El Gobierno obcecado en regular la prostitución (I)

Los últimos movimientos del ejecutivo que preside Pedro Sánchez apuntan a que se ha desempolvado el proyecto de hace unos años, del PSOE, para regular la prostitución, propósito que ha enervado a todo el sector abolicionista.

El Gobierno obcecado en regular la prostitución
El Gobierno retoma la posibilidad de regularizar la prostitución | WC

En el año 2006, el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales del Gobierno socialista, en solitario, de Zapatero, y con Jesús Caldera como ministro de Trabajo, subvencionó un estudio en profundidad sobre la posible regularización de la prostitución como actividad laboral y cuánto dinero le haría recaudar al Estado legalizar la explotación sexual.

Que las putas paguen hasta la corrupción

El amplísimo estudio consta de más de 120 páginas y pudo recibir hasta 100.000 euros públicos de la subvención aprobada en la Orden TAS/1051/2005, de 12 de abril, del propio Ministerio de Trabajo. Lo firma la profesora Graciela Malgeseni, del Escode (Fundación Laboral Escode), una consultora nutrida por dinero público de varias instituciones y a todos los niveles. 

El título del informe no deja lugar a dudas sobre cuál era el objeto de estudio que interesaba a la Secretaría General de la Seguridad Social, que es quien pone su sello en su encabezado, a saber: Impacto de una posible normalización profesional de la prostitución en la viabilidad y sostenibilidad futura del sistema de pensiones de protección social.

Es decir, se encargó una hoja de ruta para saber cómo el Estado podía sacar tajada de las mujeres prostituidas para pagar unos gastos que es incapaz de sostener, incluso en los mejores años de crecimiento económico en España. No pierdan de vista que estamos hablando del año 2006, cuando la economía española crecía al 3,8%, cifra récord.

Dicho documento, que es público y está disponible en la red, da un pormenorizado manual de a qué impuestos y de qué manera se debían adherir las personas prostituidas, cómo aplicar impuestos tales como el IAE (Impuesto de Actividades Económicas), el IVA o el IRPF. Incluso en su último punto, diseña un modelo de cooperativa de «trabajadoras»: cooperativas del sexo, con su correspondiente régimen fiscal.

¿Proxenetas y mafias pagando impuestos?

En 2014, en un artículo en El Confidencial, ya se hizo eco de ese estudio y de sus jugosos resultados, Gloria Poyatos. La legalización de la explotación sexual y la regularización de la prostitución como actividad laboral traería los siguientes beneficios a las arcas públicas: un potencial incremento de afiliaciones a la Seguridad Social del 0,6%; el impacto recaudatorio de cuotas elevaría el existente en un 0,4%; el IRPF, en un 0,85%; y el IVA, en un nada desdeñable 0,78%, o sea, un dineral en términos presupuestarios macroeconómicos.

Sin embargo, el trabajado estudio no tenía en cuenta una parte esencial del negocio de la prostitución y de quienes lo dirigen, que es que los potenciales empresarios de la futura industria de la explotación sexual son delincuentes, y que se dedican a traficar con personas. Proxenetas vendedores de mujeres, que, si no tienen el más mínimo reparo en destrozar vidas, tampoco se van a preocupar mucho por defraudar al fisco.

Lo que sí están acostumbrados a pagar los proxenetas y las mafias de trata y prostitución son sobres, sobornos, comisiones y todo tipo de prebendas a aquellos quienes les dejan trabajar a gusto. Al fin y al cabo, son parte esencial del negocio, por omisión, pero esencial. Lo explica perfectamente ‘el Músico’, en el libro El Proxeneta, de Mabel Lozano. Nunca falta un político, banquero, notario, contable o alto funcionario deseoso de ser corrompido y recompensado con el dinero proveniente del crimen.

Por ello, pretender que esta calaña reconvertida en patronal de los burdeles fuera a pagar sus impuestos religiosamente, es poco menos que una estupidez supina.

Sin embargo, uno no subvenciona un estudio tan caro y tan pormenorizado si no tiene la menor intención, al menos, de tener encima de la mesa esa opción, la de la regularización laboral de la prostitución. La de la violación continuada de miles de mujeres, niños y niñas, con tal de obtener un determinado beneficio. En 2006, era una opción digna de ser estudiada mediante subvención por el gobierno socialista.

Sin embargo, no son menos importantes que la existencia del estudio y su contenido, quiénes estaban en los altos cargos públicos clave del Ministerio de Trabajo en el momento de la elaboración de este informe.

No es baladí que Jesús Caldera, ministro del ramo en 2006, cuando se encarga este informe sobre la regularización de la prostitución, fuera luego, en 2008, el creador y presidente de la Fundación Ideas, el potencial laboratorio ideológico del PSOE. Si a su creador y presidente le rondaba por cabeza, ya de ministro, la idea de los cuantiosos beneficios que la prostitución podría generar al Estado, es de suponer que esta premisa también se encontraba en su think tank. Para suerte de todos, la Fundación Ideas ha fracasado estrepitosamente y su creador, con ella.

Un señor de Burgos…

Pero es otro, el personaje en esta historia, con mucha más fortuna y más discreción, el que nos deja claro que, dentro de los altos cargos del PSOE, hay quienes tienen muy presente como opción la regularización de la prostitución y de la esclavitud sexual en España. En 2006, el Secretario de Estado de Seguridad Social era Octavio Granado.

Él era el alto funcionario responsable de otorgar las subvenciones con las que acabó pagándose la elaboración del estudio. Ocupó el cargo durante todo el tiempo que Zapatero fue presidente del gobierno. Incluso vio pasar a varios ministros siendo él inamovible en la Secretaría de Estado.  El señor Granado tiene una carrera intermitente pero determinante.

Fue, obviamente, cesado en el cargo, cuando Mariano Rajoy fue proclamado presidente del Gobierno.  Sin embargo, tenía que haber hecho Octavio Granado un inmejorable trabajo al frente de la Secretaría de Estado de Seguridad Social, porque volvió a ocuparla de nuevo durante el año y medio que Pedro Sánchez gobernó en solitario tras la moción de censura de 2018, esta vez, con Magdalena Valerio como ministra de Trabajo. Era secretario de estado del Ministerio de Trabajo en agosto de 2018, cuando se le marcó el inolvidable «gol por la escuadra», que permitió la inscripción del no sindicato de la prostitución OTRAS. Un hombre que no debe creer en las casualidades. Yo tampoco. Seguiremos…

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