El Rey del Cachopo: “Lo que hicieron con esa chica es una salvajada”

“El Rey del Cachopo” mantiene su inocencia e incide en que lo único que hay en su contra son meras conjeturas. Sin embargo, el Ministerio Fiscal lo tiene claro y sostiene que todos los indicios lo señalan a él.

El Rey del Cachopo: “Lo que hicieron con esa chica es una salvajada”
César Román, alias "El Rey del Cachopo" mantiene su inocencia y pide a los miembros del jurado popular que analicen el caso "con cuidado" | Audiencia Provincial de Madrid

En la última sesión del juicio por la muerte de Heidi Paz, expareja de César Román, alias “El Rey del Cachopo”, el Ministerio Público ha ofrecido al jurado popular una reconstrucción implacable del crimen. “El relato del acusado es inconsistente. No se sostiene. ¡Es absurdo!”, ha señalado encolerizado el Fiscal. 

“Lo que hemos visto aquí viene a confirmar que fue César Román quien acabó con la vida de Heidi Paz”. La rocambolesca coartada relatada por “El Rey del Cachopo”, no tiene base sólida a ojos del Ministerio Fiscal ni de las acusaciones particular ni popular. Las ensoñaciones y explicaciones alambicadas no han calado en los letrados, que mantienen que la explicación más sencilla es la real.

La Fiscalía le imputa un delito de homicidio simple, y no de asesinato, y un delito de profanación del cadáver. Además, para el fiscal, incurren dos circunstancia que agravan este homicidio: el de parentesco, por ser pareja en el momento en el que se produjeron los hechos, y el de agravante de género, por la situación de dominio y control que ejercía César Román sobre Heidi Paz. 

Lo que todavía se desconoce es cuál fue el arma homicida y la causa de la muerte. “Ni la sabemos ni la vamos a saber. El tronco no tenía heridas mortales. Podemos concluir que la herida que causó la muerte está en la cabeza o en el cuello”, ha apuntado la Fiscalía. Ocultando la cabeza se eliminó la etiología de la muerte, eliminando los pechos se borró el número de serie identificativo y seccionando los brazos, las huellas dactilares. Asimismo le fue extirpada la cicatriz de la cesárea. 

La cronología de los hechos

Los indicios que sí tiene claro el Ministerio Público es que la joven se vio con César Román durante la madrugada del 5 de agosto de 2018 porque su teléfono estaba en posesión de él cuando se le detuvo varios meses después en Zaragoza. El fiscal cree que la muerte se produjo en la casa del hostelero entre las 5:52 y las 16:00, justo antes de solicitar un taxi hasta la calle en la que estaba ubicada de la nave industrial. Esta teoría quedaría probada por las larvas halladas en el torso, que son compatibles con la fecha del fallecimiento, y estaría reforzada no solo por el comportamiento controlador y violento sino también por los antecedentes por violencia de género. Pero, además, los forenses señalaron que quien había desmembrado el cuerpo, con una destreza sorprendente, tenía que ser cocinero o veterinario. Coincide con el perfil de “El Rey del Cachopo”, un hostelero conocido por su especialidad en carnes. Asimismo la maleta que sirvió como ataúd improvisado pertenecía a Román. Aunque él siempre mantuvo que ya estaba en la nave, la realidad es que tanto Sara, su expareja, como Gloria, la madre de Heidi, la reconocieron como de su propiedad. Otro de los indicios recae sobre el taxista. El conductor recuerda que el día que llevó a César a la nave en la que apareció el cuerpo, este portaba una maleta de las mismas características y que, además, era muy pesada. 

Por si el jurado popular tuviese alguna duda, el Ministerio Popular ha recordado que sus huellas aparecieron en uno de los botes de sosa, con la que se cubrió el cuerpo. El mismo al que le falta la argolla de seguridad que fue hallada adherida al cuerpo de la joven. Su ADN aparece en uno de los tapones de la sustancia corrosiva. Asimismo, el cuchillo que usó para seccionar los senos, manchado de sosa, es idéntico a otro de su propiedad. Y, como el último de los “indicios suficientes para romper la presunción de inocencia”, resulta cuanto menos sorprendente, que una persona inocente, hubiese huido de forma precipitada a Zaragoza tras conocer que el cuerpo había sido descubierto. “No se ha aportado ninguna prueba por parte de la defensa que desvirtúe estos indicios, y el propio sentido común, y es que fue el acusado quien acabó con la vida de Heidi.” ha añadido la acusación particular.

“No hay hechos probados”

“Es impulsivo y ha llegado a exasperarme. Pero, ¿qué haría yo si me acusaran de algo de lo que no soy culpable y no pudiese defenderme?”, ha planteado al jurado popular Ana Isabel Peña, la letrada de Román. “Es una persona empática y muy cuidadosa. Sin embargo, ya ha sido condenado de forma inmisericorde por los medios de comunicación”. Según la letrada, el Ministerio Fiscal ha señalado el domicilio de César Román como lugar del fallecimiento a pesar de que no se encontró ningún indicio. Uno de los argumentos que ha dado la abogada es que el presunto escenario del crimen daba a una calle estrecha, que la vivienda no tenía persianas ni cortinas y que, por lo tanto, se hubiese visto u oído desde el edificio de enfrente, ubicado a escasos metros. En la casa, que no había sido repintada ni se había limpiado excesivamente, tampoco se encontró sangre ni otros restos biológicos. “Hay muchas cosas que no se han podido demostrar”, ha dicho. También se ha dado por hecho que la maleta pertenece a César aunque la doctora del SAMUR la recuerda de color rojo y de cuadros escoceses. “No hay hechos probados. Nada sustenta todo esto”, ha concluido la abogada defensora. “La investigación es muy deficiente. Se han dedicado a coser un traje que encaje a medida con nuestro cliente, sin ninguna arruga. Y ha sido fácil porque es un animal social, narcisista y manipulador pero no un asesino”. 

“Puede que sea Heidi”

César Román ha comenzado su derecho a la última palabra repartiendo agradecimientos. “Hay muchas partes del sumario que ustedes no podrán ver”, se ha dirigido al jurado, con la intención de sembrar las dudas. “Tendría que ser el mayor deficiente mental de la tierra para llamar a un taxi por teléfono, sentarme delante, darle cháchara al taxista para que me recuerde bien y llevarlo hasta la mismísima puerta”, ha continuado. 

No obstante, César Román ha reculado en una de las teorías que había venido manteniendo desde el inicio del juicio, y es que Heidi Paz sigue con vida. “Puede ser posible que sea Heidi”, ha asumido para sorpresa de los presentes en la sala. “A lo mejor me he equivocado y sí es ella. Lo que le han hecho a esa chica es una barbaridad y los asesinos continúan en libertad mientras yo me como el marrón”, ha continuado con extrema frialdad pese a referirse a su expareja.

Sin embargo, Román ha querido recordar que todo lo que hay en su contra son meras conjeturas y que sería de una injusticia tremenda condenarlo sin pruebas concluyentes. “¿Cómo llega esto a juicio? Puede ser una muerte natural. ¿Por qué sabemos que es una muerte violenta? Son meras especulaciones”, ha incidido el acusado con muchos aspavientos. “No soy yo quien tengo que demostrarlo, tienen que ser ellos. Pero no lo han hecho. Condenar a alguien sin pruebas sería una injusticia tremenda”, ha sentenciado.

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