El exmarido de Rosa Peral tiene miedo del ‹ex› de su actual novia

Se inicia el juicio por el conocido «Crimen de Foix», pero dos de los testigos principales comparecerán desde una sala apartada porque dicen tener miedo a declarar en la sala de vistas.

El exmarido de Rosa Peral tiene miedo del ‹ex› de su actual novia
El juicio por el crimen de la Guardia Urbana empieza este lunes en la Audiencia Provincial de Barcelona

Se llama Rubén Carbó, tal y como recogen numerosos artículos periodísticos y dos libros sobre el crimen de Foix. Fue marido de Rosa Peral —coimputada en el crimen de la Guardia Urbana— y es el padre de sus dos hijas. Rubén, Mosso d’Esquadra de profesión, está de baja por depresión y ansiedad desde hace más de un año.

Él y la imputada, Rosa Peral, mantienen una difícil relación desde mucho antes de que se produjera la desaparición y muerte de Pedro Rodríguez, en mayo de 2017. En alguna de las cartas que la investigada ha enviado a eltaquigrafo.com, ésta habla de Rubén con una desconfianza y una tristeza poco disimuladas. El desencuentro entre ambos es total.

Sólo dos años después de la detención de la agente, Rubén se ha avenido a permitir que sus dos hijas en común pudieran visitar a la madre en prisión, unos encuentros que, según los responsables penitenciarios, se desarrollan con absoluta normalidad y cordialidad. 

Irreconciliables

Antes, Rubén, no solo giró la espalda a la familia de su exesposa, sino que llegó a denunciar a Rosa, una vez detenida, cuando a sus oídos llegó el rumor o comentario de que Rosa estaba maquinando un plan desde la cárcel para contratar un sicario y poder matarlo.

«Una denuncia que solo sirvió para ponerme a la opinión pública en contra. Él sabía que era falsa, sabe que es imposible que yo hiciera algo así», dijo la agente en alguna de sus misivas a eltaquigrafo.com, «pero le dio igual». 

«Prácticamente nadie publicó cuando el juez archivó toda esa basura y dijo que se trataba de una denuncia falsa por parte de unas reclusas que me odiaban porque no quise plegarme a ellas cuando me metieron la primera vez en Wad-Ras».

Pues Rubén, a pocas horas de prestar declaración en el juicio, dice que tiene miedo. Y no tiene miedo de Rosa, ni siquiera de Albert López, el examante de su exesposa, también imputado. No. Tiene miedo del exmarido de su actual compañera, pieza clave del argumento acusatorio del Fiscal contra Rosa Peral.

La actual pareja ha declarado hasta en cuatro ocasiones sobre lo que dice que le dijo una de las hijas de Rosa Peral, acerca de lo que ocurrió en la casa de la agente en Cubelles (Barcelona), la noche del día 1 de mayo de 2017.

Básicamente, afirma, de una forma no poco deslavazada, que una de las hijas de Rosa vio a su madre manchada de sangre.

Por fin, la toalla 

Quizá por ello, cuando los Mossos encontraron una toalla manchada de sangre en el cubo de la colada de casa de Peral, gritaron «¡ya lo tenemos!». Pero en realidad, no tenían nada, porque esa sangre no era de Pedro.

El ADN de Pedro que apareció en esa toalla correspondía a restos de semen. Como atestiguan desde la clínica médicoforense, la sangre era de Rosa. Habrían utilizado aquella toalla tras una reciente relación sexual. Por lo tanto, no fue, como se felicitaron los agentes, una prenda con la que Rosa se limpio los restos del previsible asesinato violento de Pedro. 

Miedo mediático

Rubén y su compañera tienen miedo del exmarido de ésta. Dicen que les perseguía, que incluso había contratado a alguien para hacerles daño.

Rubén dijo algo parecido pero, en este caso, referido a Rosa. Ella dice que la situación fue tan insoportable que tuvo que abandonar su vivienda en un municipio de la costa de Barcelona y trasladarse a casa de Rubén en un pueblo de la comarca del Penedés, para sentirse protegida.

Es por todo ello, que ambos han pedido a la sala de la Audiencia de Barcelona, donde se va a celebrar el juicio por el llamado «crimen de la Guardia Urbana», que quieren declarar bajo protección, por videoconferencia. Y el Tribunal lo ha aceptado.

El martes, 4 de febrero, Rubén y su pareja no se verán las caras con Rosa y Albert en la sala de vistas. Declararán por vídeoconferencia. El miedo es libre. Y el miedo a la prensa, también.

4 Comentarios

  1. Por favor dígame , cómo le ha ido a Rosa y espero ke el juez se de cuenta de la crueldad ke le han hecho a nuestra Rosa desde aquí pido justicia para ella

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here