El tsunami se quedó en marejada

Los altercados se apoderaron de las protestas en el exterior del Camp Nou, mientras que las tímidas acciones en el interior del estadio fueron ignoradas por la realización del partido, omitiéndose imágenes de lo ocurrido.

El tsunami se quedó en marejada
Los Mossos han desplegado más de 3.000 agentes y todo tipo de medios. | MOSSOS

Tensión dentro del área de juego y tensión en el exterior del Camp Nou. Mientras que el clásico entre el FC Barcelona (FCB) y el Real Madrid finalizaba con un mediocre 0 – 0, fuera del estadio azulgrana los Mossos cargaron repetidas veces contra las decenas de manifestantes que empezaron a lanzar objetos contra los agentes y a quemar contenedores en las inmediaciones del Camp Nou. Fue precisamente poco antes de empezar el partido, que la situación se disparó y empezaron los altercados más sonados, convirtiendo Travessera de les Corts en «el ojo del huracán». 

Sin embargo, ‹Tsunami Democràtic› lamenta las acciones más violentas —tanto las ejecutadas por parte de algunos manifestantes, como por los Mossos— y se satisface del eco y la atención mediática que ha tenido su convocatoria. En un comunicado al finalizar el partido, la plataforma independentista se contentaba de haber podido mostrar los carteles con el lema «Spain, sit and talk» durante el partido. Consideran que, en ningún caso, han fracasado y creen que su misión de centrar la atención en el mensaje de «diálogo» ha sido lograda. Aun así, las acciones ejecutadas fueron poco visibles y muy tímidas en comparación a lo que se esperaba. 

Tensión incluso al acabar el partido 

Tras un tímido bloqueo de los accesos hasta las 18.00 horas, la manifestación previa al partido convocada por ‹Tsunami Democàtic› transcurrió con cierta normalidad. Se repartieron cartulinas y caretas, pero las acciones más tensas se desataron minutos antes del inicio del partido, cuando algunos manifestantes se enfrentaron con los seguidores más radicales del Barça, llamándoles fascistas. A continuación, los manifestantes empezaron a lanzar objetos, entre ellos pirotécnica, según fuentes de los Mossos, y se efectuaron las primeras cargas. Los Mossos, a raíz de estos primeros disturbios, detuvieron a una persona, vinculada a Arran, por arrojar una botella de cristal a los agentes, tras la riña con los ‹Boixos Nois›.   

Los disturbios se alargaron hasta el final del partido, incluso la megafonía del Camp Nou repitió en múltiples ocasiones que los aficionados no saliesen por los accesos sur del campo, cercanos a la Travessera de les Corts. Los Mossos d’Esquadra informaron que las puertas números 18, 19, 14 y 15 del Camp Nou «quedarán impracticables y no se podrá salir por ahí». 

Según han informado los Mossos, un grupo de manifestantes en la Travessera de les Corts tiraron objetos, como latas, botellas y pirotecnia a la línea policial, y arrancaron señales de tráfico. Otros concentrados intentaron abrir las vallas de acceso al recinto del Camp Nou. De hecho, los Mossos d’Esquadra también actuaron dentro del mismo recinto, donde hubo alguna carga. Los bomberos, por su lado, tuvieron que sofocar los fuegos que se levantaron en las inmediaciones del estadio. 

Durante el partido 

Durante el partido, las acciones fueron más bien tímidas. Antes de empezar el clásico se mostraron las cartulinas con el lema que apelaba al diálogo entre España y Catalunya, y el momento de más tensión se vivió en el minuto 55, ya en la segunda parte, cuando algunos de los asistentes lanzaron pelotas de plástico al campo de juego. Todo ello, mientras que, de vez en cuando, se lanzaban consignas y cánticos independentistas. 

Tras unos minutos de incertidumbre, por el lanzamiento de varias decenas de pelotas —unas 50—, los trabajadores del Camp Nou despejaron el área de juego y el partido se reanudó con normalidad. La realización de Movistar esquivó esta acción y, durante los escasos minutos que duró, se evitaron imágenes sobre lo que estaba sucediendo. Se lanzaron primero planos de Valverde y otras imágenes aéreas, restándole importancia al lanzamiento de las pelotas. 

Aun estas dos modestas actuaciones, ‹Tsunami Democràtic› cree que su convocatoria ha sido un éxito, pues aseguran que su intención nunca fue la de parar el partido, sino la de crear una situación de excepcionalidad. La entidad había coqueteado con mensajes confusos que algunos confundieron con una voluntad de invadir el terreno de juego, pero suspender el partido nunca fue su plan. La plataforma buscaba aprovechar el impacto mediático del clásico para acaparar las miradas de una audiencia potencial de 680 millones de personas e internacionalizar sus reivindicaciones. 

Critican, por otro lado, la actuación de los agentes de seguridad privada del FC Barcelona, asegurando que su derecho a la libertad de expresión se vio censurado por la confiscación de cientos de cartulinas a las puertas del estadio. La entidad dice que la actuación policial abortó la «gran acción» prevista. 

