“El Imán de Ripoll era reservado, mentiroso y tenía mucha sangre fría”

Diversos testigos protegidos perfilan la mente psicópata del ideólogo de la célula de Ripoll que acabó siendo enterrado en una fosa en el cementerio de Alcanar porque nadie, ni amigos ni familiares, se interesaron por su cadáver

El imán de Ripoll, Abdelbaki Es Satty que murió en la explosión de Alcanar

“El testigo protegido B1 manifestó haber tenido una relación muy estrecha con Abdelbaki Es Satty -imán de Ripoll- durante los años 2008 y 2009, acabando dicha relación el año 2009 sin volver a saber nada del mismo hasta el pasado día 30 de agosto del presente año.

El testigo protegido B1 señaló que Abdelbaki Es Satty, durante los años 2008 y 2009, asistía a los rezos en la mezquita de Vilanova y la Geltrú, donde impartía clases de árabe a niños.

De la personalidad del investigado, el testigo protegido B1 manifiesta que era una persona reservada, mentirosa y con mucha sangre fría. Desconocía si podría haber recibido formación del tipo militar pero sí que indicó que conocía a una tercera persona que falsificaba pasaportes y que en una ocasión pudo ver como Abdelbaki Es Satty acumulaba diversos pasaportes falsos”.

También indicó que Abdelbaki Es Satty solía moverse por Vilanova y la Geltrú y Segur de Calafell. También viajaba con frecuencia a Bélgica y Marruecos, por períodos de una semana”.

Así se expresa la división de Investigación Exterior de la Comisaria General de información de los Mossos d’Esquadra en un informe remitido al juez de la Audiencia Nacional que investiga el atentado yihadista del 17-A.

La red del Imán

El informe añade…: “Como lugares concretos que frecuentaba recuerda que iba a menudo a un locutorio en Segur de Calafell que regentaba un hombre al que conocía como MIKI y SUDANÍ, que en aquella época vivía en el municipio del Vendrell (Tarragona).

Recuerda que el grado de confianza que mantenían ambos hombres era muy alto, ya que incluso habían llegado a ir a la casa del «SUDANÍ» (testigo B1 y Es Satty), cuando éste se encontraba ausente. En relación con este nombre al que conoce como el «SUDANÍ», hace poco tuvo conocimiento que regentaba un taller en el municipio de Calafell.

El testigo protegido B1 fue al taller en fecha 30 de agosto de 2017 -14 días después de que el imán muriera en la primera explosión de Alcanar-y, tras saludarlo, el «SUDANÍ» le informó que «Abdelbaki Es Satty había muerto en una casa cerca de Alcanar pero que no tenía nada que ver con lo ocurrido y que se encontraba en la casa de visita, que la explosión la hicieron los chicos que estaban allí”.

Marcado de cerca

Los agentes especiales de la Comisaria General de Información Antiterrorista de los Mossos han identificado ya a este “gran amigo” del imán al que han sometido a una extensa investigación.

De hecho “el testigo protegido B2 manifestó que en aquella época una persona muy religiosa radical al que conocía como el «SUDANÍ», mantenía un fuerte vínculo de amistad con Abdelbaki Es Satty. De este hombre pudo aportar que regentaba un taller mecánico en la población de Calafell”.

El informe de los Mossos añade: “Tanto el testigo B1 como testigo B2 señalan que varias eran las personas leales al investigado, subrayando la existencia de una persona especialmente allegada conocido por éstos como el «SUDANÍ».

El imán en Alcanar

El sumario por el 17-A revela, por otro lado, que el cuerpo de Es Satty fue enterrado en el cementerio público de Alcanar porque, transcurrido el tiempo preceptivo, nadie, ni amigos ni familiares, se interesarnos por el cadáver. Es Satty yace donde montó su polvorín.

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