El “caso Rosell” parte de Roures

El registro que la UDEF y el FBI realizaron en diciembre de 2015 en la sede de Mediapro en Barcelona dio origen a la investigación del FBI que concluyó en la interposición de la denuncia por blanqueo contra el expresidente del F.C. Barcelona en 2017

El “caso Rosell” parte de Roures
Sandro Rosell y Jaume Roures

Agentes especiales del FBI y de la UDEF registraron el 14 de diciembre del año 2015 la sede social y otras dependencias de la empresa Imagina (perteneciente al entramado societario de Mediapro, propiedad del empresario Jaume Roures) en Barcelona y Madrid.

Las entradas se llevaron a cabo en el marco de una investigación por soborno y blanqueo de capitales que dirige la fiscalía estadounidense contra la antigua cúpula de la FIFA – sospechosa de corrupción – y contra las personas y empresas que habrían colaborado con ella para obtener provecho específico del negocio de la retransmisión del Mundial de Brasil.

Todo nació dos años antes

Entre esos sospechosos no se encontraba ni Sandro Rosell ni tampoco su amigo y gestor andorrano, Joan Besolí. Sin embargo, los agentes policiales encontraron, en dichos registros, alguna documentación que les permitió, transcurrido un tiempo, construir la denuncia que, paralelamente y dos años después se presentó en Andorra y más tarde en España.

Fruto de esa denuncia, Rosell se sienta hoy en el banquillo de los acusados tras pasar 600 días en prisión preventiva.

En 2015, el juzgado central de instrucción número 3 de la Audiencia Nacional aceptó la petición de la justicia norteamericana y autorizó los minuciosos registros policiales en Pozuelo de Alarcón (Madrid) y en el número 177 de la avenida Diagonal de Barcelona.

El FBI tenía como objetivo principal al socio fundador de Mediapro junto a Jaume Roures, el empresario Gerard Romy y al administrador de Imagina en Madrid, Jonathan Chumming.

Pago de mordidas

Según ha podido saber este medio de fuentes de la investigación judicial, en Estados Unidos se indagan pagos ilícitos de comisiones millonarias que partieron del entramado societario que dirige Jaume Roures a altos directivos de la FIFA, a destacados líderes de federaciones nacionales y a directivos de la asociación UCAF (que engloba diversas federaciones centroamericanas).

Los investigadores sostienen que el grupo de Roures llevó a cabo esos pagos y, como consecuencia de ello, se benefició del negocio televisivo del fútbol.

¿Qué es lo que el FBI y la UDEF encontraron en las sedes de las empresas de Roures? ¿Dónde estaban esas pruebas?¿Qué hacían allí? ¿Quién las puso allí?

El juicio contra Rosell y Besolí puede esclarecer unos datos y “unas casualidades” que no hacen más que evidenciar la pésima relación que mantienen Roures y el que fue expresidente del Barça.

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