Medidas excepcionales 

El dispositivo de seguridad contó con medidas excepcionales, centradas en el control exhaustivo de los aledaños del Camp Nou, así como de las entradas al estadio. Más de 3.000 agentes de distintas unidades de los Mossos d’Esquadra, incluyendo agentes del servicio de seguridad privada del FCB, iniciaron un amplio dispositivo desde primera hora de la mañana. Los controles en los accesos se intensificaron para la ocasión, presidida por la movilización que ‹Tsunami Democràtic› había convocado a partir de las 16.00 horas de la tarde. 

Entre las medidas adoptadas para garantizar el buen devenir del partido, se hizo una extensa revisión de las bolsas de los asistentes, se entró de forma pausada y a cuenta gotas, y decenas de furgones de los antidisturbios de los Mossos marcaron un perímetro de seguridad, desde primera hora de la mañana, alrededor del Camp Nou. Además, los servicios municipales de limpieza retiraron algunos de los contenedores de la zona, aunque obviamente no todos. 

El ‹conseller› de Interior, Miquel Buch, anunció que no se podrían entrar en el Camp Nou objetos que puedan suponer un peligro para los asistentes al Barça-Madrid, citando las pancartas de grandes dimensiones que se puedieran quemar. Durante los registros, se requisaron tanto las cartulinas con el lema «Spain Sit and Talk», como las caretas con la imagen de Leonel Messi. 

Aun así, miles de pancartas, de las 100.000 que se repartieron, entraron en el campo y se mantuvieron levantadas hasta que se inició el partido.

¿Uso fraudulento de la imagn de Messi?

La acción que tenía que ver con la careta de Messi quedó frustrada tras la prohibición de permitir entrar dichos retratos de cartón. Durante la previa del clásico, se repartieron retratos del jugador rosarino con las banderas de Cataluña y el Barça dibujadas en el rostro, el mensaje «Único en el mundo, Força Barça» y una imagen de los seis Balones de Oro conquistados por el delantero azulgrana. 

En el control de seguridad al estadio, el personal del club, además de chequear exhaustivamente a todos los aficionados, requisó las caretas de cartón. Uno de los aficionados a los que le retiraron la careta explicó a EFE que el guardia de seguridad había justificado la acción por «órdenes directas del club». Poco después, la organización ‹Tsunami Democràtic› emitió un mensaje en la red social Twitter criticando la decisión del club azulgrana.

En este sentido, la abogada especializada en Derechos Humanos, Núria González, ha asegurado que no se puede utilizar sin permiso, en este caso, de Messi, la imagen de su rostro sin un contrato previo firmado por él y sus representantes. «El problema en este caso, es que ‹Tsunami Democràtic› no es una entidad registrada como tal, por lo que interponer una denuncia por el uso fraudulento de la imagen de Messi es muy complicado. La única opción que podrían tener sus abogados es instar a la Fiscalía a que abra una causa dentro de la macroinvestigación que se está llevando a cabo para averiguar quién anda tras esta plataforma». 

La mañana transcurrió con tranquilidad 

La mañana, sin embargo, transcurrió con absoluta tranquilidad. Desde primera hora, los Mossos desplegaron un amplio dispositivo, con más de 3.000 agentes de distintas unidades. El principal objetivo era el de garantizar la celebración del clásico entre el FC Barcelona y el Real Madrid, entre la agitación de la protesta anunciada hace una semana por ‹Tsunami Democràtic›. Agentes antidisturbios, de seguridad ciudadana y la unidad canina de los Mossos d’Esquadra ya empezaron a movilizarse a primera hora de la mañana para facilitar el acceso de los jugadores de ambos equipos al Camp Nou, así como el de los árbitros y los aficionados. 

Aunque la plataforma independentista aseguró múltiples veces que su intención no era la de bloquear el acceso ni a jugadores ni a aficionados, la policía catalana tuvo en cuenta todos los escenarios posibles, incluso una posible ocupación del campo de juego, para no ser pillados por sorpresa. Las medidas adoptadas por los Mossos y la seguridad de los clubes fueron notablemente visibles —decenas de furgones, vayas de seguridad, identificaciones, un exhaustivo registro en los accesos, etc.—. 

Protección del Hotel Sofía 

Los Mossos dividieron el operativo en distintas fases. La primera —durante la mañana— consistió en la protección, mediante un cordón policial, de los alrededores del Camp Nou, especialmente en la zona norte, donde se encuentra el hotel Sofía, en el que, excepcionalmente, coincidieron concentrados tanto el FC Barcelona como el Real Madrid. 

Ambos clubes partieron hacia el estadio en sendos autocares, aprovechando el espacio de seguridad habilitado por los Mossos d’Esquadra desde primera hora de la mañana.  Los responsables del dispositivo de seguridad acordaron con ambos clubes que los autocares de los dos equipos saliesen en comitiva hacia el estadio azulgrana, entre las 17.45 y las 18.15 horas, en un trayecto que quedaba despejado desde primera hora del día.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here