El comercio local se planta ante las máquinas de reciclaje SDDR

Según un estudio de la Federación Española de Municipios y Provincias, la implantación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) conllevaría un inversión inicial estimada de 1.397,7 M€, que deberían asumir, mayoritariamente, los establecimientos comerciales, muchos de ellos, de ámbito local.

El comercio local se planta ante las máquinas de reciclaje SDDR
Según un estudio de la FEMP el impacto de la implantación de las máquinas SDDR sería negativo para el colectivo del comercio local / FEMP

El método de reciclaje basado en el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) se ha situado en medio de una presunta trama de subvenciones interesadas, concedidas por la empresa Tomra, multinacional encargada de la fabricación de la máquinas SDDR, que ha salpicado a varios ONG ecologistas vinculadas, de un modo u otro, con Unidas Podemos. Se teme que Tomra podría haber montado y financiado un entramado de asociaciones medioambientales, a través y con el apoyo de Podemos, para promover la implantación del sistema SDDR.

Esta nueva gestión de residuos, abiertamente defendida por el partido de Pablo Iglesias, pretende asociar un valor económico a cada envase comprado, para fomentar que sean devueltos tras su uso. Es decir, el consumidor cuando comprase un envase de plástico debería depositar, además del precio establecido, un suplemento de 20 céntimos por cada botellín comprado. Importe que se le devolvería siempre que se entregasen las botellas vacías a los comercios distribuidores. Sin devolución, no hay retorno.

El comercio local dice NO

Sin embargo, este sistema, que a priori puede parecer muy interesante para fomentar el reciclaje, ha sido rechazado por completo por el tejido del comercio local imperante en nuestro país. Lo que las ONG en defensa de este sistema no explican es que la inversión y el mantenimientos de las máquina de recogida de los botellines corre a cargo de los establecimientos que venden los envases. Y, además, estos comercios también deberán pagar, como el consumidor, un importe extra por cada botellín adquirido. Importe que, si la ciudadanía no les devuelve los envases vacíos, no podrán recuperar una vez envíen, a la empresa gestora, las botellas de plástico recuperadas.

Es en este sentido, que la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ha elaborado un informe en el que analiza el impacto en la gestión municipal de la posible implementación del SDDR. Llegando a la conclusión de que el mantenimiento del sistema actual de gestión de residuos junto con el de Depósito y Retorno conllevaría un gran impacto negativo para los comercios que tendrían que hacer una gran inversión inicial, además de tener que asumir unos costes de mantenimiento mucho más elevados de los que pagan, en forma de impuestos, actualmente.

Inversión inicial desproporcionada

El principal motivo por el cual, según la FEMP, el tejido del comercio local se plantó en rotundo a aceptar este sistema recae en que se negaron a pagar la instalación de las máquinas, cuyo coste oscila entre los 15.000 y los 30.000 euros. Según el citado informe, la puesta en marcha de este sistema conllevaría un inversión inicial estimada de 1.397.700€; importe que deberían asumir mayoritariamente establecimientos locales, además de un coste de gestión neto estimado de 1.545,56 €.

Todo ello, teniendo en cuenta e hipotetizando que los locales recuperaran el total de envases vendidos, por los cuales ellos también habrían tenido que pagar un depósito extra de 20 céntimos. Pero si esto no ocurriese, la FEMP calcula pérdidas para las entidades locales de entre 78,69 M€ y 88,12 M€ anuales.

Consecuencias para el sistema actual de recogida

Otro de los damnificados por esta introducción serían los implicados en los servicios actuales de recogida de residuos que deberían minimizar recursos, pero a la vez, mantener la calidad de los servicios para los ciudadanos. Además, desde la Federación se cree, después de hablar con representantes de grandes y pequeños comercios, que «la implantación de un nuevo sistema de recogida de residuos de envases podría conllevar confusión en el ciudadano, ya que actualmente existe un sistema para la recogida de estos mismos materiales y ambos sistemas serían simultáneos. En este contexto, se indica que existiría desconocimiento sobre los materiales a introducir en la “bolsa amarilla” y los que podrían ser depositados en las máquinas SDDR».

La trama

Con todo, este es el sistema que, al parecer, Podemos lleva años promoviendo. Como ha podido saber esta redacción, Unidas Podemos ha emprendido, desde que Tomra aterrizó en España, una campaña «pro máquinas SDDR», presentando mociones e iniciativas en ayuntamientos y parlamentos regionales para implantar estas máquinas de reciclaje. Sin embargo, no queda clara la vinculación de esta multinacional con el partido de Pablo Iglesias y se han puesto en tela de juicio las subvenciones otorgadas a las distintas organizaciones (sin ánimo de lucro) vinculadas con Podemos. ¿Buscan el cuidado del medioambiente? O, por el contrario ¿solo pretenden influenciar a los socios de Gobierno para que éstos, a su vez, promuevan el sistema de retorno de envases – SDDR – cuyas máquinas necesarias son fabricadas por la propia Tomra? Hecha la ley, hecha la trampa.

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