El muro de Berlín en Barcelona

Efectos prácticos de lo que parece que es la única neurona que posee ese ser que viene en hacerse llamar Ada Colau

Ricardo Gómez de Olarte

De entre mis lectores hay alguno (más bien alguna) que me acusa de abusar del localismo. Puede que tenga razón. En mi descargo diré que no es ni más ni menos como cuando el columnista de Madrid comenta cualquier cosa sobre su ciudad a un público nacional.

Sin embargo, en este caso voy a intentar transmitir el grave problema que sufre la segunda ciudad de España. Me estoy refiriendo a los efectos prácticos de lo que parece que es la única neurona que posee ese ser que viene en hacerse llamar Ada Colau. Seguro que tiene más de una neurona, no lo niego, pero sus actuaciones vienen pareciéndose cada vez más a la unicidad neuronal. Lo justo para poder excretar (en el sentido amplio del verbo) algo de lo que ella cree que son ideas geniales. Lo malo es que como parece que solo prima esa neurona, la segunda neurona -que sería la encargada de limpiar lo evacuado- ni está ni se la espera.

Hace ya un tiempo que, en uno de sus delirios, Colau prohibió el giro desde la calzada central de la Diagonal hacia las calles que la atraviesan a la vez que estrechaba las calzadas laterales de la parte más transitada de la Diagonal. El resultado es que una de las principales arterias de la ciudad y sus cruces tienden a estar bloqueados permanentemente. Eso conlleva un incremento de CO2, contaminación acústica y aumento del estrés. Esto último, no sé hasta qué punto podría ser susceptible de alguna reclamación judicial en caso de probarse la relación de causa-efecto entre Colau y el estrés de alguno de los barceloneses que la sufrimos. La idea queda apuntada.

«cerrar al tráfico los fines de semana el gran centro de Barcelona en una zona que convierte a los que en ella viven en una especie de gueto enorme»

Dentro del estado de alarma, supongo que a rebufo del pendular Líder Supremo Pedro I el Mentiroso, Colau ha decidido bloquear las calzadas laterales de la Diagonal el gran centro de Barcelona. Resultado, no hay quien gire por Diagonal. Ni los coches particulares por ninguna emergencia. Otra vez más tiempo en prolongar recorridos innecesariamente alargados.

Y ahora y durante los fines de semana, en pleno holocausto del despropósito, Colau, inasequible al desaliento en su cruzada contra los vehículos de cualquier clase, ha decido cerrar al tráfico el gran centro de Barcelona en una zona que convierte a los que en ella viven en una especie de gueto enorme. La excusa teórica de tal dispositivo es para que los barceloneses podamos andar libremente y sin coches estorbando por nuestra ciudad. La zona abarca desde el Paseo Colón (en el puerto) hasta la Diagonal o más arriba, dependiendo del tramo. Por los extremos perpendiculares al mar, desde justo la casa de la señora madre de Colau (Córcega – Cerdeña) hasta la calle Balmes.

Además para salpimentar la cosa, por distritos se ha salpicado con el cierre alguna calle, sin que obedezca a lógica alguna, como si fuera la Parrala: esta sí, otra no, aquella a ratos…. No se crea el lector que las masas enfervorizadas han acudido a pasear al unísono pues este fin de semana hemos alcanzado puntas de 30º de temperatura y 60% de humedad. Tampoco es previsible que en adelante, con lo agobiante del bochorno barcelonés es esperable que las familias se acaben zurrando entre sí para poder tener más sitio para su deambular.

En general, no ha paseado ni el Tato y el barcelonés medio ha decidido irse a la playa a contravenir las ordenanzas gubernativas. La Guardia Urbana de Barcelona, carente de efectivos, ha hecho lo que ha podido. ¿Y dónde estaban esos efectivos que faltaban? ¡Vigilando los cruces de las calles cerradas junto a personal contratado al efecto!.

