El reciclaje auspiciado por Podemos, bajo sospecha

¿Qué intenciones se esconden tras las subvenciones millonarias de una empresa noruega a ONG ecologistas vinculadas con Podemos? Varios informes demostrarían turbias relaciones entre la multinacional dedica a la fabricación de máquinas de reciclaje y las presiones de Podemos para instalar dichas máquinas en España

El reciclaje auspiciado por Podemos, bajo sospecha
Una máquina de Tomra / Facebook Retorna

¿Ecologismo real y voluntad de preservar el medioambiente o capitalismo puro y duro con apariencia de gestión progre? Esta es, precisamente, la cuestión que ha dado pie a que se pongan en duda varias decenas de subvenciones concedidas por la empresa Tomra (una multinacional noruega que fabrica máquinas de reciclaje) a varias ONG, entidades medioambientales y ecologistas españoles vinculados con Unidas Podemos. ¿Se busca un beneficio real para el planeta o solo para el bolsillo de unos pocos?

Tomra ha estado inyectando desde 2015 un total de 2,7 millones de euros a varias asociaciones ecologistas (sin ánimo de lucro) españolas y próximas a Podemos, como la Alianza Residuo Cero, liderada por Greenpeace, Recircula, presidida por Eusebio Martínez de la Casa, Retorna, una organización que defiende el sistema de reciclaje de Tomra y cuyo presidente Miquel Roset vive en una gran mansión en la zona alta de Barcelona, o políticos (a los que paga a través de las asociaciones ecologistas) como podría ser el caso de Fernando Rodrigo Cencillo (miembro de la Fundación Equo y exdirector de Gabinete de la Generalitat Valencina). Entre otros.

El objetivo que persigue la multinacional con estas subvenciones es lo que no queda del todo claro: ¿buscan el cuidado del medioambiente? O, por el contrario ¿solo pretenden influenciar a los socios de Gobierno para que éstos, a su vez, promuevan el sistema de retorno de envases – SDDR – cuyas máquinas necesarias son fabricadas por la propia Tomra? Hecha la ley, hecha la trampa.

Tomra llegó con la voluntad de hacerse de oro

Tomra lleva años intentando impulsar en España sus máquinas de reciclaje de botellines y latas de plástico SDDR – un sistema de gestión de residuos que consiste en asociar un valor económico a cada envase para fomentar que sea devuelto tras su uso -, pero no lo ha logrado. Y no lo ha hecho porque el tejido del comercio local que impera en nuestro país se plantó ante el gigante noruego y se negó a pagar la instalación de las máquinas, cuyo coste oscila entre los 15.000 y los 30.000 euros.

Sin embargo, queda demostrado en el informe de inversores de la empresa noruega, al que ha tenido acceso eltaquigrafo.com, que la multinacional tenía prevista la instalación de como mínimo 15.000 máquinas en España a partir de 2018. Se sabe, en este sentido, que Pablo Iglesias ha intentado, en varias ocasiones, presionar para que se legisle al respecto.

¿Cómo salpica esta trama a Podemos?

Como ha podido saber esta redacción, Unidas Podemos ha emprendido, desde que Tomra aterrizó en España, una campaña «pro máquinas SDDR», presentando mociones e iniciativas en ayuntamientos y parlamentos regionales para implantar estas máquinas de reciclaje. Lo que se teme y lo que hace sospechar es que al tratarse de un negocio que mueve miles de millones (sólo con instalar 15.000 máquinas los beneficios podrían rondar los 300 millones de euros) Tomra podría haber montado y financiado un entramado de asociaciones ecologistas españolas, a través y con el apoyo de Unidas Podemos, para promover la implantación del SDDR.

Es decir, podría haber estado subvencionando a entidades ligadas con el partido morado para beneficiarse de posible cambios legislativos que favoreciesen la instalación de estas máquinas de Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR).

Podemos lo defienda a capa y espada

Sea por el motivo que sea, por un beneficio económico, un beneficio para el medioambiente o para ambos, Podemos se ha movilizado para promover la instalación de este sistema. En la Comunidad Valenciana, ya en el año 2017, Compromís, Podemos y PSOE, intentaron implantar un modelo mixto, añadiendo, además del SIG (el Sistema Integral de Gestión, vigente en la actualidad), el SDDR.

Se ha propuesto iniciar una prueba piloto en la Universidad de Almería, también impulsada por Podemos, y en los parlamentos vasco, catalán, extremeño y riojano se han hecho proposiciones de ley y de no ley para estudiar este sistema. En todos los casos Unidas Podemos (o sus variantes) estaban tras dichas propuestas.

El comercio local se ha negado en rotundo

Sin embargo, la implantación de este sistema se ha encontrado con la firme oposición del comercio local, en especial, por cuestiones de coste y espacio. Además, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) tampoco comprende que, si actualmente el sistema de recogida de basuras depende de los órganos públicos porque, de repente, se derivan los gastos de instalación y gestión de estas máquinas SDDR al comercio y a la empresa privada.

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