El asesinato materno como tabú social

No creo que exista un crimen de comprensión más compleja ni que genere más repulsión que el asesinato de un hijo a manos de sus progenitores.

Paz Velasco de la Fuente

El asesinato de un hijo (filicidio) no es un fenómeno criminal que pueda delimitarse a países, regiones ni épocas. No es nuevo y la antropología muestra como, históricamente, los niños han muerto a manos de sus padres por diferentes razones: defectos congénitos, supersticiones, sacrificios, control de población o, simplemente, porque eran considerados una propiedad, como ocurría en Roma.

No creo que exista un crimen de comprensión más compleja ni que genere más repulsión que el asesinato de un hijo a manos de sus progenitores. Es aún más incomprensible, cuando es la madre la que acaba con la vida de su hijo, ya que lo que se espera de las madres es que protejan a sus hijos por encima de todas las cosas. Cada vez que un niño es asesinado a manos de su madre, la sociedad intenta justificarlo, como si fuera un acto de locura, porque nos es difícil entender que, en ocasiones, se trate de un hecho racional, premeditado, planificado e intencionado. 

Mujeres asesinas

Las mujeres asesinas impactan más a la sociedad porque transgreden su género debido al anticuado y erróneo estereotipo que sigue identificando a la mujer con un ser tierno, sumiso, frágil y maternal, incapaz de cometer actos etiquetados como masculinos, como planificar un crimen, matar a sangre fría o asesinar con alevosía. Histórica y culturalmente se ha afirmado que las mujeres, por naturaleza, están hechas para cuidar y educar, en lugar de para herir o matar. 

En 2019, doce niños murieron, presuntamente, a manos de sus madres, en España. Una docena más fueron abandonados en sus primeras 24 horas de vida, en contenedores de basura (neonaticidios). Cinco de estos neonatos, gracias a sus ganas de vivir y probablemente a la suerte, fueron rescatados con vida. El abandono de estos hijos no deseados puede estar motivado por muchas razones: vergüenza ante la idea de que se sepa que ha sido madre, graves problemas económicos, temor al rechazo social o familiar, e incluso por honor. En la mayoría de estos casos, el embarazo se oculta cuando se trata de madres muy jóvenes.

Ámbito familiar

La criminalidad femenina ronda el 10% (robos, hurtos, estafas, tráfico de drogas, etc.). Sin embargo, en el ámbito familiar, el maltrato infantil, el filicidio y el neonaticidio tienen como protagonistas a las mujeres, a las madres. Ésta es una realidad que no siempre se acepta, porque las mujeres siguen estando vinculadas al estereotipo de su falta innata de maldad materna o a su incapacidad para matar.

El informe publicado por el Ministerio del Interior en 2018, reflejó que un tercio de las mujeres detenidas en España, actuó en el ámbito familiar, asesinando a sus hijos menores de edad o a sus bebes recién nacidos. Y es que las mujeres que terminan matando, lo hacen dentro de su entorno más inmediato y a aquellas personas que confían en ellas.

Venganza

Casi un 19% de los asesinatos de niños a manos de sus madres, son venganzas contra sus parejas o exparejas, tal como se extrae del estudio llevado a cabo en 2006 por Rosa Sáenz, sobre 31 sentencias judiciales de asesinatos de menores por parte de sus progenitoras. De hecho, se habla de las madres «Medea», madres que asesinan a sus hijos por venganza, porque hace más de 2.500 años, Eurípides imaginó un personaje, Medea, capaz de eliminar a  sus propios hijos sólo para vengarse de Jasón, su marido infiel. La violencia de las modernas ‹Medeas› surge como venganza ante un amor perdido, una deslealtad por parte del marido o ante un hogar roto, siendo una violencia y una perversión que se da en el ámbito familiar.

Pero hay más razones que llevan a una madre a quitar la vida a sus hijos. El filicidio altruista motivado por el amor y protección a sus hijos, considerándose salvadoras de su prole, ante un futuro incierto, bien personal o por alguna enfermedad del menor que le impedirá llevar una vida normalizada. En estos casos, esas madres creen que lo hacen por el bien de sus hijos (homicidio por compasión). También puede ocurrir ante la vivencia de un grave episodio depresivo por parte de la madre, en el que decide acabar con su vida y se lleva también la de sus hijos (suicidio ampliado) para no dejarlos solos y desamparados.