En mi caso, el sábado tuve que sufrir un trayecto el doble de largo para poder adquirir comida “para llevar” en un bar del Gótico. Un recorrido que apenas necesita media hora se convirtió en una yincana de hora larga. Una vez aproximado a la dirección que me interesaba pude aparcar el vehículo en uno de esos muchos aparcamientos en el que no tienen cobro por tarjeta de crédito y todo se debe pagar en metálico (la presunción de ingresos no declarados es evidente). No llamé a servicio de mensajería porque, iluso de mí, no quería que la comida de tres personas se enfriara y por la explotación que se supone que esas empresas hacen de sus mensajeros.

«la pretensión de Colau es, una vez pasado todo este show del estado de alarma, continuar con el muro de la vergüenza a lo largo de todos los fines de semana»

Así pues, tras descender por el paseo Picasso y ver el dormitorio en el que se ha convertido para los “sin techo” y ya aparcado el coche, inicié el ascenso hasta mi destino. Pude contemplar en toda su magnitud, la cantidad de “perroflautas” en su mayoría extranjeros que ya ni tienen flauta. Sin salir del mismo hábitat pude contemplar un ejemplar de otra especie de la fauna que puebla dicha zona. Me refiero a una oronda rata que ni se molestó en llevar el trote cochinero que suelen llevar. Despareció tan ricamente por el hueco de un portal. Los únicos comerciantes abiertos, pakistaníes en su totalidad, permanecían impasibles en el umbral de sus establecimientos.

Al parecer, la pretensión de Colau es, una vez pasado todo este show del estado de alarma, continuar con el muro de la vergüenza a lo largo de todos los fines de semana. Pero lo cierto es que nos estamos encontrando con lo siguiente:

Colau ha conseguido exactamente el efecto contrario al deseado. Buscaba un comercio de proximidad, intentando desterrar a las grandes superficies o a las cadenas del suelo barcelonés para favorecer al pequeño comerciante. Sin embargo, los comercios de barrio de toda la vida han desaparecido y solo sobreviven los “super” de pakistaníes o chinos. Con lo cual los fines de semana y fuera del ámbito alimentario, se sigue usando el vehículo propio para adquirir productos en esas grandes superficies comerciales, pero de fuera de Barcelona capital. Colau 0 – Municipios cercanos 1.

Colau perseguía o persigue una mayor integración del barcelonés con su ciudad y solo obtiene que los barceloneses bajen directamente a la playa y vivan encerrados en sus barrios por la dificultad que entraña acudir a otros barrios. Los únicos que transitan sin pudor por toda la ciudad son los “tironeros” que últimamente vuelven a proliferar. Colau 0 – Inseguridad ciudadana 1

Colau busca acabar con el tráfico de vehículos en una ciudad con 101 km2, casi el doble que Manhattan. Pero la red de metro de Barcelona cuenta con 187 estaciones y en Manhattan casi se dobla dicha cifra. Es decir, la alternativa del transporte urbano es demencial e inoperante. Colau 0 – Transporte privado 1

Colau busca una economía de proximidad y solo consigue que la gente, harta de sustos e impedimentos, adquiera cada vez más asiduamente sus productos a través del comercio electrónico, lo cual remata al poco comercio local que pueda resistir. Colau 0 – Comercio electrónico 1.

Allá donde los racistas de CiU (o como se llame ahora) no puedan llegar para acabar con lo que una vez fue una región amable y cortés con sus visitantes, está Ada Colau para dar el tiro en la nuca. ¿Turismo nacional? ¡JA!

Particularmente he desarrollado una teoría y es que en Barcelona, desde Maragall (Pasqual, no su hermano Ernest el enchufado) existe una competencia en ver cuál de sus sucesores lo hace peor y perjudica más al barcelonés. Ingenuamente siempre pienso que el alcalde saliente será el último en hacerlo tan mal que no habrá nadie que lo supere. Pero no, también siempre me equivoco. El entrante siempre, siempre, siempre es peor que su antecesor.

“Sólo una persona inepta rinde siempre al máximo de sus posibilidades.”
William Somerset Maugham

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