El fúmbol es asín

Ricardo Gómez de Olarte
Ricardo Gómez de Olarte

El pasado día 4 de agosto de 2019, el subdirector de La Vanguardia, Sr. Jordi Juan al que suelo admirar, hizo una elegía a su compañero de medio, el Sr. John Carlin a propósito de la grandeza del fútbol en un documental sobre ese deporte en el que interviene su colega en “La Vanguardia”. De hecho, cita las palabras del británico en una entrevista de autobombo en ese diario: “en este momento de tanta imbecilidad y polarización, el fútbol se ha convertido en un refugio de sensatez y decencia“.

Como sea que estaba bebiendo agua, se me ha salido toda por la nariz. ¿Sensatez y decencia el fútbol? Vayamos por partes. Según Jordi Juan, al que cito literalmente, John Carlin narra la importancia del fútbol en la reconciliación nacional entre hutus y tutsis tras el genocidio de 1994 en Ruanda. ¿Alguien les ha explicado a esos dos que en Ruanda se mataron durante los partidos de fútbol? ¿Alguien le ha explicado a Carlin que los tutsis y los hutus NO se han reconciliado por el fútbol? ¿Ni Carlin ni Jordi Juan se han enterado que la realidad es que los genocidas hutus fueron amparados en su huida al vecino Zaire y que quienes protegieron su huida fueron las tropas francesas que apoyaron a éstos en pleno genocidio a los tutsis? ¿Esta pareja de ilustrados no sabe que han sido la creación del Tribunal Penal Internacional para Ruanda y la vuelta del “Gacaca,” un sistema tradicional tribunal popular de aldea los que junto a las reformas económicas y políticas han aligerado el drama? El fútbol es un síntoma más de la aparente buena marcha de Ruanda. Un gesto, nada más. Como lo fue la matanza en los partidos de fútbol.

Carlin continúa con una obviedad ya que en otro momento de la entrevista en la Vanguardia “desarrolla la implicación clave de la mujer en el deporte rey, que es el gran fenómeno que viene”. Efectivamente, avispado cronista: la FIFA vio hace años que incorporando niñas al fútbol, más tarde tendrían mujeres y seguidoras consumiendo fútbol, TV de pago, merchandasing futbolero, etc… No es fútbol Carlin, es dinero. Solo dinero.

El delirio de la perogullada de Carlin viene en la perla de “cómo descubrimos la universalización del balompié cuando se ama con tanta intensidad al Liverpool o a Leo Messi en tantos puntos distintos del planeta.” Volvemos a lo mismo, si a través de la televisión (medio de difusión universal) ofreces un alto porcentaje de horas de fútbol, acabas consiguiendo lo que sucede en España, esto es, que solo el 11% pasa del fútbol. El resto lo vemos todos. Todos. Es un acontecimiento barato y recurrente.

Fácil de practicar y de seguir por la sencillez de sus reglas. Sus astros son modelos a seguir porque ganan millones dando patadas a un balón, en pantalón corto y anunciando lo que haga falta. ¿Se imaginan a un pobre niño hutu siguiendo fanáticamente a Kierkegaard? Qué va, qué va, qué va, que decían Faemino y Cansado.

Nadie explica a esos niños que la gran mayoría de los astros del fútbol acaban arruinados porque al carecer de formación, son engañados o dilapidan su fortuna por falta de fortaleza intelectual.

Nadie explica a esos niños que en muchos países se han corrompido jugadores y equipos enteros para amañar partidos.

Nadie explica a esos niños que el que fuera gran astro francés Michel Platini ha sido detenido por corrupción en su etapa de dirigente del futbol.

Solo el mercado europeo generó ingresos por valor de 27.000 millones de euros en la temporada 2015-2016. La riqueza se concentró en las cinco principales ligas: entre la Premier League, la Bundesliga, La Liga, la Serie A y la Ligue 1 generaron aproximadamente 15.000 millones de euros la pasada temporada. En España, los ingresos totales de los clubes de La Liga crecieron un 19% hasta alcanzar los 2.400 millones de euros.

Pero ¿alguien ha explicado a esos niños que el gasto sanitario en España en 2016 fue de 4.000 millones de euros y que consiguió subir a 4.251 millones de euros en 2018? Solo los ingresos totales de los clubes de fútbol en España suponen más del 50% del gasto sanitario español. En total, sin contar el mundial, el fútbol en la tierra mueve 550.000 millones al año. Y ni un céntimo se destina más que al propio fútbol y ni un céntimo sale de los beneficios de los que viven de ello.

Corrupción, avaricia, estulticia, degradación… ¿Esos son los valores que defiende el Sr. Carlin al defender el fútbol? ¿No estaremos, una vez más, ante la visión nostálgica y gazmoña que aplaca iras y atonta a las masas?

El poeta Juvenal dijo en su Sátira X: “… desde hace tiempo —exactamente desde que no tenemos a quien vender el voto—, este pueblo ha perdido su interés por la política, y si antes concedía mandos, haces, legiones, en fin todo, ahora deja hacer y sólo desea con avidez dos cosas: pan y juegos de circo”

Actualmente es aún más simple “Panem et eo”: Pan y fútbol

Según Wikipedia “panem et circenses” una locución latina peyorativa de uso actual que describe la práctica de un gobierno que, para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistencialistas.

El gobierno, los gobiernos actuales, han adaptado la máxima: “Panem et eo”, pan y fútbol. El resultado es el mismo que en el S. 100 A.D. en el que Juvenal compuso su sátira.

Sin embargo, no todo es tan ingenuo en la entrevista de Carlin. Nos endilga una joya aunque en un sentido más ingenuo: “El fútbol es el espejo de la condición humana”. Y así nos va, John Carlin, así nos va…

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