El fútbol, la excusa de la ultraderecha

Los ultras llevan años escudándose en el fútbol para construir y difundir sus respectivos discursos de odio; adoptando este deporte de masas como la excusa perfecta para salir, liarla y hacer apología de la ideología neonazi.

El fútbol, la excusa de la ultraderecha
Material incautado durante el último operativo policial contra los Boixos Nois, en Sabadell / CNP

Esta semana un grupos de 200 ultras del Benfica causaron innumerables daños en el emblemático Café Zurich de la Plaza de Catalunya, en Barcelona. Los hooligans portugueses, sobreexcitados antes del partido contra el Fútbol Club Barcelona, rompieron los cristales del establecimiento, tiraron mesas al suelo y encendieron bengalas, causando el caos en el corazón de la Ciudad Condal. Al día siguiente, la Policía Nacional pormenorizaba los detalles de un operativo policial que había permitido descabezar a una de las facciones más radicales de los Boixos Nois, los ultras del FCB; vinculados desde hace años al tráfico de drogas, las extorsiones, las amenazas y la violencia extrema.

Y es que, lamentablemente, es a eso a lo que se dedican: a difundir sus ideas (de marcado perfil neonazi y supremacista) mediante el discurso del odio, del miedo y bajo la ejecución de la violencia desproporcionada y gratuita contra todo aquel que, simplemente, no encaja en sus “cánones de belleza”, raza e ideología. Como si tuviesen una batuta divina, que les posicionara en un estamento superior de la sociedad, con capacidad para decidir y diferenciar aquellos que merecen una paliza, de aquellos que se salvan. Muchas veces, el mero hecho de tu animar a un equipo distinto al suyo, ya es motivo suficiente…

Su presencia vuelve a llenar campos y calles

La pandemia del coronavirus, que obligó a cerrar los estadios y dejó a los ultras sin excusa patente para salir y “liarla”, nos había hecho olvidar su existencia y los graves altercados que habían llegado a protagonizar antes, durante y después de varios partidos de fútbol. Sin embargo, con la paulatina vuelta a la “normalidad”, su presencia (y su violencia) ha vuelta a llenar los campos y las calles. Tras el año y medio en “punto muerto” todo lo bueno, pero también todo lo malo, de nuestra sociedad vuelve a relucir por Navidad.

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Y, aunque el fútbol es su gran excusa, el escenario idóneo alrededor del que han construido sus respectivos discursos de odio (muchas veces reducidos a la premisa: «o estás conmigo o estás contra mí«), los cuerpos policiales alertan de la peligrosidad de estos ultras que, al parecer, vuelven a la carga con ganas de “jarana”. Prueba de ello: la reaparición de los ‘Yomus’, los seguidores más radicales del Valencia CF; o la presencia de muchos de estos grupos en la manifestación neonazi que tuvo lugar el pasado 18 de septiembre en el barrio de Chueca de Madrid. El mensaje está claro: “hemos vuelto”.

Si tiramos de hemeroteca…

Sin embargo, a pesar del parón de actividad por razones obvias, si hacemos memoria, recordaremos con cierta facilidad algunos de los episodios más crueles que hemos vivido en España, en el marco de los enfrentamientos entre hooligans de distintos clubs. Uno de los momentos más oscuros sucedió en 1991: cuando cinco miembros de los Boixos Nois apuñalaron mortalmente a un joven de 20 años, seguidor del RCD Espanyol, en los aledaños del antiguo Estadio Sarrià. Más adelante, en 2014, un seguidor del Deportivo de La Coruña falleció también durante el transcurso de una reyerta entre dos grupos de ultras rivales; esta vez contra los seguidores radicales del Atlético de Madrid.

Además, en indefinidas ocasiones, la policía ha tenido que frenar los duros enfrentamientos que empiezan con cuatro insultos en el estadio y terminan a puñetazo limpio dentro o fuera de él. De hecho, la Unidad de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional destina parte de sus efectivos para el control y la vigilancia de estos grupos durante la celebración de cualquier partido; pero, en especial, de los más conflictivos. Real Madrid – Rayo Vallecano, por ejemplo.

“Dios los crea, ellos se juntan”

Al final, el fútbol es una mera excusa para salir, liarla y hacer apología de la ideología neonazi. De hecho, así ha quedado constatado con el último operativo policial contra ‘El Último Bastión’ de los Boixos Nois en Sabadell (Barcelona). Aprovechándose del tráfico de drogas y la prostitución de mujeres grupos como los ultras del FCB se financiaban sus actividades, principalmente relacionadas con: la asistencia a eventos musicales y deportivos, para la única difusión del odio, la hostilidad y la violencia gratuita hacia otros colectivos vulnerables o antagónicos.

Y un fenómeno curioso que ha quedado demostrado: las sinergias entre grupos radicales con aficiones distintas, pero con motivaciones similares. Como ha sido el caso que ha destapado este operativo entre los Boixos Nois y los Hells Angels. El fútbol para unos, las motos para los otros, son las aficiones tras las que escudan sus comportamientos violentos indiscriminados y gratuitos.

2 Comentarios

  1. Dos varas de medir.

    Estaría bien y sería justo que se publicarán las mismas historias de la ultraizquierda, o parecidas ya que se dejan al descubierto los intereses a los que se sirven.

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