Era un hombre y ahora es poli

De la conversación con mis dos interlocutores, sin embargo, extraje una inequívoca conclusión: nunca ETA podrá remanecer y ser lo que fue.

Era un hombre y ahora es poli
Ilustración de Pepe Farruqo para eltaquigrafo.com

El pasado viernes día 17 de diciembre sobre las 11,30 horas de la noche me di cita en la puerta de acceso número 6 del Pabellón Fernando Buesa Arena de Vitoria con dos buenos amigos, funcionarios del Ministerio del Interior, que trabajan en unidades operativas de la lucha antiterrorista. Yo había asistido al concierto que la Polla Records, el Drogas, Cerveza Suicida y otros juglares de la trova vasca, habían ofrecido en el pabellón bautizado con el nombre de una de la 800 víctimas de ETA. El concierto fue una verdadera gozada.

Mis amigos y yo nos fuimos de vinos a lo viejo de Vitoria y recalamos en el Toloño, un bar situado en la cuesta de San Francisco donde sirven exquisitos pinchos de brie y tomates secos y otros de anchoa del cantábrico y picadillo que hicieron mis delicias, mientras dábamos redoblada cuenta de vinos de la Rioja Alabesa pertenecientes a bodegas artesanas, tan desconocidas (para mí), como maravillosas.

La milonga lucha contra el Estado

Mis amigos siguen en sus trece. Siguen en el marcaje férreo a aquellas voces altisonantes y díscolas que quieren reverdecer y promover una contienda con el Estado (aunque sea, hasta del momento, a través de la pataleta verbal) por la cosa de la independencia de Euskalerría.

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Me hablaron de ATA (Amnistía ta Askatasuna), colectivo disidente, radical y “duro” de la izquierda abertzale y en concreto, de sus juventudes. “Como ya ocurrió con el IRA cuando abandonaron las armas, aquí, lo mismo, un grupo de nostálgicos o de descerebrados que van por libre siguen erre que erre con la milonga de la lucha contra el Estado. Y no se han dado cuenta de que como rebasen un línea roja vamos a caer sobre ellos como una estampida”, le dijo uno de ellos mientras daba cuenta del segundo pincho y del tercer trago.

Efectivamente, la maquinaria de los servicios de información antiterroristas en el País Vasco, continúa engrasada y atenta a posibles o hipotéticos “lobos solitarios”, más o menos enajenados con el mundo y con la realidad, que quisieran tirarse al monte como lo hicieron sus abuelos o padres, o aquellos otros tipos que dejaron su rostro en pasquines y pintadas en las paredes de la patria vasca.

De la conversación con mis dos interlocutores, sin embargo, extraje una inequívoca conclusión: nunca ETA podrá remanecer y ser lo que fue.

ETA es pasado

Es imposible que en este mundo global, ultra-hiper-comunicado, tutelados por poderes al servicio de la inteligencia gubernamental y supra gubernamental, fiscalizado por instituciones y organismos tributarios, asistenciales, bancarios, etc., se permita aquella ETA aguerrida y mitológica del comando itinerante, del zulo, del comando de apoyo, de la financiación atomizada en Herriko Tabernas, de las placas dobladas y de la cloratita escondida en cementerios. Aquella ETA analógica y en blanco y negro hoy es la prehistoria.

Seguro que esta evidencia fue sopesada por los “gudaris” que decidieron decir “hasta aquí hemos llegado”, cuando dejaron las armas. Como han cambiado las cosas, me dije mientras les contemplaba comer, beber y reír.

Puntada, sí, pero sin hilo

Cuando me acerqué a la barra para pagar, me di cuenta de que uno de ellos monitorizaba desde su teléfono móvil una baliza situada en los bajos de un turismo conducido por uno de esos “radicales”, de los radicales que aún no han entendido que llegado a este punto pueden dar puntada, sí, pero sin hilo.

El terrorismo al uso (el que sea que no tenga componente religioso) como organización, como estructura, como maquinaria, tiene la cárcel o la muerte como desenlace, no como posibilidad.

Lo saben y eso, seamos claros, disuade y relativiza el fervor del misticismo patriótico.

Aun así, un loco con una pistola y con el seso convenientemente macerado por una voz que le susurre al oído es capaz de arruinarnos la vida. 

Digo yo que quizá por eso (o por si acaso) se sigue pagando el plus de peligrosidad a los agentes destinados en el País Vasco.

Cantaba Evaristo….“eres una pieza más, eres mi enemigo. Gracias a tus putas gracias, empezaron mis desgracias… ¡Era un hombre y ahora es poli… La madre que lo parió!”. Amén. 

1 Comentario

  1. La política se juega en un tablero y ETA hizo una gran jugada colocándose dentro de las instituciones, con el consentimiento y la aprobación de medios de comunicación, partidos políticos y otros.Lo demás es blanqueamiento.
    ¿Que actores están jugando de verdad?

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