“Esta es mi primera novela negra pero siempre la he llevado dentro”

“Esta es mi primera novela negra pero siempre la he llevado dentro”
Cuando es invierno en el mar del norte de Leticia Sánchez Ruiz

Leticia Sánchez Ruiz (Oviedo, 1980) sorprendió a la crítica y al público con la prosa suelta, elaborada y rica y con la imaginación fértil de su primera novela Los libros luciérnaga (Premio Emilio Alarcos), una obra muy alabada por Luis Mateo Díez y José María Merino, entre otros, que en su día fue encumbrada por la prensa y traducida a otros idiomas, y que sigue leyéndose. Y tan fascinante debut se confirmó por todo lo alto con El gran juego (Premio Ateneo Joven de Sevilla), una novela a la vez costumbrista y de vanguardia, a la vez academicista y de género, muy divertida y excepcionalmente bien empalabrada que sitúa a la autora como uno de los nombres más interesantes de la narrativa de su generación, como se ha dicho tanto aquí como en Italia, donde han traducido y editado toda su obra.

Ahora Leticia Sánchez Ruiz vuelve a las librerías con su más ambiciosa y redonda novela, Cuando es invierno en el mar del norte (Ed. Pez de Plata), una atmosférica novela negra, una que se nos presenta como parodia de las novelas-enigma de Agatha Christie, y que a su vez está repleta de sutileza psicológica, de brillantez descriptiva y de virtuosismo estructural, pero en la que, como toda novela de género que se precie, prima su impecable sentido de la intriga, el cual la hace ser una obra muy entretenida. Ni más ni menos que Leonardo Padura ha escrito sobre Cuando es invierno en el mar del norte: “Una novela negra que plantea una inquietante pregunta: ¿qué sabemos realmente de los que amamos?”.

Sobre esta novela ha conversado la autora con Luis Artigue para eltaquigrafo.com

Hay una novela en el modo en el que a un escritor se le ocurren las novelas, comentó en una entrevista George Simenon… ¿Cómo era la idea original que tenía usted de Cuando es invierno en el mar del norte?

Siempre he leído novela de género pero como escritora ésta es mi primera novela negra, y lo es porque esta vez tenía una novela negra dentro. De hecho tenía muchas piezas sueltas sobre las que quería escribir, y sentía la necesidad de encajarlas, aunque a priori nada tuviesen en común. Pero yo sentía que sí. Por una parte estaba una noticia que seguí en los periódicos sobre un hombre que había desaparecido y cuyo cadáver acabó apareciendo días después en una playa cercana, dejando a su familia perpleja.

Por otro, estaba el deseo de hacer una novela de misterio que partiera del punto en el que suelen acabar este tipo de libros: con el detective reunido en una habitación con todos los sospechosos. También flotaba la idea de cómo influye en alguien encontrarse con un cadáver, y la de cómo reaccionaríamos cualquiera de nosotros si nos dijeran que en nuestra familia había un asesino.

Como digo, quería escribir sobre todo esto, sentía que ahí había una historia. Al leer el poema de Ángel González cuyo primer verso es ‘Cuando es invierno en el mar del Norte, es verano en Valparaíso’ todas estas piezas se alzaron, giraron en el aire y encajaron solas. Había encontrado la historia y, también, el título de la novela.

Ésta es una novela de rica en bipolaridades y opuestos complementarios. De hecho dos voces se alternan a lo largo de toda la trama. ¿Cómo son estos dos personajes? ¿Se complementana propósito sus dos voces en lo que van narrando?

La novela se divide en dos partes. Una es la de Dora, una periodista cultural en paro que acaba de romper con su pareja, y se obsesiona con resolver el asesinato de Antonio Trigo, ya que ella estuvo, de alguna manera, implicada en el hallazgo de su cadáver. La otra es la de la familia Larfeuil, cuyos miembros son sospechosos del asesinato de Trigo (entre ellos, Guillermo Larfeuil, el otro narrador de la novela). Quería dos narradores en primera persona, no sólo para que nos fueran contando qué pasa en uno y otro lado de un crimen (una, tratando de averiguar por qué alguien habría querido matar a la víctima, y el otro intentando saber quién de los suyos podría ser un asesino), sino para que lo contaran desde su punto de vista.

En realidad, Dora no nos habla de Antonio Trigo sino de cómo le ve ella, y, por tanto, de ella misma. Al igual sucede con Guillermo: no nos cuenta la historia de los Larfeuil, sino de cómo percibe él a los miembros de su familia y la idea que tiene de ésta. Esta novela se centra en la subjetividad, y en cómo es imposible ver todos los lados de una historia, y también de una persona.

El secreto de aburrir está en contarlo todo, declaró una vez Flaubert, y desde luego usted no aburre. De hecho, a la hora de perfilar a su personaje protagonista, no nos lo cuenta todo. Antonio Trigo es en efecto el protagonista de esta novela, pero solo lo conocemos de forma interpuesta. ¿Quién es? ¿Qué se llega a saber de él?

Ir desvelando quién era Antonio Trigo es una de las claves de la novela. Dora se obsesiona más por saber quién era realmente que con quién pudo matarlo. Porque Antonio Trigo, lo que podemos saber de él, es que era un hombre «muy normal». Con una vida tranquila, un carácter afable, unas costumbres fijas, una familia tradicional. La típica persona por la que es difícil interesarse, ya que como afirma Dora, «no posee rasgos extraordinarios» y todos tendemos a perseguir lo insólito. Hasta que un día desaparece, lo asesinan y todo cambia. O, al menos, todo parece cambiar.

