¿Dónde está el norte? Me he perdido tio!

Josep María Campos
Josep María Campos

Analizar la convocatoria del 28 de abril, las Elecciones Generales, implica volver al principio y explicar por qué pese a las ofertas que se hicieron a Pedro Sánchez para gobernar con 155 diputados, reforzando considerablemente la minoría de sólo 84, éste dijo que no.

Pesaron mucho, no sé en qué orden, dos elementos: uno, el miedo escénico que esta propuesta le producía ante la que le iban a formar los “carca-barones” del PSOE (como yo les llamo) con “Felipito Taca-tun” a la cabeza y otro, la histórica prepotencia socialista capaz de exigir que se le apoye incondicionalmente por muy en minoría que estén ¿Es que alguien que se diga progresista va a negarle ese apoyo? No serán capaces ¡Piensan!

Calcular que ese complicado andamiaje, gobernar con sólo 84 diputados, negociando con Unidos Podemos los presupuestos y retomando el diálogo tembloroso y dubitativo con los independentistas iba a ser suficiente para amarrar y cohesionar la mayoría que hizo posible la moción de censura, era como se ha demostrado, de una total bisoñez política. No podía salir bien si no se hacía con determinación y firmeza, lo uno y lo otro.

Una vez consumado el rechazo a los presupuestos, que efectivamente iba a significar un antes y un después en las políticas de austeridad en la que sumergieron las derechas al país desde hace mas de una década (aquí hay que destacar el entusiasmo de la antigua CDC, hoy PDcat a la hora de aplicar la tijera en Catalunya) sólo quedaba la elección de la fecha para la convocatoria y el reproche a quienes han propiciado dicho rechazo.

Ausencia absoluta de autocrítica. De nuevo el miedo escénico, acercarse demasiado a Catalunya y parecer condescendientes, les puede reportar pérdidas de votos en el resto de España y el mosqueo y enfado del sector más derechoso de su militancia. La lista puede ser muy larga.

Con todo, los partidos independentistas sería bueno que explicaran en qué ha beneficiado a Catalunya ese NO a los presupuestos y también la influencia negativa que iba a tener la aprobación de los mismos en el desarrollo del juicio al procés. A no ser que los partidos independentistas crean que con las elecciones y la posibilidad de un resultado favorable a las tres derechas Vox, PP y Ciudadanos (el nuevo trío de las Azores) les vaya a beneficiar. Está claro que no.

La formación de un gobierno de estas características con la incorporación de la extrema derecha significaría de facto un brutal retroceso para Catalunya en todos los órdenes, sería difícil de dimensionar, tanto en el terreno económico, como en el político y social.

Cómo justificarán que sin tener nada que ver con la situación de los injustamente encarcelados se ha sido capaz de renunciar, como algún sindicato ha indicado, a más de 2.000 millones de euros de inversiones en Catalunya, a que 12.000 parados de más de 52 años puedan recuperar el subsidio por desempleo, o a que más de 143.000 personas no puedan acogerse al ingreso mínimo vital, o el tema de los alquileres de viviendas para los jóvenes, o la previsión de aumento de las ayudas a las becas de comedores escolares, y un sinfín de medidas de carácter social absolutamente imprescindibles para Catalunya.

La elección del día 28 de Abril o si hubiese sido el súper-domingo aún peor, demuestra hasta qué punto las decisiones de estas características responden exclusivamente a estrategias de intereses partidistas. Los intereses de los ciudadanos aquí no cuentan. Los cálculos electorales e incluso las rivalidades internas en los partidos acaban marcando el calendario.

Sánchez ha valorado que la ruptura del diálogo con Catalunya le ha brindado, después de haberla propiciado él, una oportunidad única para ir a unas elecciones sin el lastre de las conversaciones con los independentistas y que eso lo refuerza ante la España castiza y cañí.

Ingenuidad infantil ya que ni Vox, ni PP ni Ciudadanos van a permitir que aquello que les pone en valor en España, el ataque a Catalunya y la denuncia hacia aquellos que dialogan con los según ellos golpistas, esté ausente de la campaña electoral. Ese va a ser el eje central de sus ofensivas, lo de menos son las propuestas para resolver los problemas de millones de ciudadanos y ciudadanas de este país, en paro, sin recursos y según los datos del INE en el límite de la pobreza severa.

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