¿Discriminación positiva o cobardía?

No entiendo que las tradiciones musulmanas -de nulo arraigo en España- se deban respetar y las milenarias tradiciones católicas deban prohibirse

Ricardo Gómez de Olarte

Según el Diccionario de Español Jurídico de la RAE la discriminación positiva es “aquella política o programa que proporciona acceso preferencial a la educación, al empleo, a la asistencia sanitaria o al bienestar social a personas de un grupo minoritario que tradicionalmente han sido objeto de discriminación, con el objeto de crear un sociedad más igualitaria”.

El Ramadán, también según el Diccionario de la RAE es “el noveno mes del año lunar de los musulmanes, quienes durante sus 30 días observan riguroso ayuno”.

El ayuno es uno de los cinco pilares del islam, considerado como un método de auto-purificación por el que aprenden a tener fuerza y paciencia y, por lo tanto, a conocerse a sí mismos. Además de no tomar comida ni bebida y evitar relaciones sexuales durante las horas de sol, también se pide a los musulmanes que mantengan una moral pura, por lo que, por ejemplo, no deben hablar de otros a sus espaldas ni decir palabrotas. De este modo y según explican desde la Unión de Comunidades Islámicas de España, este mes sagrado tiene, además de una función religiosa, una sanitaria por cuanto purifica el cuerpo; una función mental, ya que fortalece la voluntad; y otra función moral, al hacer comprender lo que sufren las personas privadas de alimento.

La gente musulmana debe pasar más tiempo con la familia, ser más generosa, cordial, amistosa y servicial con los demás.Todo eso sucede de forma diurna, porque por la noche la cosa cambia radicalmente. Asistí al Ramadán en un viaje a Marruecos y comprobé que de la teoría a la práctica hay un abismo; por la noche aquello se convertía en un cachondeo. Aunque, si en todas las religiones se peca, ¿por qué no van a pecar los musulmanes?

En el Marruecos del coronavirus, con toque de queda desde las 18h a las 06h, el ministro de Interior marroquí ha aumentado dos horas el poder salir a la calle en Ramadán. Pero aquel que, fuera del horario ampliado, se salte el confinamiento será multado e incluso acusado de delito. En Argelia sucede lo mismo. Evidentemente decretaron el cierre de colegios, mezquitas, hammams y restaurantes.

Según la Orden de Servicio nº 572/20 de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana de la española DGP, las relaciones sociales entre musulmanes aumentan en el Ramadán. Ya hemos visto que eso es mentira: aumentan al anochecer, por cuanto en horario diurno deben pasar más tiempo con la familia, cosa que en la práctica sucede.

La Orden policial prevé tres situaciones. La primera es la de mezquita abierta y en funcionamiento, donde la fuerza actuante procederá a indicar al imán que no está cumpliendo con la legislación vigente respecto al COVID-19, esperar a que termine el rezo y redactar el acta para posible sanción.

La segunda es la de establecimientos o locales de culto no reconocidos por el Consejo Islámico, donde se permite a los agentes actuantes que dejen terminar el rezo para evitar desórdenes públicos y remitir acta para posible sanción.

Y la tercera es la del rezo callejero, en la que por megafonía se advertirá al promotor de que aligere, esperar a que todos terminen su rezo y mandarlos para casa, con levantamiento de acta para posible sanción. Y todo por “evitar alteraciones y desordenes públicos”. Sin embargo, todas nuestras iglesias siguen cerradas y sin poder ofrecer ayuda espiritual, ni tan siquiera en uno de los pilares de la religión católica como es la Semana Santa.

En Google Play existen cantidad de aplicaciones de ayuda al musulmán y que sustituyen o suplen al imán en situaciones como la actual. Sin ir más lejos, la app, “Muslim Assistant”asistente para los musulmanes indica lostiempos de oración, dirección de Qibla; tiene el Sagrado Corán; contador de Dhikr; editor de mensajes; mensajes de Jummah (Viernes); calendario de Ramadán; tiempos de Iftar y Suhour durante el Ramadán; aplicación del Halal, etc… Algo completito, vamos.

Al Ministerio del Interior le parece mejor ser más tolerante que los propios países musulmanes y permiten que SOLO éstos se salten el confinamiento durante el mes de Ramadán. Insisto: absolutamente todas las iglesias católicas están cerradas, no se permite culto alguno y tampoco se celebra misa ninguna. A los cristianos nos tienen prohibido recibir auxilio espiritual, pero a los musulmanes sí se lo permiten. ¿Por qué? Porque el Ramadán es el mes sagrado de los musulmanes y deben evitarse desórdenes públicos.

Grande-Marlaska (qué grandes te vienen el cargo y tu primer apellido, txikito) como debió pensar que la Semana Santa católica –religión mayoritaria en España- es algo a proscribir durante el confinamiento, prohibió cualquier manifestación religiosa católica durante esos siete días. Se permite un mes entero para musulmanes, pero no una semana para los católicos. Y nosotros encima lo hemos consentido: no somos más tontos porque no queremos.

