El colapso de trabajo impide a la policía rastrear los móviles robados

La policía reconoce que la imposibilidad material de seguir la pista de los teléfonos móviles robados deja en el aire o sin resolver centenares de casos cuyos autores podrían ser localizados, al menos en las primeras horas tras el robo, siguiendo el rastro de los celulares que se han sustraído

El colapso de trabajo impide a la policía rastrear los móviles robados
la geolocalización permite localizar un teléfono robado o perdido

Se cuentan por centenares los robos en el interior de viviendas en los que, entre lo sustraído, se encuentran teléfonos móviles.

Esos aparatos, especialmente los Apple, son un perfecto señuelo para los investigadores policiales que, a través de los geolocalizadores incorporados, pueden rastrear los aparatos y por consiguiente, pueden ubicar a los autores de los robos.

Ese rastreo se puede llevar a cabo durante los inmediatos minutos u horas tras el robo y antes de que los ladrones desactiven el geolocalizador.

Se trata de un tiempo crucial y que se desperdicia a causa de la imposibilidad material por parte de la policía para poder rastrear esos celulares.

Colapso de trabajo

Así lo reconocen fuentes de los cuerpos de seguridad.

En Catalunya los Mossos asumen esta problemática y reconocen que no disponen de un protocolo de actuación que pudiera ser activado cada vez que, por ejemplo en el asalto a una casa, los ladrones se lleven consigo los teléfonos móviles de los ocupantes.

La sobrecarga de trabajo es tal que en la mayoría de ocasiones, ni se intenta ese rastreo. Así decenas de diligencias quedan en el aire, sin una línea inicial efectiva de investigación.

La ladrona y la red de contactos

Casos como el denunciado recientemente en Barcelona, en el que una joven (probablemente de origen peruano) que establece relación con hombres y mujeres a través de páginas de contactos para luego robarles, podrían resolverse.

Esta joven, que se hace llamar Tati pero que todavía no ha sido identificada, consigue ganarse la confianza de sus víctimas para luego introducirse en sus casas.

Tras establecer una relación con sus “ligues” se introduce en sus domicilios y, probablemente tras administrarles sedantes, los neutraliza y les roba todo tipo de objetos de valor.

Algunas de estas víctimas se quejan de haber denunciado inmediatamente lo sucedido, de reseñar que entre lo robado están sus teléfonos móviles y de que la policía les ha respondido que a causa del volumen de trabajo, no pueden hacer más.

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