hace la tercera economía del planeta, sólo por detrás de Estados Unidos y China.  Pero hace un año no era tan sabido.

Sin embargo, lo interesante es refrescar la memoria a todo el mundo con dos datos: la relación con la banca española, y la relación con el gran laboratorio Gilead.

En cuando la banca, recupero literalmente: “Tiene (BR), también, nada despreciables 9.000 millones de euros invertidos en la banca española (Santander, supera el 6%) y BBVA (4,991%), el tercero de Banco Sabadell y Bankinter, entre otros”.

Esto lo juntamos con que además: “En España en 2016, concretamente, BlackRock declaró a la CNMV participaciones en un total de 19 compañías del selectivo Ibex 35, con un monto total de 12.200 millones de euros, un 2,3% de la capitalización total del índice español, básicamente repartido entre compañías energéticas (Repsol, IPO), y en grandes constructoras como ACS Y OHL Gamesa, entre otras.”.

La cosa se pone más tensa que cuando Travolta y Samuel L. Jackson sacaban las pistolas en Pulp Fiction y éste último empezaba a recitar el famoso pasaje bíblico, cuando escuchamos al presidente decir que lo que le preocupa a estos futuros inversores es el sistema de pensiones, el mercado regulado del alquiler y la reforma laboral. Obviamente, qué otra cosa les podría preocupar.

Cuando uno va a vender su país a precio de saldo a los mayores especuladores del mundo, responsables directos del hambre, la desigualdad y la violencia en el planeta, lo que quieren es sistemas de pensiones privados, burbujas inmobiliarias especulativas y trabajadores sin derechos. La cosa se pone peor cuando sabemos que Pedro Zoolander Sánchez les ha dicho para convencerlos que esas supuestas reformas serán pura cosmética y que en realidad, harán lo de siempre, parecer que hacen mucho para al final no cambiar nada y que todo siga igual. Le dan ganas a una hacer un remake de Viernes 13, aunque la verdad es que todo se va pareciendo más a Los Bingueros.

A todo esto, el partido socio comunista radical ultraizquierdista y bolivariano del Presidente, esto es, Podemos, después de oír esto no ha puesto pies en polvorosa como en La Gran Evasión, sino que más bien, la vicepresidenta Díaz ha optado por imitar a Sarita Montiel y sentarse a fumar y esperar que vuelva el guapo del jefe y que en realidad, siga sin notarse mucho que de “izquierda” ya sólo les queda el carnet del Partido Comunista. Tampoco podemos extrañarnos, si tenemos en cuenta que Yolanda Díaz dijo que Joe Biden era “maravilloso”. Literalmente.

Pero no me quiero despedir sin hacer hincapié en la parte del negociete farmacéutico que también controla BlackRock, a través de su filial Gilead. Me permito volver al artículo aquél para recuperar que “esta farmacéutica no es nueva para nosotros, puesto que ya pegó el pelotazo con el tratamiento para la Hepatitis C, aquel que no les daban a los enfermos en la seguridad social bajo los gobiernos de Mariano Rajoy y en las Comunidades Autónomas del Partido Popular, porque era caro.”

Esta misma farmacéutica, es decir, BlackRock, es una de las grandes financiadoras del lobby mundial transactivista, entre cuyos objetivos se encuentra que se normalice y naturalice que los niños y niñas sean mutilados y condenados a medicarse de por vida (con sus productos, claro), a través de la implantación del concepto de “infancia trans”, que pretende hacernos creer que niños, a los que no dejamos ni votar, ni conducir, ni casarse, ni tener relaciones sexuales, ni contratar, ni etc., deben decidir a los 4, 5, 10 o 11 años que están en “cuerpos equivocados” y que necesitan unos tratamientos vitalicios, con los que este y otros laboratorios se están ya frotando las manos.

Junten eso con la aprobación en España contra viento y marea de la mal llamada “Ley Trans”, que ampara este tipo de derivas y ya sólo nos queda preguntar de quién realmente es el interés económico que se ha ido a favorecer a Estados Unidos con el viaje de Sánchez y Polo, éste último ahora también un reconocido transactivista dentro del PSOE.

Mi padre decía “¡Esto es Hollywood! cuando veía algo que se salía de lo normal, que era tan nuevo y estupendo que, según su criterio, debería parecerse a ese lugar, que él jamás ha visitado. Y supongo que como él, todos los que han utilizado esa expresión.

Sin embargo, el Hollywood que nos preparan es un lugar que yo nunca querría ni ver. Un lugar sin sistema de pensiones, con una clase trabajadora en la miseria y donde el principal negocio sea la especulación y la explotación de los seres humanos, tanto de las mujeres como putas o vientres de alquiler, o la tortura de la infancia y la adolescencia a través de medicamentos.

Eso es un escenario que ni Alfred Hitchcock se llegó a imaginar. Pero claro, en ninguna película tampoco salió jamás el Covid…

1 Comentario

  1. Tantos años de Ultraizquierda, que a este paso harán bueno al franquismo, tiene sus consecuencias. Como dice mi mujer: cuando algo no es recordado o estudiado correctamente al final se transgiversa la historia. Y es que el sistema español es una tremenda bazofia, con lobbys de Ultraizquierda robando a manos llenas, para después levantar el puño y bailar la internacional trincona. El Bollywood de los gobiernos de izquierda es engañar al pueblo siempre.

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