El Fiscal acorrala a Albert e indaga sobre su teléfono fantasma

El magistrado que preside el tribunal del “juicio de la Guardia Urbana” ha admitido como prueba la llamada realizada desde un teléfono de prepago el día de los hechos, así como la toalla con restos biológicos de Rosa y la víctima. El móvil hallado en la celda de la acusada ha sido desestimado de la causa como prueba.

El Fiscal acorrala a Albert e indaga sobre su teléfono fantasma
Albert López y Rosa Peral en el banquillo de los acusados

La Audiencia de Barcelona acoge desde este lunes el juicio del popular y mediático “Crimen de la Guardia Urbana”. Los coimputados por el asesinato de Pedro Rodríguez, Rosa Peral y Albert López, se vieron las caras frente a frente por primera vez desde que sucedieron los hechos en mayo de 2017.

Pero a pesar de los escasos centímetros que los separaban, los dos acusados ni siquiera cruzaron una mirada. Mil ojos estaban pendientes de cada uno de sus gestos, mientras se desarrollaba la primera sesión del juicio en la que se resolvieron las alegaciones y cuestiones previas.

Durante dicha sesión, que se prolongó hasta pasadas las 14:30 horas de la tarde, el magistrado admitió la incorporación, como prueba en el proceso, el teléfono móvil de prepago contratado a nombre de Albert López, desde el que se efectuó una llamada a Rosa Peral, la cual no tuvo respuesta.

Dicha petición, solicitada por el Fiscal de la causa, Félix Martín, tiene que ver con la compra de un teléfono móvil de prepago que solo utilizó la noche en que se produjo el asesinato, comprado diez días antes del mismo por uno de los acusados.

El Fiscal exige al tribunal que se den explicaciones de esta nueva prueba, la cual fue descubierta hace escasos días después de que la compañía telefónica Lycamobile respondiese, con dos años de retraso, a la petición que hizo la juez de instrucción 8 de Vilanova que se encargó de investigar el crimen de Pedro Rodríguez. La magistrada preguntó a todas las compañías los servicios que los acusados tenían contratados para rastrear su señal y revisar sus mensajes de texto y fotografías.

La toalla también queda admitida

Otra de las pruebas que fue aprobada durante la primera sesión del juicio tiene que ver con la toalla manchada de sangre de Rosa Peral y esperma de Pedro Rodríguez – tras una supuesta relación sexual los días previos a los hechos. Esta prueba pericial biológica ya fue adelantada por este medio.

Recientemente, se pudo demostrar que la sangre hallada no era de la víctima, sino de Rosa.

Crimen de la Guardia Urbana: ¿Dónde está la toalla?
Rosa Peral con el que fuera su pareja Pedro Rodríguez

El juzgado número 8 de Vilanova i la Geltrú, que investigaba la causa, reconoció que no sabía dónde se encontraba esa prueba y pusieron toda la maquinaria judicial para encontrarla. Y lo lograron. En cuanto los nuevos informes llegaron al juzgado se notificó del resultado a las partes y, finalmente, ha sido admitida como prueba biológica.

Pruebas desestimadas

El magistrado que preside el juicio desestimó, sin embargo, como prueba el análisis del teléfono hallado el pasado mes de diciembre en la celda de Peral en la prisión de Wad-Ras, como habían solicitado tanto el Fiscal, como la acusación particular y la defensa de Albert López.

El togado ha argumentado que, a pesar del origen ilícito del teléfono móvil, el aparato no se encuentra en poder de dicho tribunal y que, en todo caso, lo que puedan hallar en él, dos años más tarde de los hechos, no es trascendental para lo que les ocupa en dicha causa.

La defensa de Peral, liderada por la abogada Olga Arderiu, quien también ha llevado la defensa de Carme Forcadell en el juicio del procés, asegura que no es de ella, sino de su compañera de celda.

El juez ha rechazado también la aceptación a la causa unas fotografías familiares en las que se observa a Rosa sacando la lengua. Arderiu quería demostrar con estas imágenes que el gesto de sacar la lengua era un “acto distintivo” de la acusada y no una muestra de frialdad como se la acusa.

Y es que tras el crimen se hicieron virales unas imágenes de Rosa en las que salía sacando la lengua. Fotografías que se tomaron los días posteriores al crimen y que fueron criticadas por muchos medios de comunicación, al considerar una muestra de “la total frialdad” de la acusada que, supuestamente, sabía sobre el asesinato de quien era su pareja.

También ha desestimado que se una a la causa el archivo de la investigación por la muerte en el 2014 de un vagabundo en Montjuïc durante una persecución policial en la que se vieron involucrados los dos acusados cuando se encontraban patrullando la ciudad como agentes de la Guardia Urbana. Según la acusación particular, la muerte de este individuo podría estar detrás del crimen de Pedro Rodríguez, quien era pareja de Peral cuando se produjeron los hechos.

