El juez Aguirre tuvo indicios de las corruptelas de los Pujol y no hizo nada

El juez Instructor número 1 de Barcelona, Joaquín Aguirre, que investigó durante los 90 el caso Gran Tibidabo tuvo conocimiento del cobro de comisiones por parte de los Pujol pero no consta que investigara los hechos que ahora desempolva la Audiencia Nacional

El juez Aguirre tuvo indicios de las corruptelas de los Pujol y no hizo nada
el juez Joaquín Aguirre, Javier de la Rosa y Jordi Pujol Ferrusola

Noviembre de 1994. El otrora“empresario modelo” y referente financiero del entonces presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, entraba aturullado, descamisado, rodeado de guarda espaldas y de una nube de periodistas en el despacho del juez de instrucción numero 1 de Barcelona, Joaquín Aguirre. Se iniciaba el llamado caso “Gran Tibidabo”, el expolio de la empresa de la que fue acusado el hombre fuerte de KIO en España, Javier De la Rosa.

13 años después (el juzgado de Aguirre acostumbra a instruir con manifiesta lentitud las causas a poco que tengan un mínimo de complejidad o de transcendencia mediática) el caso Gran Tibidabo fue a juicio y las penas impuestas a De la Rosa y a su equipo fueron irrisorias a tenor de la grandilocuencia y enjundia de los hechos investigados.

Fue una sentencia de conformidad que dejó aparcadas muchas líneas de investigación sobre lo que en aquellos primeros años 90 hizo o deshizo, el llamado “empresario modelo”.

Testigo ignorado

Una de esas líneas la sugirió un testigo, un joven de 30 años apellidado Freixes que allá por el año 1995 declaró ante el juez que el abogado y amigo de De la Rosa, el ex conseller Juan José Folchi, le había dicho: “Anda coge y lárgate fuera del país, que va a trascender lo de la comisión que ha cobrado el hijo de Pujol por la venta del inmueble de la Diagonal”.

Freixes –ya fallecido- era un hombre de paja, u testaferro que De la Rosa había puesto al frente de una empresa patrimonial que uso durante los años 1991 a 1993 para esquilmar a Gran Tibidabo. La venta del inmueble superó los 200 millones de pesetas, un montante que nutrió diversas comisiones a diversos personajes en liza.

Uno de ellos fue Jordi Pujol Ferrusola a quien se le depositó en una cuenta a su nombre en Andbank (entonces Banca Reig) 8 millonesde pesetas de la supuesta mordida.

No consta que Aguirre abriera ninguna línea de investigación al respecto. Al menos no consta que ahondara en el asunto. (Si consta, por el contrario, que archivó la causa contra Prenafeta imputado en el caso Gran a Tibidabo).

De la Mata si investiga

Ha sido ahora el juez que investiga el “caso Pujol”, José de la Mata, quien, a instancia de la UDEF, le ha pedido a Aguirre las diligencias en virtud de las cuales ha citado a declarar como testigo al excontable de la familia Pujol, Joan Antón Sánchez Carreté y al ex Secretario General de la Presidencia de la Generalitat y ex propietario del diario El Observador, Lluís Prenafeta.

La tesis de la Fiscalía Anticorrupción es que esos 8 millones iban a ser inyectados en El Observador para crear un cuadernillo en catalán. De hecho por aquella época, El Observador había puesto de moda la inclusión de cuadernillos en su formato como por ejemplo uno sobre la historia de España escrito por un profesor canario.

Prenafeta y Sánchez han declarado al respecto ante De la Mata. Dicen no acordarse de practicante nada. Claro han pasado muchos años, añaden.

1 Comentario

  1. Qué ocurre con los jueces que como Aguirre, podian haber incurrido en prevaricación, hacer algo a sabiendas que està mal. Està claro que hubo indicios de posible delito, y no sólo no investigó sino que archivó. Desanima la impunidad con la que actuan determinados jueces.

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