Detenido por abusos sexuales y reiterados a la hija de su pareja, de 15 años

La menor le contó a su madre todos los episodios, pero la mujer no dio credibilidad a ese relato. También se lo contó a su padre biológico en Paraguay, quien le dijo que no quería que denunciara a su madre ni a su padrastro «para no tener problemas con ellos».

Detenido por abusos sexuales y reiterados a la hija de su pareja, de 15 años
Una agente de la UFAM | CNP

La Policía Nacional ha detenido en Sevilla a un hombre por abusar sexualmente y de forma reiterada durante dos años de una menor de 15 años, hija de su pareja, mientras que la madre también ha sido arrestada por maltratarla psíquica y psicológicamente.

Al hombre, de origen paraguayo, se le imputan los delitos de inducción a la prostitución, malos tratos en el ámbito familiar y abuso sexual continuado a menor, ha informado la Policía Nacional este martes en un comunicado de prensa.

Además, la madre había obligado a su hija mayor, que ahora tiene 31 años, a mantener relaciones sexuales con un hombre cuando la joven acababa de cumplir la mayoría de edad.

La niña se quería quedar en Paraguay

La investigación comenzó en julio de este año, cuando una fundación de ayuda a niños y adolescentes en riesgo informó a la Policía de que la hija mayor les había comunicado que su hermana de 15 años sufría malos tratos habituales y abusos sexuales de su padrastro.

Agentes de las Unidades de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) se entrevistaron con ambas víctimas y la menor les relató que llegó a España en enero de 2018 coaccionada, ya que ella quería quedarse en Paraguay con su padre biológico.

Un mes después, la madre conoció a su actual pareja en Ibiza y se mudaron a Sevilla, donde comenzaron las vejaciones e insultos del hombre a la menor, a la que propuso en varias ocasiones mantener relaciones sexuales mientras le realizaba tocamientos.

Sólo su hermana le hizo caso

La menor le contó a su madre todos los episodios, pero la mujer no dio credibilidad a ese relato, y también se lo contó a su padre biológico en Paraguay, quien le dijo que no quería que denunciara a su madre ni a su padrastro «para no tener problemas con ellos».

Al no contar con el apoyo de su madre ni de su padre, la menor se fugó, se fue a casa de su hermana en Alcorcón (Madrid) y le contó los hechos.

La hermana mayor apenas tenía relación con su madre, ya que vivió un hecho similar a finales de 2008, cuando su progenitora intentó que ejerciera la prostitución presentándole a un hombre que la agredió sexualmente, aunque nunca lo denunció.

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