El cultivo de marihuana en Catalunya destapa nuevas redes de tráfico de personas

Ante el auge de organizaciones criminales dedicadas al tráfico de marihuana en Catalunya, los Mossos se han percatado del crecimiento de redes de trata de blancas relacionadas con la comisión de esta actividad delictiva

El cultivo de marihuana en Catalunya destapa nuevas redes de tráfico de personas
El auge de organizaciones criminales dedicadas al tráfico de esta sustancia estupefaciente ha requerido la necesidad de una mano de obra barata y discreta / CME

Aunque lo cierto es que las principales modalidades de trata de blancas se centran en la explotación sexual y laboral de la personas captadas, los Mossos d’Esquadra se han percatado de una nueva modalidad relacionada con el cultivo de marihuana en Catalunya. El auge de organizaciones criminales dedicadas al tráfico de esta sustancia estupefaciente ha requerido la necesidad de una mano de obra barata y discreta que se dedique al cuidado, gestión y protección de las plantaciones. Los conocidos como “jardineros”.

Las múltiples investigaciones en este sentido han destapado que en varias de las ocasiones estos “jardineros” no forman parte de la organización criminal, siendo, a su vez, víctimas de explotación “laboral”, para la comisión de otro delito, en este caso el cultivo y tráfico de marihuana. Una nueva modalidad en el marco del tráfico de personas, que no podría enmarcarse en la explotación laboral, al tratarse de una actividad ilícita.

Un claro ejemplo en junio de 2021

En este sentido, en abril de 2021 los Mossos llevaron a cabo la explotación de una investigación iniciada en 2019 en relación con una organización de origen chino, asentada en la ciudad de Barcelona. Su actividad principal era la captación, transporte e introducción ilegal de personas procedentes de la China para que “trabajaran” en España cultivando marihuana.

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En dicho operativo se detuvieron a ocho personas y se liberaron a otras diez (ocho hombres y dos mujeres) que se encontraban retenidas contra su voluntad en el interior de la nave donde se cultivaba la marihuana. Los líderes de la organización criminal abusaban de la situación de vulnerabilidad de las víctimas para obligarlas a trabajar como “jardineros” para pagar los supuestos costes del viaje – que oscilaban entre los 10.000 y los 30.000 euros-.

El nivel de explotación y aislamiento de estas personas era tal que, según infirman los Mossos, las personas liberadas ni siquiera eran conscientes de lo que sucedía en el exterior, en plena pandemia de la Covid-19. Desconocían por completo que en el exterior se estaba viviendo una pandemia de afectación mundial.

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