El filicidio agudamente psicótico, se da cuando una madre actúa violentamente contra sus hijos al vivir una ruptura con la realidad, creando la suya propia y creyéndose absolutamente legitimada para su acto, como ocurrió en el caso de María Gombau, que creyó que sus hijos (5 años y seis meses) habían perdido su alma. El filicidio accidental o negligente, cuando se disciplina en exceso a los menores y mueren por el maltrato físico al que son sometidos. El filicidio instrumental, cuando los hijos estorban a esa madre para iniciar una nueva relación o comenzar una nueva vida, o aquellos filicidios en los que la dependencia emocional de la madre hacía su nueva pareja masculina es tan intensa, que su omisión del deber de socorro acaba con la vida de su hijo.

Infanticidio en el Código Penal

La última vez que se tipificó en España el delito de infanticidio fue en el Código Penal de 1973, art. 410: «La madre que para ocultar su deshonra matare al hijo recién nacido será castigada con la pena de prisión menor. En la misma pena incurrirán los abuelos maternos que, para ocultar la deshonra de la madre, cometieren este delito». El infanticidio ya implicaba premeditación y estaba motivado en la causa honoris, siendo un subtipo atenuado del delito de homicidio. Hoy, en nuestro Código Penal, el infanticidio no tiene cabida como delito independiente y queda recogido dentro del delito de asesinato de los art. 139 y 140.1 1ª del Código Penal, al apreciarse alevosía para matar a un menor. 

Magda Goebbels, Denise Labbé, Susan Smith, Mónica Juanatey, Susan Eubanks, Galina Ryabkova, Francisca Ballesteros, Andrea Yates, Mireia Pujadas, Raquel Martín… Las cifras de los menores muertos a manos de sus madres no gustan, pero más que gustar o no, deben preocuparnos más allá del debate político o de otro tipo de intereses. Porque en nuestra sociedad actual, matar a un hijo es una de las manifestaciones más crueles de la violencia humana y, en este caso, de la violencia que llevan a cabo las mujeres.

Ellas, más que ellos

Son muchos los especialistas y los estudios que afirman que más del 65% de los filicidios se cometen a manos de las progenitoras, llegando casi al 97% en el caso de los neonaticidios, ya que son ellas las que abandonan al recién nacido nada más dar a luz. Pero en España, ningún organismo oficial contabiliza los menores que son asesinados a manos de sus madres, sino que tenemos que ir recogiendo los datos que salen en la prensa. Curiosamente, sí quedan registrados los menores que son asesinados a manos de sus padres. Y esto no lo digo yo. En 2018, lo dijo el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Parece que el asesinato de un hijo por parte de su madre fuese un tabú social, que tuviera que ocultarse. Sin embargo, es una realidad criminal multicausal que se lleva cada año la vida de muchos inocentes.

4 Comentarios

  1. Me parece un relato increíble con el.q estoy totalmente de acuerdo, lo veo con la misma perspectiva ,soy mujer y me pregunto porque hay tantas y tantas mujeres que niegan estas evidencias

  2. El asesinato de los ninos y niñas por sus madres sigue siendo un tabu

    Desgraciadamente los datos oficiales no son reales y existe un interes evidente por negar todo tipo de dato que identifique maltrato de niños con madres.

    El año pasado hubo varios casos muy tragicos

    Uno fue el de una ñina de 4 años violada reiteradamente por el nuevo novio de la madre que encima le protegia y ocultaba todo el maltrato incluso despues de asesinarla

    La propia actriz Demi Moore ha reconocido recientemente que era su propia madre la que la prostituia siendo menor.

    No hay ningun interes en revelar que los datos de niños muertos a golpes por las madres SE DISFRAZAN de accidentes: caidas por escaleras, etc.

    Tras todo ello existe un interes evidente de negar todo aquello que permita seguir repartiendo custodias de niños basandose unica y exclusivamente en el sexo del progenitor.

    Ese criterio es muy RAPIDO, Y EFICAZ, y barato para los ……juzgados.

    Para los niños y ninas es otra……cuestion

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