El ladrón de los tangas pacta una pena de dos años de prisión

Samuel B. R., de 27 años, acepta la sentencia que le condena por un delito continuado de robo con fuerza en casa habitada y que le prohíbe acercarse a 200 metros del domicilio de su vecina

El ladrón de los tangas pacta una pena de dos años de prisión
Los juzgados de Valladolid dónde se ha celebrado el juicio por el robo de los tangas

El caso puede resultar curioso. El joven Samuel B.R., vecino de Peñafiel (Valladolid), se exponía a cuatro años de prisión por robar tres tangas a una vecina suya. Pero más allá del objeto sustraído, que es lo que resulta más curioso, hay que tener en cuenta que el ladrón asaltó el domicilio por la fuerza hasta en tres ocasiones, todas ellas con sus inquilinos en el interior, factor que agrava la pena.

No nos dejemos engañar por los tres tangas robados, ya que el modus operandi para obtener estos objetos es totalmente ilegal e ilícito.

Si cambiaran los tangas por tres diamantes o tres relojes de lujo, el acto delictivo de sustraer algo por la fuerza seguiría siendo el mismo. Tan solo variaría el valor económico de aquello que se ha robado.

Así pues, no era de extrañar que el joven ladrón se enfrentase a cuatro años de prisión, condena que ha reducido a dos años tras llegar a un acuerdo con la Fiscalía.

Sentencia de conformidad

La sentencia de conformidad alcanzada evitó la celebración del juicio previsto para este martes en el Juzgado de lo Penal número 3 de Valladolid. Pero, como era de esperar, la comparecencia del encausado se desarrolló en medio de un gran despliegue de medios de comunicación, circunstancia que ha motivado el enfado de Samuel, que incluso se mostraba remiso a entrar en la sala de vistas.

«No se preocupe, que no le van a grabar», le tranquilizó el juez, aunque no por ello se relajó y el acusado mantuvo en todo momento su rostro cubierto, tanto que el magistrado tuvo que pedirle que se bajara la cremallera para poder oír cómo aceptaba la sentencia.

El encausado, por su propia conformidad, aceptó una condena de dos años de prisión por un delito continuado de robo con fuerza y casa habitada, con las atenuantes de reparación del daño – antes del juicio depositó 400 euros por el valor de las bragas -y alteración psíquica por consumo de drogas.

Se mantiene la orden de alejamiento

Como medida de seguridad, las partes han incluido la prohibición del condenado de aproximarse a la vivienda de la víctima a menos de 200 metros. La pena privativa de libertad, es decir, la pena de prisión, sin embargo, queda en suspenso por espacio de tres años, debido a que Samuel carece de antecedentes penales, con lo que no tendrá que entrar en prisión.

En relación con la primera medida, en una de las pocas y breves intervenciones del acusado, el joven advirtió que su casa puede encontrarse a menos de la distancia de seguridad acordada respecto de la de la afectada, algo que el juez prometió revisar por si hubiese que rebajar los metros.

No conocía a la chica a quien robó

“Quiero aclarar que no conocía a la persona a la que he hecho daño”, precisó el joven peñafielense. Los hechos objetos de dicha causa se remontan a la madrugada de los días 3, 7 y 10 de septiembre de 2018, fechas en las que el ya condenado, “con la intención de obtener un inmediato e ilícito beneficio patrimonial”, se dirigió a una vivienda situada en Peñafiel y, tras saltar el muro perimetral de ladrillo y una verja de una altura de 1,75 metros que rodea la casa, accedió al interior de ésta.

Una vez en la parcela, subió las escaleras que dan acceso a la primera planta desde el patio-jardín, entró en el balcón donde se hallaba el tendero y se apoderó en cada uno de los tres días de un tanga, perteneciente a la hija de los propietarios.

No ha trascendido el motivo que llevó al acusado a buscar su botín en el tendedero de esta casa, en lugar de apoderarse de otros efectos mucho más lucrativos, pero sí que la plena identificación de Samuel como autor del ilícito se produjo gracias a las cámaras de seguridad de la vivienda en las que se le ve hacerse con las prendas íntimas de su vecina.

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