El lado oscuro que rodea al fútbol y a sus protagonistas

Una primera parte tediosa y aburrida, y una gran segunda parte, adictiva, dinámica y muy real, donde se desarrolla la verdadera trama argumental

El lado oscuro que rodea al fútbol y a sus protagonistas

Cuando uno es joven, vive el fútbol de forma pasional, emocional y muy especial. Recuerdo muchas noches de no cenar porque mi equipo había sido derrotado, otras de locura y pasión por haber conseguido un título e incluso días de no querer salir de casa, leer la prensa o ver la televisión, por no escuchar comentarios por una final perdida, una eliminación temprana en la «Champions» o porque el gran rival había ganado un título.

El mundo del fútbol en nuestro país es así, mueve masas y es capaz de que cualquier gran noticia o suceso pueda quedar en agua de borrajas tras un gran ‘clásico’ Barça-Madrid, por ejemplo. Para que se hagan una idea los que no sean aficionados, sería algo parecido a lo sucedido recientemente con la herencia del Rey, noticia de la que se habló solo durante unas horas tras ser absorbida por la desgraciada situación actual que estamos viviendo con el COVID-19. ¿Casualidad del anuncio de la noticia en estas fechas?

El fútbol es un negocio de miles y miles de millones que sirve para distraer a sus aficionados y seguidores en todos los aspectos…

“El fútbol es una metáfora de la vida. A veces es el mundo al revés. Se burla del destino. Se burla de la ley. Y es espejo deformado de una sociedad, un elemento cultural de la vida contemporánea. Es el indicador de las mutaciones y las transformaciones de una cultura».

Giordano Merisi

El rastro de la libélula’ de Giordano Merisi (seudónimo del autor y personaje protagonista de la novela) nos presenta a un periodista deportivo italiano afincado en Madrid –más amo de casa que otra cosa, con tres niños a su cargo y una mujer de congreso en congreso y presuntas cenas de negocios– que debe escribir la biografía del entrenador de moda. El de uno de los clubes más importantes del mundo, el Real Madrid.

Eduardo Castro, uruguayo de nacimiento, es el ‘míster’ sobre el que Giordano Merisi basará su próxima obra escrita. Un encargo que no entusiasma al autor pero que, a cambio, le permitirá engrosar su cuenta corriente con unos ceros de más. Una biografía que no estará exenta de trabas y dificultades para concretar citas con el protagonista de esta.

Mientras nuestro periodista está inmerso en su tarea, la estrella del equipo de fútbol del Real Madrid, Jerónimo Contreras, de la misma nacionalidad que Eduardo Castro, desaparecerá. Merisi, que había conocido a Contreras por haberlo entrevistado para el libro de su entrenador actual, empezará una investigación periodística alrededor de la desaparición del crack del Madrid que nunca debería haber iniciado.

Futbolistas, dioses intocables

¿Quién no recuerda algún caso de futbolistas juzgados por delitos y que han sido absueltos o que han cumplido penas irrisorias comparadas con otras dictadas a personas de a pie, como usted o como yo? Casos de violencia de género, agresiones sexuales, alcoholemias positivas, excesos de velocidad o desobediencias a los agentes de la autoridad son algunos de ellos.

Seguramente, todos podríamos asociar el nombre de algún futbolista de renombre a alguno de estos delitos. ¿Y cuál ha sido la condena? Hagan memoria y reflexionen.

Precisamente eso es lo que consigue Giordani Merisi con su novela, hacernos reflexionar sobre todo lo que gira alrededor del mundo del fútbol. Impunidad y libertinaje por parte de los protagonistas del deporte rey y de aquellos que dirigen los clubes a los que pertenecen.

Una novela de dos partes

El gran acierto de la crítica social de Merisi con ‘El rastro de la libélula‘ no lo podemos etiquetar de excelente. ¿Y por qué? Porque le sobra media parte a esta obra. La novela la podemos dividir en dos. Una primera parte tediosa y aburrida, con los quehaceres diarios de Merisi con sus hijos y sus tareas domésticas en la que no sucede prácticamente nada. Y una gran segunda parte, adictiva, dinámica y muy real, donde se desarrolla la verdadera trama argumental que nos interesa y en la que se exponen detalles oscuros y polémicos que rodean a los futbolistas en su día a día.

Una de las cosas que he aprendido con la crisis del Covid-19 es que es posible vivir sin fútbol. Algo impensable para mí un tiempo atrás.

¿Se imaginan que dejáramos de ver los partidos que se emitieran por la televisión o ir al campo a presenciarlos en directo? Quizás a unos cuantos se les acabarían ciertos privilegios. Pero no nos engañemos, en el mes de junio se reinicia la liga a puerta cerrada y todos volveremos a sentarnos en el sofá con una copa de vino o quedaremos en el bar con nuestras amistades y unas cervezas para ver a nuestro equipo. Yo el primero.

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