El post-Pujolismo de post-Convergencia i Unió o Pere Aragonès

La realidad es que ahora la capital de Cataluña es Waterloo, pues así de loca se ha vuelto la geografía, y el Pujolismo actual ha empezado la cosa del pacto de gobierno humillando a Pere Aragonés, y poniéndole en su sitio

El post-Pujolismo de post-Convergencia i Unió o Pere Aragonès

-La demostración palmaria de que la teoría queer tiene razón y que lo de los niños tienen pene y las niñas tienen vulva resulta insuficiente como explicación, son Pere Aragonès y Oriol Junqueras.
-¿Y eso?
-¡Macho, no parecen del mismo partido, ni del mismo género ni del mismo sexo! ¡Y yo creo que Pere Aragonès se dejó esa barbita de George Michael para disimularlo!
-No hagas bromitas con lo de la teoría queer y el feminismo, que Woody Allen está a un paso de ponerse a aceptar hacer películas promocionales de nuestros bares de tapas, y se lo debemos al Me too…

Hablo en el Boadas con un periodista de investigación que parece un conspiranoico (como todos los periodistas de investigación que en los 90 y 2000 decían que Jordi Pujol era poco menos que el Padrino de una familia de la Mafia, y que en su momento –antes de saberse y demostrarse la verdad-, a ojos del pueblo catalán rendido a su mito también parecían conspiranoicos).

Y me dice que el Pujolismo de Convergencia i Unió fracasó, en su idea de convertirse en el epítome de la hegemonía y la impunidad (tal que el PRI mexicano), al escoger a tal fin como sucesor a Artur Mas no porque pudiera ganar por goleada y seguir tapándolo todo, sino solo porque él, a su vez, sí escogería como siguiente sucesor a Oriol Pujol.

El Pujolismo de Convergencia luego (como Artur Mas no fue la encarnación de la hegemonía y la impunidad, como no fue el nuevo Pujol), tuvo que desaliarse de Unió y aliarse con el enemigo interno. Con el enemigo real. Y tuvo que cambiarse el nombre como quien trata de limpiarse la mierda del zapato. Sí, tuvo que pasar a llamarse Junts per Catalunya, pero todos sabían que al frente estaba Puigdemont (que no era ningún héroe), y detrás estaba Jordi Pujol (que no era ningún santo).

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El Post-pujolismo era el Pujolismo de siempre, pero radicalizado para que no se notara lo de la mierda en el zapato; el pujolismo de siempre pero sin los hijos naturales de Pujol, sino con los hijos putatitivos Carles Puigdemont y Quim Torra esgrimiendo la independencia como el derecho al pataleo de quien grita en mi corrupción mando yo y en tu hambre mandas tú.

Pero, tras la caída judicial del clan Pujol y la declaración unilateral de independencia para disimular la caída judicial de Pujol y el clan Pujol, el Pujolismo tenía que reinventarse. Y lo ha hecho.

El Pujolismo después de la caída de Pujol y del clan Pujol no se ha desvanecido, sino que se ha transformado.

Y, lo sepan o no, ha escogido como continuadores a los apocalípticos e integrados (por decirlo con Umberto Eco) de Esquerra Republicana de Catalunya.

-Pero si hasta hace dos días, un minuto antes de la declaración unilateral del fiasco republicano catalán independiente, Esquerra decía que votar al Pujolismo era como votar a Jesús Gil.
-No era como votar a Jesús Gil: era como votar a Imperioso.
-¡Eso! Y ahora van y se juntan.
-La política hace extraños compañeros de cama.
-La política y el matrimonio…

El Pujolismo actual le ha desinflado la utopía a Esquerra. Y le ha inflamado la practicidad. Todo para que se den cuenta de que lo que importa es no perder la Presidencia de la Generalitat aunque las elecciones las ganen Ciudadanos o el PSC.

De hecho el Pujolismo, tras noventa días de negociación y un pacto in extremis que deja la cosa política catalana en el mismo punto en que estaba hace un año, en realidad no ha firmado un pacto deseado con Esquerra, sino que se trata de una estrategia de control de daños… Todo tras el fracaso del Procés como método de ocultación de las vergüenzas de la corrupción de Convergencia, y de Pujol y familia.

Y, como traca penúltima, como escena final de Zorba, el Griego, el Pujolismo actual de derechas le ha dicho a los de izquierdistas de Ezquerra “da igual de que lado se esté, todos tenemos que comer”. Y se han repartido las Consejerías de la Generalitat como si fuera una tela de Tarrasa. La pela es la pela…

-¡Ultima hora! ¡Última hora! La prensa económica publica que el pacto de legislatura entre Esquerra y Junts ha hecho que se desplomen las acciones de las empresas de trituradoras de papel…

Sólo hubo un momento en el que las cosas no salieron tal y como había previsto el Pujolismo.

Fue cuando Pere Aragonès se puso a improvisar, y dijo que rompía la baraja y que el gobierno sería de Esquerra en solitario.

Pere Aragonés, como todo aquel que está harto de trabajar para otros porque piensa que podría hacer el trabajo mejor que sus jefes, no aceptó en primera instancia la tutela del post-Pujolismo de post-Convergencia, y amagó con un gobierno en solitario sobreestimando el efecto de sus gafas de pijo de universidad pija y sus gestos de utopista delirante. Pero enseguida el post-Pujolismo le hizo entender al joven Pere Aragonès que en política los gestos y discursos son una cosa, pero luego la realidad posible se impone.

Y la realidad es que ahora la capital de Cataluña es Waterloo pues así de loca se ha vuelto la geografía.

El Pujolismo actual ha empezado la cosa del pacto de gobierno humillando a Pere Aragonés, y poniéndole en su sitio.

Hasta Oriol Junqueras, después de todo, le ha dicho: “Pere, no me molesta que hayas improvisado, pero ojalá lo hubieras hecho mejor”.

A Pere Aragonès las gafas le lloran solas mientas comprende que ya todos saben que lo de vamos a gobernar en solitario fue un farol tan torpe como el traslado de prisión de Lee Harvey Oswald.

En Cataluña Jordi Pujol, el padre fundacional de la Cataluña moderna, unos piensan que fue la encarnación de los falsos mitos y los incontestables abusos de poder de los que habla Theodor W. Adorno en su Minima Moralia, pero otros, como por ejemplo Pere Aragonès, saben ya que, como el Cid Campeador, sigue ganando batallas después de muerto…

Sí, hablo con un periodista de investigación que me cuenta todo esto y me dice que escriba este artículo titulado El post-Pujolismo de post-Convergencia i Unió o Pere Aragonès si tengo cojones.

No te preocupes, le respondo: le propondré a Farruqo, el gran humorista gráfico, que lo ilustre como uno más de nuestros retratos de la España Friqui.

Así todo lo dicho será una broma divertida y conspiranoica, en vez de otra crónica de periodismo literario a lo Juan Villoro y Leila Guerriero.

En verdad acaba de morir nuestro maestro emocional Franco Battiatto, y Pere Aragonès está llamando ya al Doctor Cavadas para que le trasplante su nariz.

Viva el humor.

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