Y ahora para colmo, los políticos municipales de Lleida capital autorizan que el imán y dos adláteres se suban a la antigua catedral (Seu Vella), instalen altavoces y dirijan el rezo para celebrar el fin del primer día de ayuno del Ramadán. En la provincia de Lleida hay 431.183 personas censadas. En la misma provincia existen 40.986 fieles musulmanes y el 14’5% de la población se declara católica practicante. Es decir, 62.521 leridanos asisten a un acto religioso una vez por semana. Es fácilmente creíble que esos mismos 62.521 leridanos asistan a la Semana Santa por ser uno de los pilares de la religión católica.

Debemos indicar que dentro de la Seu Vella todavía hay 10 capillas católicas y se celebran bodas religiosas.También debemos señalar que, sin salir de la provincia de Lleida, la Congregación de Nuestra Señora delos Dolores de Lleida, emitió por Facebook su tradicional misa del viernes de Dolores en el Oratorio de la calle Cavallers. La Congregación delos Dolores de Bellpuig, que no pudo abrir la Semana Santa en Ponent con su procesión, creó su propio canal de YouTube, “Dolors Bellpuig”, en el que se pudieron seguir todas las celebraciones previstas desde el pasado 27 de marzo.

Los vecinos de Benavent de Segrià tuvieron que celebrar el domingo de Ramos desde sus balcones. Pero los musulmanes de Lleida no usan la tecnología existente y se les permite el rezo –amonestado, eso sí- en la calle y dirigido desde lo alto de Lleida.

Y eso tan solo referido a Lleida. ¿Se imaginan la aguja de la catedral de Santiago o la Giralda o la Almudena emitiendo la oración para celebrar el fin del primer día de ayuno del Ramadán? Somos tan vagos que permitimos a nuestros gobernantes que se inclinen ante una minoría por miedo a supuestos desórdenes permitiendo lo que a la mayoría se le prohíbe. El motivo de dicha permisividad, bien puede ser debido a mantener la “actitud” de este gobierno de PSOE/Podemos y la hipocresía del gobierno municipal de Lleida (JxCAT, ERC y Comuns) o bien por un miedo irracional a quedar mal ante el “buenismo” del progre votante medio de estas formaciones. Ya ocurrió en los días de fuego de Barcelona del pasado septiembre, donde los pacíficos tuvimos que aguantar a cuatro desgraciados que nos impusieron su violencia ante la relativa pasividad de los Mossos y del CNP, maniatados por sus superiores políticos.

Me confieso católico, poco practicante, pero sí creyente. Entiendo que España es un estado aconfesional, aunque parece que ahora menos aconfesional con según quien. Entiendo que cada religión tiene sus tradiciones. Pero no entiendo que las tradiciones musulmanas -de nulo arraigo en España- se deban respetar y las milenarias tradiciones (en España) católicas deban prohibirse.

El islam tiene como tradición lapidar a las adúlteras y las ultra-ortodoxas feministas -de tan fina piel para otras cosas- callan ante esa costumbre porque prefieren llegar –como el alcalde de Badalona- solas y borrachas a casa. En Europa, cantantes y raperos (la distinción está hecha adrede) pueden blasfemar en sus letras sin ser condenados a muerte o a graves penas de prisión como ocurre en muchos países islámicos si se profiere esa blasfemia. Incluso se puede dictar una fatwa contra quien publique o mencione el nombre del dios del Islam.

Es cierto que tan solo una infinitésima parte del islam son terroristas, pero no es menos cierto que nuestras libertades, tradiciones y religión se están viendo desplazadas por ese cobarde culto a la “actitud” que sustenta a estos memos en el poder.

¿De verdad a estas alturas hay quien se crea que el fariseísmo progre puede disimular la incompetencia e incapacidad de un gobierno que se autodenomina progresista pero que nos está quitando libertades y nos está hundiendo en una crisis económica nunca conocidas?, ¿De verdad hay alguien que niegue que ese mismo gobierno nos quita nuestras tradiciones permitiendo las de otros? ¿De verdad debemos consentir el agravio comparativo? ¿No se podría haber adoptado alguna medida común a todas las religiones?

Tomando como punto de partida la épica chapucera que esgrime uno de los Picapiedra (en este caso Pedro Picapiedra Sánchez), es obligado recordar la frase que dedicó Churchill a uno de los políticos más cobardes de la historia británica, su antecesor Chamberlain: «Se te ofreció poder elegir entre la deshonra y la guerra y elegiste la deshonra, y también tendrás la guerra«. Considero más universal y apropiada otra cita del genial estadista:

“Un apaciguador es alguien que alimenta al cocodrilo, esperando que se coma a otro antes que a él»
Winston Churchill

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