Sin testigos, ni pruebas incriminatorias

Los procesados, quienes mantuvieron una relación clandestina y esporádica en el pasado, se acusaron mútuamente de la muerte del entonces novio de la mujer, el también guardia urbano Pedro Rodríguez. Por el momento, no se ha encontrado el arma homicida y se desconoce exactamente cuáles fueron los móviles del presunto asesinato. De hecho, éstos siguen siendo los grandes interrogantes del caso, ¿cómo y por qué fue asesinado el guardia urbano, Pedro Rodríguez?

El juez se llevará al jurado al lugar del crimen
La vivienda donde sucedieron los hechos y los dos acusados, Albert López y Rosa Peral

Cada una de las partes alega motivaciones distintas para resolver el que sigue siendo la gran pregunta por resolver en este procedimiento. Sin arma del crimen, ni testigos el Ministerio Fiscal y la acusación particular reconocen que será un juicio con un extra de dificultad, pero que eso no debe impedir no querer acercarse “lo máximo posible a la verdad”.

Ante esta situación, el fiscal subrayó: “¿Si no hay testigos, debemos renunciar a la verdad? No, no y no”. Y se respondió que sería posible “a partir de deducciones”.

En cuanto a la variedad de los presuntos y posibles móviles aportados por las partes, Félix Martín fue el más contundente: «El mal gratuito existe«.Y relaciona la muerte de Pedro con la toxicidad del triángulo amoroso que se vivía entre la víctima y los coacusados.

No hay mejor defensa que un buen ataque

Ni Olga Arderiu, abogada de ella, ni José Luis Bravo, de él, han dado un paso atrás en la defensa de sus clientes y el fuego cruzado entre los abogados de ambos acusados ha sido palpable desde sus primeras intervenciones.

Para Arderiu el culpable es Albert, quien presuntamente lo maquinó todo bajo las contantes amenazas a Rosa con atacar y agredir a sus hijas. Para esta jurista, Albert López es una persona «enfermizamente obsesionada» con esta mujer, a la que le enviaba mensajes «fuera de sí» al descubrir que tenía planes de futuro con la víctima.

Hallado un móvil en la celda de la acusada del ‹crimen de la Urbana›
De izquierda a derecha, Rodríguez (la víctima), Peral y López.

En cambio, el abogado de López quiso dejar claro al jurado que no había pruebas contra su representado. La única que existe, admitió, es la declaración de Peral contra quien fue su examante. Concluyó su intervención definiendo el asesinato como un crimen de «violencia doméstica, pero en el que la víctima no ha sido una mujer, sino un hombre».

¿Se juzga el pecado o el delito?

Por otro lado, Arderiu, en defensa de Rosa Peral, lamenta que, aunque el magistrado ha pedido que no se valoren procedimientos judiciales anteriores o posteriores a los que ahora nos ocupan, su clienta vaya a ser juzgada, por muchos de los testigos aceptados, por su pasado sentimental y no por su real implicación en la muerte de quien era su pareja entonces.

La letrada aseguraba que podría existir un pecado por parte de su cliente (el haber mantenido relaciones extramatrimoniales) pero que, “por suerte”, no están aquí para valorar, ni juzgar dicho pecado. Arderiu ha remarcado que su clienta está sentada en el banquillo de los acusados por un delito muy grave, en el que se la acusa de asesinato con alevosía y que va a ser muy lamentable el que pruebas y/o testigos se basen en el “currículum sexual” de Rosa.

Crimen de la Guardia Urbana: No había sangre de Pedro en la toalla
Rosa dice que se encerró en su habitación para proteger a sus hijas

Por su lado, el representante del Ministerio Fiscal advirtió, al igual que el abogado de la acusación particular, Juan Carlos Zayas, que el juicio no iba a versarse, como argumentaba Arderiu, en la vida privada de los acusados, sino en aclarar porque se produjo el asesinato de Pedro.

Sin embargo, el fiscal no escondió su hipótesis sobre la toxicidad de la relación entre Peral, López y la víctima; y, Zayas basó parte de sus argumentos acusatorios en fundamentos que tienen que ver íntegramente con la vida personal de la acusada, en relación a “la presión insoportable que Rosa iba a sufrir si se evidenciaba que Pedro la había dejado”.

Con todo, Pedro Rodríguez, agente de la Guardia Urbana, fue asesinado la noche del 1 al 2 de mayo en la casa que compartía con Rosa Peral, quien era su novia y ahora una de las acusadas de su asesinato. Luego su cuerpo fue conducido y calcinado en el maletero de su coche en el pantano de Foix.

Hay múltiples pruebas que sitúan a los dos acusados en la escena y la hora del crimen. Según el Ministerio Fiscal y la acusación particular fue un plan premeditado y acordado con anterioridad

Y esta primera batalla dialéctica entre unos y otros, en realidad, tan solo ha sido el aperitivo de lo que se intuye que será el guion de los 56 días que restan para que el tribunal popular se retire para decidir el veredicto del popularmente conocido como ‘crimen de la Urbana’, ocurrido en la madrugada del 1 al 2 de mayo del 2017.

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