Desidia judicial y diplomática para detener al banquero fugado, Pascual Arxé

El que fuera presidente de Eurobank, contra el que recaen diversas órdenes internacionales de búsqueda y captura por un desfalco multimillonario, se encuentra en Burkina Faso, pero nadie hace nada por extraditarlo.

Desidia judicial y diplomática para detener al banquero fugado, Pascual Arxé
Pascual Arxé está en Burkina Faso, campando a sus anchas.

Eduardo Pascual Arxé fue presidente del banco, Eurobank, hasta que lo hundió provocando la quiebra (fraudulenta) de la entidad, una bancarrota cuya resolución, tras 15 años de tramitación judicial, se ha resuelto con penas de cárcel para el equipo directivo que el comandaba. Su elenco ha sido condenado, pero él, no. Oficialmente, la policía española, la Europol y la Interpol le buscan desde hace casi cuatro años. En 2015, poco antes de iniciarse el juicio por el ‹caso Eurobank›, Pascual Arxé puso tierra de por medio y se fugó, según fuentes judiciales, con 12 millones de euros que se perdieron durante el proceso de quiebra del banco. Tras haberse escondido en Bolivia (donde se casó, utilizando una identidad falsa), se trasladó, al saberse perseguido por la policía en aquel país, a Guinea Conakry y, de ahí, a Burkina Faso. En este último país, se dedicaba a la producción de cannabis medicinal.

Localizado, por fin

Es en su capital, Uagadugú, donde finalmente fue localizado y detenido en 2017. El grupo de fugitivos de la Policía Nacional (CNP) había hecho su trabajo. Sin embargo, un torpe error del Juzgado Central, número 5, de la Audiencia Nacional, provocó que las autoridades burkinesas tuvieran que dejarlo en libertad. La extradición, según dijeron los jueces de ese país africano, estaba mal formulada. Los humildes jueces burkineses habían logrado sonrojar a nuestra flamante Audiencia Nacional.

El pasado, 10 de enero, el juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata, recibió una notificación firmada por el embajador español en Burkina Faso, Miguel Gómez de Aranda Villén, con las últimas gestiones y los últimos datos acerca de la extradición del prófugo. Para estupefacción de los funcionarios de la Audiencia Nacional, el embajador envió el mismo informe que ya trasladaron al juez las autoridades diplomáticas en el año 2019, informe que concluía con la necesidad de pagar a la policía burkinesa los gastos derivados de la detención y del posible traslado del prófugo, desde África a España. 

Desde entonces, queda acreditado que no se ha hecho nada; ni el juez ni la policía española (ya lo identificaron en aquel país y no se puede hacer más) ni las autoridades diplomáticas españolas.

Pascual Arxé —y lo que le debe de quedar de los 12 millones sisados a la entidad— campa tranquilamente por el África negra, mientras la inacción judicial y diplomática se escampa en España.

Los accionistas de Eurobank siguen sin cobrar

Desde que se presentó la denuncia inicial hasta ahora, han transcurrido 15 largos años, una dilación que, sin duda, ha beneficiado al imputado.

A pesar de que la acusación particular, en representación de accionistas e inversores enganchados en el pufo que protagonizó Pascual, solicitara, en diversas ocasiones, el cambio de la situación personal de Pascual Arxé para que ingresara en prisión provisional antes del juicio que se inició en otoño de 2015, los diversos magistrados del Juzgado Central de Instrucción negaron dicha petición formulada y argumentada por el abogado, Ricardo Gómez de Olarte.

Como si se tratase de una premonición del abogado, poco antes del juicio, Eduardo Pascual Arxé aprovechó el cálido verano judicial y desapareció.

¿Quién es Eduardo Pascual Arxé?

Se trata de un comisionista de los 90 que consiguió entrar en el accionariado de un pequeño banco catalán denominado Eurobank del Mediterráneo. Adquirió la mayoría del capital social e hizo de la entidad de crédito un instrumento para sus negocios y fines personales: préstamos a compañías pesqueras de su propiedad que no se devolvían, comisiones fabulosas por intermediar entre compraventas inmobiliarias entre el banco y empresas propiedad de Eurobank, etc. Parece que, con el dinero obtenido, nutrió a unas mutuas de previsión social, una de las cuales sería la principal artífice del caso ERE de Andalucía, caso en el que también está imputado.

Torpe extradición e imposible detención

Pascual Arxé no es un personaje cómodo para muchos partidos políticos. Cabe recordar lo manifestado por el propio Pascual y la documentación que se encontró en la cámara acorazada de su domicilio, tras su detención hace 5 años: trama socialista de los ERE, sobornos del PP en la Púnica, desfalco en Cataluña y los amigos caribeños de Felipe González.

La laxitud de la legislación de esos países africanos, así como la falta de coordinación entre las policías de dichos países, unida a la velocidad de movimientos del propio Pascual, sus cambios de identidad y la lentitud y falta de compromiso de la administración judicial española, parecen indicar que Pascual no será traído a España, al menos, a corto plazo. Le queda dinero, mucho dinero en el zurrón y recordemos que, con mucha previsión, se compró una colección entera de pasaportes bolivianos. Pascual se está riendo de todos mientras, en su escondite, vive a cuerpo de rey.

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