El cuerpo del delito en el «crimen de la Guardia Urbana»

Nuestra Ley de Enjuiciamiento Criminal recoge el «cuerpo del delito» dentro de la fase de instrucción, considerando como tal a la persona o al objeto sobre el que recae el delito, los instrumentos y los efectos relacionados con el delito cometido. Todos ellos prueban la comisión de un delito o de un crimen.

Paz Velasco de la Fuente

Mucha gente piensa que el cuerpo del delito es el cadáver de la víctima hallado en la escena del crimen. Pero no es así, porque se trata de mucho más. El corpus delicti es una institución de carácter procesal y está integrada por un conjunto de elementos objetivos que forman parte de un evento criminal o delictivo. Todos estos elementos permiten probar la existencia de un delito a través de la investigación, y vincular un crimen a un determinado sujeto (responsabilidad penal o imputabilidad).

Elementos del cuerpo del delito

El cuerpo del delito o corpus criminis es la persona o el objeto (material) sobre el que recae el delito. La conducta delictiva en este caso es el presunto asesinato con alevosía de Pedro Rodríguez, y el cuerpo del delito, en sentido estricto, sería el cadáver calcinado encontrado el 4 de mayo de 2017, en el pantano de Foix.

El corpus instrumentorum son todos aquellos medios o instrumentos que los acusados podrían haber utilizado para perpetrar el crimen con éxito. El Ministerio Fiscal ha planteado seis hipótesis en el juicio oral: desde el uso de un arma blanca, un arma de fuego o incluso la suministración de algún fármaco, como medios empleados para asesinar, presuntamente, a Pedro Rodríguez. Esto respondería a la pregunta de cómo fue asesinada la víctima (modus operandi), para la cual no hay una respuesta debido al estado en el que se hallaron los restos. No se sabe cuál fue el arma homicida, ni cómo murió Pedro Rodríguez, pero sí se afirmó que se utilizó un acelerante para quemar y calcinar el cadáver dentro del maletero de su vehículo, produciéndose el denominado «efecto horno».

El corpus probatorium o piezas de convicción: objetos, indicios, rastros o vestigios que se han recogido en la escena del crimen principal (planta baja de la vivienda de Rosa Peral), en la casa de Rubén (su exmarido) y en la escena del crimen final o escena del abandono del cadáver. Todas ellas tienen, o bien han tenido, relación directa con el crimen y sirven para probar la culpabilidad del autor de un crimen y su relación con ese delito. En el juicio, la gran mayoría de las pruebas presentadas son pruebas indiciarias, los testigos son de referencia y no hay ninguna prueba que relacione de modo directo y de modo irrefutable a los acusados con la muerte de Pedro Rodríguez.

Finalmente los efectos del delito, es lo que se obtiene con ese crimen. Respondería al móvil o al por qué se asesinó a Pedro Rodríguez, pregunta que también sigue sin respuesta.

Tras la última pericial llevada a cabo este martes en la sala —la psicológica—, solo nos queda escuchar las declaraciones de los acusados: Rosa Peral y Albert López. Quizás de las versiones absolutamente contradictorias de ambos acusados, el jurado popular pueda discernir lo que ocurrió realmente la noche del 1 de mayo de 2017. 

Sin embargo, hoy ha quedado una cosa muy clara: ni Rosa Peral ni Albert López son «psicópatas» fríos y manipuladores, algo que a muchos y muchas les hubiera alegrado el día.

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