El caso Alcasser, un largo camino por recorrer

El hecho de señalar a las menores provoca que se extienda un mensaje no escrito en la sociedad, donde las mujeres tienen que permanecer recluidas en sus domicilios bajo el dominio del hombre con tal de permanecer seguras

El caso Alcasser, un largo camino por recorrer
Las niñas de 14 y 15 años de edad desaparecieron el 13 de noviembre de 1992

En los últimos 30 años han sido diversos los casos de desapariciones y asesinatos que han sucedido, pero únicamente hay uno que sigue presente en la sociedad española por las últimas novedades respecto a él: “El caso Alcasser”. Se trata de un acontecimiento con muchas incógnitas y en el que la prensa tuvo un papel relevante. La investigación “El Cas Alcàsser’: una aproximació des de la teoría del framing” se adentra en la repercusión y cobertura mediática de un hecho sin precedentes en la sociedad.

La desaparición de Miriam García, Toñi Gómez y Desirée Hernández en la localidad valenciana de Alcàsser no pasó desapercibida. Los 75 días que pasaron hasta encontrar los cuerpos supusieron una larga agonía para los familiares, que no eran conscientes de que la peor de las pesadillas acababa de comenzar. La cobertura informativa rozaba en ocasiones límites insospechados de morbosidad y el sensacionalismo ganaba terreno ante la información.

La investigación se centra en analizar la información sesgada que se proporcionó en los medios de comunicación y la tergiversación informativa que hubo. Los familiares poco a poco empezaron a ocupar el terreno informativo, participando así, en un show mediático en el que la comercialización del dolor estaba en primer plano.

En las más de cien piezas informativas analizadas predominan las informaciones sobre los asesinos, de las cuales se ha llegado a la conclusión que mediante al discurso y a su forma de que existe una presunta justificación acerca a los actos cometidos. Para ello, se centraron especialmente en las familias y entornos de los asesinos, Miquel Ricart y Antonio Anglés. Con esta acción se desnaturalizaba el problema de fondo, llegando a obviar los hechos que sucedieron, creando una trama paralela que parecía ser más interesante que el asesinato en sí.

Los datos aportados sobre la familia Anglés y sus hábitos estuvieron en un primer plano aprovechando la huida del presunto culpable. Con ello, se conseguía desviar la atención del asunto. La intromisión en la privacidad de la familia recuperando el historial delictivo de todos los miembros, y en especial en la conducta del progenitor, permitía que se atribuyera una relación biológica y genética respecto al proceder del fugitivo, quitándole así la relevancia que tenía.

Según este estudio, se extrae la conclusión que existe una excesiva cosificación y objetivación de las menores fallecidas. En contadas ocasiones se proporcionan datos sobre la rutina de las mismas y de su entorno familiar. A todo ello, en la mayoría de los casos en los que se hace referencia a las tres jóvenes es para hacer un relato pormenorizado y detallado de todo lo que sucedió, haciendo especial mención en el sufrimiento que padecieron hasta morir.

El hecho de que exista una desaparición de tres menores, aparezcan a los dos meses y medio en un terreno desconocido, y que se encuentren en extrañas circunstancias no exime ni justifica que se informe de un modo tendencioso y sensacionalista. “El caso Alcasser” es un acontecimiento histórico, el cual todo mundo conoce, pero no sabe que sucedió realmente.

En líneas generales nos encontramos con un discurso periodístico patriarcal, en el que predominan las argumentaciones donde las víctimas eran señaladas como elementos alentadores ante su terrible final. Es incomprensible que en plena polémica se establezca un nuevo canal de debate, en el cuál se pone sobre la mesa la vestimenta de las menores y se ponga en duda la dinámica de las jóvenes, asegurando que no tenían la edad para ir a una discoteca y tachándolas de irresponsables.

Con este tipo de acciones se instaura un cambio de régimen proporcionado por los medios de comunicación. La victimización del victimario pretende eximir de culpas a los inculpados, mientras que la culpabilización de las victimas comporta un problema social muy grave. El hecho de señalar a las menores provoca que se extienda un mensaje no escrito en la sociedad, donde las mujeres tienen que permanecer recluidas en sus domicilios bajo el dominio del hombre con tal de permanecer seguras. Este tipo de coacción coartan la libertad del individuo, impidiendo que actúe y se exprese sin limitaciones.

“El Cas Alcàsser’: una aproximació des de la teoría del framing” nos señala la conducta y línea editorial de algunos medios. Es significativo que desde los propios medios de comunicación observen que han cometido un error con la cobertura informativa y que todavía no se haya aprendido nada de este caso. La intimidad y privacidad debe prevalecer en todo momento, y el uso de las imágenes tiene que alejarse de un sensacionalismo y que las víctimas no se conviertan en un elemento mercantil.

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