El (des-) valor de la policía

La nueva Ley de Seguridad Ciudadana, lejos de servir para proteger, es más bien un arma de ridiculización para los cuerpos policiales de nuestro país

El (des-) valor de la policía
La nueva Ley de Seguridad Ciudadana desplaza a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado

La nueva Ley de Seguridad Ciudadana es todo un despropósito, especialmente porque deja en el peor lugar posible a quienes velan por nuestra seguridad. Nuestra policía, tan atenta y servicial, queda desarmada tras una reforma que lejos de poner el valor la función pública de miles de compañeros que se juegan la vida a diario, pugna por abandonar a uno de los colectivos más importantes en nuestro país. Sí, me refiero a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Hace apenas unas semanas se manifestaban en Madrid centenares de policías unidos bajo el lema “No a la inseguridad ciudadana”. La movilización fue todo un éxito y logró reunir a más de 75.000 personas que protestaron contra la intención del Gobierno de reformar la ‘Ley mordaza’, como algunos la llaman. Y a pesar de la indignación y el desacuerdo de los colectivos afectados nadie da la cara por una reforma que no solo va a afectar a la propia policía, sino también a la ciudadanía.

Algunos de los puntos calientes de esta reforma plantean la limitación del material antidisturbios (lo mismo sustituyen las porras por churros de piscina), la pérdida de veracidad en el atestado policial, la convocatoria de manifestaciones sin previo aviso (imagínese que gracia le haría ir de camino al trabajo y de pronto encontrarse con carreteras cortadas) o las nuevas condiciones para las identificaciones (yo la llamo identificación express en un máximo 2 horas), entre muchas otras. Y por si fuera poco, además de policías ahora también serán taxistas porque otra de las consideraciones del nuevo texto es la obligación de dejar al detenido en el mismo lugar en el que se le arresta.

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Y ante tal situación no puedo dejar de preguntarme: ¿Cómo se supone que nos van a proteger si nadie los tiene en cuenta? ¿Quiénes van a dar la cara cuando el Gobierno mira hacia otro lado? Estamos “vendidos” al mejor postor y en la nueva era el héroe ya no es la policía, sino el delincuente. Reflexionemos y entendamos que sin herramientas, sin protección y sin apoyo, nuestra policía no va a poder hacer nada por mantener su compromiso de “servir y proteger”.

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