“El violador de Martorell”, un auténtico depredador sexual

Tomás Pardo Caro, conocido como el 'violador de Martorell', ha admitido este miércoles ante la Audiencia de Barcelona que en octubre de 2016 secuestró, violó e intentó asesinar a una mujer en Castellbisbal (Barcelona), aprovechando un permiso penitenciario. Pardo ha reconocido los hechos y la Fiscalía reclama 70 años de cárcel

El violador de Martorell ha sido juzgado a puerta cerrada por petición de la víctima

En la sección séptima de la Audiencia de Barcelona se celebraba este miércoles el juicio contra el conocido como «violador de Martorell» acusado de violar e intentar asesinar a una mujer, durante un permiso penitenciario. Este caso reabrió el debate sobre la rehabilitación de los agresores sexuales en la cárcel, ya que el acusado, Tomás Pardo, había “superado” dicho proceso de rehabilitación.

El tribunal decidió que celebraría el juicio a puerta cerrada a petición de la víctima, quien ha pedido intimidad para ella y sus familiares. En la vista, Pardo reconoció los hechos ocurridos en octubre de 2016 y admitió estar arrepentido.

La acusación particular reclama una indemnización de más de un millón de euros y que, en caso de que el imputado no pueda hacerse cargo, pague la aseguradora de Generalitat.

Pese a haber reconocido uno por uno todos los hechos, con lo que podría beneficiarse de atenuantes, al término del juicio la Fiscalía mantuvo su petición inicial de 70 años de cárcel para el violador.

Una rehabilitación con carencias

Tomás Pardo fue detenido el 31 de octubre de 2016 a raíz de una llamada de emergencia que logró enviar la víctima a los Mossos d’Esquadra. El acusado gozaba durante aquellos días de un permiso penitenciario de 3 días, y al tercero se produjeron los hechos.

El Departamento de Justicia concedió el permiso a Pardo por haber superado con “éxito” el tratamiento de rehabilitación de agresores sexuales que siguió en prisión y sin que las salidas puntuales previas, que se le autorizaron, hubieran resultado problemáticas.

Si algo les quedó claro, tras lo sucedido, es que el acusado no superó con el éxito que creían el programa de rehabilitación y que, por supuesto, dicho tratamiento tenía muchas carencias. A raíz de este caso, se reabrió el debate en relación con estos programas de reinserción para violadores, pues muchos han sido los agresores sexuales que han recaído.

Con todo, es cierto que el juzgado de vigilancia penitenciaria le denegó hasta en trece ocasiones los permisos para salir de la cárcel, pero finalmente la Audiencia de Barcelona confirmó la decisión de la Generalitat de excarcelarle.

A sangre fría

Como se ha hecho saber a los medios, Pardo se crio en el seno de una familia “problemática”. Su padre era alcohólico y su madre obligaba a Tomás y a sus hermanas a mendigar comidas por las casas. Creció en el barrio de La Vila de Martorell y el recuerdo de su infancia turbulenta le ha perseguido toda su vida.

En octubre del 2002 atacó a dos mujeres. A una de ellas la ató a un árbol, la golpeó y la violó. Dos años después, la justicia lo condenó a 26 años de prisión por lo sucedido.

Años más tarde, el 29 de octubre del 2016, aprovechó un permiso penitenciario para secuestrar a su última víctima y amenazándola con una navaja la obligó a circular con su coche (el de la víctima) unos 50 km hasta llegar a una zona boscosa de Castellbisbal (Barcelona). Sin dejar de mostrar la navaja y agarrándola de una mano para que no pudiera escapar la llevó hacia un camino secundario donde la violó varias veces.

Después, y tras hacerse con las llaves del coche y la tarjeta de crédito de la mujer, Pardo, siempre según el fiscal, obligó a la víctima a caminar unos metros entre la vegetación y zarzales. Al cabo de un rato, el acusado clavó a la mujer su navaja hasta en cinco ocasiones en el cuello, hasta que ésta se desplomó en el suelo.

Tras ello, la lanzó por un barranco de unos cinco metros de altura. Para esconder el cuerpo, le tiró tierra y ramas encima. La mujer no falleció porque pudo enviar la ubicación de donde se hallaba a través de un teléfono móvil y los Mossos junto a los servicios de emergencias pudieron rescatarla.

Concentración ante la Audiencia de Barcelona

Mientras el juicio se celebraba en el interior de la Audiencia Provincial, en el exterior se concentraron una cincuentena de personas para denunciar la «justicia patriarcal» y dar apoyo a la víctima. Entre los concentrados figuraba la mujer a quien Pardo agredió y robó hace catorce años, quien ha expresado su indignación y ha denunciado que «es responsabilidad del sistema penitenciario que haya otra víctima».

“Tienen un problema con los violadores y han de buscar una solución. No se puede permitir que salgan y ataquen otra vez. Pardo es un violador violento que lo volverá a hacer, no lo dudéis», añadía la primera víctima de Pardo manifestándose ante la Audiencia.
Con todo, ahora falta esperar que sentencia dicta el juez

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here