El padre del niño asesinado en Las Ramblas: “250.000 no sacan a mi hijo del nicho“

Javier Martínez, el padre del niño de tres años arrollado por Younes Abouyaaqoub en el atentado de Las Ramblas, ha cuestionado la investigación judicial en una cuarta sesión marcada por la voz de las víctimas y de Mohamed Aalla y Salh El Karib, detenidos y puestos en libertad tras descartar su vinculación con la célula de Ripoll

El padre del niño asesinado en Las Ramblas: “250.000 no sacan a mi hijo del nicho
Javier Martínez el padre del niño de tres años asesinado en las Ramblas

Duras declaraciones las que este viernes se oyeron en la sala de vistas de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares (Madrid). El miedo, la angustia, la pena y la asfixia que las víctimas del 17-A vivieron en sus carnes, quedó plasmada en sus relatos temblorosos, rotos y desesperados. Ninguno de los presentes podrá sentir lo que ellos vivieron y oyeron esa tarde del 17 de agosto en Las Rambla, pero si algo quedó claro es que no hay dinero en el mundo que haga recuperar los sueños y, sobre todo, las vidas, que se perdieron esa tarde en Barcelona.

La historia de Javier y su hijo, Xavi

Uno de los momentos clave de la jornada fue la declaración de Javier Martínez, el padre de Xavi, el niño de tres años arrollado por Younes Abouyaaqoub. Lo que este padre quería contar, no se puede resumir en los 14 minutos que estuvo ante el juez Guevara Marcos. “Me llamó la madre de mi hijo [Silvia; se separaron tras el atentado] y me dijo, con voz entrecortada, que habían atropellado a Xavi”. Cuando Javier llegó a La Rambla, en taxi, se dio cuenta de que “algo muy grave había pasado”. “Había un silencio que no había escuchado nunca«. Unos agentes le acompañaron al centro de atención primaria donde estaban su mujer y su otra hija, Marina. Se salvaron del atropello porque se habían alejado un par de metros para “comprarle una pulserita” a la niña. El pequeño y el tío murieron, la tía quedó malherida.

Paco, que era muy corpulento, falleció al instante y eso hizo que saltara el airbag de la furgoneta. Xavi voló unos 50 metros”. El pequeño fue trasladado al hospital Sant Joan de Déu, sin que se pudiera salvar su vida. Al regresar a casa en su furgoneta de trabajo, ha contado, topó con la Operación Jaula, activada por los Mossos d’Esquadra para atrapar al terrorista de la Rambla, que había huido. “En uno de los controles, a mi derecha, pasó la furgoneta que había asesinado a mi hijo”.

Su reclamo: que la muerte sirva de algo

Acabado el relato, Martínez pasó a exponer lo que ha sido su misión desde entonces: que la muerte de su hijo “sirva para algo”. A preguntas de su letrado, Jaume Alonso-Cuevillas, explicó emocionado, pero con mucha determinación, que lleva tres años luchando para averiguar qué falló, qué se hizo mal para no poder evitar lo que sucedió y que se puede hacer para que no vuelva a repetirse; cuestionando la investigación judicial, al entender que no han llegado al quid de la cuestión.

Por otro lado, lamentó el escaso soporte psicológico que recibieron y rechazó que la reparación pueda llegar por la vía de las indemnizaciones. “¿Hay suficiente dinero para sacar a mi hijo del nicho?”. Desde entonces ha centrado sus esfuerzos en hablar con todo tipo de expertos y profesionales que puedan ayudarle a aportar luz a los interrogantes que envuelven la muerte de su hijo y a modificar el protocolo de atención a las víctimas del terrorismo.

Núria se tuvo que marchar de Barcelona

Minutos antes de la emotiva comparecencia de Javier Martínez, declaró Núria Suara, la propietaria del quiosco de flores en Las Ramblas contra el que chocó la furgoneta de Youness. Núria lo vio todo. Como el vehículo bajaba a toda velocidad, haciendo volar por los aires a decenas de viandantes, como cientos de personas corrían desesperadas en busca de cobijo y como el joven terroristas colisionaba contra su parada – propiedad de su familia durante 3 generaciones – y se paraba unos metros más abajo, en el mosaico de Miró. Se quedó en shock, inmóvil, sin saber que hacer, cómo reaccionar. Unos agentes la condujeron a una tienda de souvenirs con más personas, bajaron las persianas y les pidieron que no saliesen, podía ser peligroso.

No recuerda cómo llegó ahí, ni el rato que estuvo. Solo recuerda la sensación claustrofóbica de no saber que sucedía fuera, de estar rodeada de gente, entre ellos, gente herida y pedir a gritos que los sacaran de ahí. Nunca más pudo volver a su puesto de trabajo. Es más, nunca más pudo volver a Las Ramblas. Tuvo que dejar su ciudad e irse lejos de Barcelona. Núria, no ha sido reconocida víctima de terrorismo.

Declaran Mohamed Aalla y Salh el Karib

Durante la jornada de este viernes, también declararon Mohamed Aalla (hermano de Youseff – muerto en la explosión de Alcanar – y Saïd – abatido en Cambrils -) y Salh el Karib, propietario del locutorio de Ripoll desde donde se compraron unos billetes de avión hacia Marruecos para Driss Oukabir. Ambos fueron detenidos el día posterior a los atentados de Barcelona y Cambrils y días más tarde puestos en libertad tras descartar su vinculación con la célula. Esta vez comparecían como testigos.

El hermano mayor de los Aalla explicó que sus hermanos eran muy religiosos, pero jamás pensó que estaban radicalizados o que pudiesen perpetrar un atentado. Él fue detenido porque la célula utilizó un coche a su nombre para atentar en Cambrils, aunque en realidad el propietario real era Youseff Aalla, el hermano mediano. Su nombre en los papeles fue un mero trámite para que el seguro le saliese más barato.

El testigo reconoció que conocía a Abdelbaki Es-Satty de la mezquita Annour de Ripoll, pero que nunca tuvieron una relación estrecha. Sobre Driss Oukabir aseguró que lo conocía de vista, pero que no solía juntarse con ninguno de sus hermanos. El hermano pequeño de los Aalla, Saïd, dejó una carta de despedida la mañana antes de los atentados. La encontraron durante el registro policial.

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