Eduardo Mendoza comentó en televisión una vez que el humor paródico no es sólo una forma de subrayar los desmanes de la vida sino también los desmanes de la literatura. En este sentido sabemos que algunas novelas negras plantean escenarios insólitos y personajes inverosímiles por sus dotes deductivas y habilidades perceptivas casi sobrehumanas. ¿Ha querido usted huir deliberadamente de eso? ¿Se unes a la tradición paródica cervantina de burla de lo exagerado y rimbombante?

¡Tradición cervantina siempre! Es cierto que durante todo el libro hay una mofa, directa e indirecta, con lo rimbombante y con lo elevado. Me fascina ese choque constante y diario entre lo cutre y lo sublime, y cómo suelo encontrar más belleza en lo ordinario que en lo excepcional. En esta novela, por ejemplo, los investigadores juegan un papel muy secundario, apenas tienen importancia, y a los miembros de la familia Larfeuil hay momentos en que parece que les importa más que no se encienda la calefacción o que les hagan daño los zapatos nuevos que el hecho de que se les esté investigando por un crimen.

Lo mismo pasa con uno de los escenarios de la novela, la isla de Or; podría ser un lugar maravillosamente exótico, y sin embargo resulta chusco y deprimente. Me gusta la anti-gloria.

Para que una novela no sea de cartón piedra han de estar bien definidos los personajes secundarios, decía Chesterton. Hablemos pues de otros personajes de su novela. ¿Quién es la familia Larfeuil?, ¿Cómo se representan en ‘Cuando es invierno en el mar del norte’?

Son once miembros, los once sospechosos del asesinato de Trigo. Abuelos, tíos, primos, hermanos…Todos con un rol muy definido en la familia, como todos en nuestras familias jugamos un papel, lo queramos o no. Los Larfeuil tienen una historia peculiar, que se va desgranando a lo largo de la novela, relacionada con la música, con los encierros, con las fatalidades.

Pero, pese a lo extravagantes que a veces puedan resultar, a Guillermo su familia le parece de lo más vulgar y en este tono nos la describe. En realidad, todas las familias son a la vez ordinarias y extraordinarias. Reconozco que hacer moverse a once personajes por una habitación durante toda la novela y tratar de aclarar las relaciones entre ellos fue lo que me resultó más difícil a la hora de escribir este libro.

Dile a mi madre que soy pianista en una casa de putas pero no le digas que soy periodista, declaró Woody Allen mediante uno de sus personajes en Misterioso Asesinato en Manhattan. Como la filosofía, el periodismo de investigación busca la verdad, pero lo hace desde la inmediatez y el pragmatismo, comentó Arturo Pérez Reverte. Como una mezcla entre un personaje neuroastémico de Woody Allen y un periodista de territorio Comanche de Arturo Pérez Reverte, en su novela el contrapunto casi cómico es la periodista Dora, porque lleva a cabo una investigación sin tener ningún recurso para ello.

Mira, es curioso porque mientras escribía el libro pensaba que la parte que más interesaría a los lectores sería la de los Larfeuil, ya que es la que contiene más acción y también más misterio, mientras que la de Dora es mucho más introspectiva.

Sin embargo, resulta que Dora está siendo el personaje más querido, y que más está interesando. Creo que es precisamente porque Dora puede ser cualquiera de nosotros investigando un crimen: sin ningún conocimiento para hacerlo, sin ninguna habilidad especial (únicamente la desesperación que siente, y cómo ésta le aviva el ingenio), leyendo periódicos intentando encontrar pistas en los artículos, colándose torpemente en bares para obtener información…tratando de resolver un crimen como quien resuelve un crucigrama. Y sintiéndose absolutamente idiota por ello.

La novela de un escritor es un reflejo indirecto de su biblioteca personal, comentó una vez Donna Leon. ¿Qué autores de novela negra clásica te han influido y cuáles actuales citarías entre tus referencias?

Siempre tiemblo cuando me preguntan por referencias, pues me apetece decir unos treinta nombres, y aun así sentiría que me he dejado fuera unos cuantos nombres. Por resumir, diré que en esta novela es de alguna forma un homenaje a mí queridísima Agatha Christie, y a todos aquellos veranos de mi infancia que leía sus libros junto a mis tíos, mis padres y mis primos y que consiguió que desde niña las conceptos de «misterio» y «familia» estuvieran unidos. ¿Autores vivos? Leonardo Padura, Kate Atkinson, Domingo Villar, Dennis Lehanne, Paco Bescós, Andreu Martín…Vale, ya paro. Pero sí quiero añadir dos que aunque no sean consideradas de género negro, para mí sí lo son: Cristina Fernández Cubas (negro fantástico) y Cristina Sánchez Andrade (negro costumbrista). Adoro la obra de ambas.

Al publicar un libro es cuando el escritor empieza a saber lo que ha hecho, comentó una vez Manuel Vázquez Montalbán. ¿Te has planteado realizar una saga?, ¿Te han pedido algo al respecto? ¿Podremos leer otras investigaciones de Dora o del inspector Pambley?

Pues para mi sorpresa sí que me han preguntado si habrá saga de Dora o Pambley. Y digo «para mi sorpresa» porque jamás me lo planteé.

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