Disturbios en Catalunya: 135 contenedores quemados y 33 detenidos

Tras la segunda noche de disturbios generalizados en todo el territorio, portavoces de los Mossos d’Esquadra han comparecido en rueda de prensa para valorar la magnitud de los daños. Otras ciudades, como Madrid o Granada, se unieron a las protestas por el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél

Balance de la segunda noche de disturbios por Pablo Hasél
La segunda noche de manifestaciones se ha saldado con incidentes graves en Barcelona, Lleida, Girona y otras ciudades del territorio como Madrid | El taquígrafo

El director general de la Policía, Pere Ferrer, y el portavoz de los Mossos d’Esquadra, el comisario Joan Carles Molinero, han ofrecido una rueda de prensa para hacer balance de los incidentes producidos durante la noche del miércoles en las cuatro capitales de provincia catalanas. 

La manifestación pacífica convocada en Barcelona por la liberación del rapero Pablo Hasél estaba prevista que se celebrase en los Jardinets de Gràcia. Sin embargo, la marcha, de unas 1.700 personas aproximadamente, se trasladó a las inmediaciones de la Jefatura Superior de Policía de Catalunya. La presión policial para evitar la presencia de manifestantes violentos a las inmediaciones del edificio provocó los primeros enfrentamientos. La noche de graves disturbios se ha saldado en la Ciudad Condal con el destrozo de 11 establecimientos comerciales, la quema de 84 contenedores y 8 motocicletas, un asalto al Hotel Mandarín y a un concesionario del Eixample y un intento de intrusión a la Bolsa de Barcelona, disuadido por la BRIMO. Los Mossos d’Esquadra han detenido a un total de 12 personas y los servicios de emergencias han atendido a 10 personas de las cuales 6 eran manifestantes y 4 agentes de los Mossos.

Disturbios en las 4 capitales catalanas 

En Lleida, la ciudad natal de Hasél, la manifestación pacífica, con una asistencia de aproximadamente 600 personas adoptó un cariz violento al paso de la marcha frente a la prisión de Ponent, donde cumple condena el rapero. A las puertas del centro penitenciario se han levantado barricadas y se han producido destrozos en el material urbano. En total los manifestantes han calcinado 40 contenedores y un vehículo, además de producir graves daños a otros tres. En total los Mossos han detenido a 14 personas y uno de los agentes ha requerido asistencia sanitaria. 

En Girona, aunque con enfrentamientos menos graves, también se han producido momentos de tensión. Los agentes han detenido a 5 manifestantes por la quema de 11 contenedores y un agente ha tenido que ser atendido por el SEM. En Tarragona, sin embargo, los desórdenes no han sido tan importantes como en las demás capitales comarcales. La segunda noche de protestas ha terminado con dos detenciones. 

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En total los disturbios se han saldado en Catalunya con 33 detenidos y 14 heridos atendidos por los servicios médicos. Los desperfectos materiales, aún sin cuantificar, ascienden por el momento a 135 contenedores calcinados y 9 vehículos destrozados.

El resto del país se une a la causa 

La del rapero no ha sido la única comunidad en la que se han registrado altercados. En Madrid la noche de protestas en Puerta del Sol ha terminado con 19 detenidos y 34 Policías Nacionales heridos. En Granada y Valencia también se han producido momentos de tensión con la quema de mobiliario urbano y cortes de tráfico. En otras ciudades como Zaragoza o Santiago de Compostela, afortunadamente, las manifestaciones se han producido sin incidentes. 

Perfil joven y grupos muy organizados 

Sobre el perfil de los agitadores, los portavoces de la policía catalana han remarcado que suelen ser, por lo general, grupos de jóvenes, muy violentos que “se infiltran en marchas legítimas para ocasionar daños, incidentes y ataques a las líneas policiales”. Los cuerpos de seguridad diferencian la mayoría de manifestantes, que se concentran de forma pacífica y abandonan las calles cuando empiezan los disturbios de estos grupos que persisten en su actitud hostil, enfrentándose a la policía durante horas. Encapuchados, de negro, con el rostro cubierto, los más agresivos recorren las calles de la ciudad quemando contendores y destrozando la ciudad. No solo se encaran con la policía, sino que además saquean comercios, amenazan a transeúntes y crean conflictos con los medios de comunicación presentes.

El perfil tanto de los detenidos, como de los principales hostigadores, concretan a este medio fuentes policiales, es una amalgama de personas violentas que aprovechan el contexto de una manifestación pacífica. Aunque es variado, predomina el perfil muy joven, de entre 18 y 25 años. Se trata, además, de grupos muy organizados y con roles diferenciados. Cada uno tiene una función: hay quienes vigilan, otros dirigen y también, como si de peones se tratasen, hay quienes se encargan de mover los objetos y el mobiliario que, a continuación, van a quemar. Entre los detenidos de ayer, confirman fuentes de los Mossos a eltaquigrafo.com, se encuentran dos jóvenes con antecedentes policiales por desórdenes públicos. 

Las balas de foam, en el ojo de mira

En relación a los métodos de disuasión de estos grupos violentos con proyectiles de foam, cuyo uso ha provocado la pérdida de un ojo a una manifestante, los portavoces del cuerpo insisten que no es el momento de ponerlos en cuestión. “Ahora no es el momento de valorar el modelo de gestión y actuación, pero nuestro compromiso es aclarar lo que ha sucedido” ha esgrimido Joan Carles Molinero. Además de los disparos de proyectiles foam, en tela de juicio por una buena parte de la sociedad, el comisario ha negado otros métodos disuasorios vistos ayer en las calles de Barcelona. “El carrusel de furgones no es un método que los Mossos d’Esquadra esté utilizando en estos momentos como forma de dispersión de los manifestantes”, ha afirmado Molinero en rueda de prensa.

En este sentido, ayer en Catalunya se lanzaron unas 120 balas de foam, por parte de los Mossos d’Esquadra. Se actúa de este modo, aseguran, para neutralizar a las personas que están causando los disturbios. Los portavoces reiteran que es una herramienta que requiere de mucha precisión y que para llevar un control exhaustivo de su uso se hacen informes de trazabilidad diarios para saber cuántos proyectiles, dónde, en qué franja horaria y desde qué furgonetas o agentes se ejecutaron los disparos. 

Sea como fuere, los Mossos lamentan en rueda de prensa que se estén normalizando este tipo de actuaciones violentas en el marco del legítimo derecho a la manifestación. El conseller de Interior, Miquel Samper, ya aseguraba el miércoles, antes de la segunda oleada de movilizaciones, que es complicado garantizar los derechos fundamentales de nadie cuando se actúa “con tantísima violencia”. Los portavoces lo achacan a una situación de hartazgo generalizada que ha terminado estallando en las calles por una condena considerada injusta y represiva por parte de la sociedad. Sin embargo, reiteran su condena ante la violencia desenfrenada que, dicen, deslegitima un derecho fundamental como es el de manifestarse pacíficamente.

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