Declaran los acusados por la masacre del 17-A: arrepentimiento y negación

Mientras que Mohamed Houli, superviviente a la explosión de Alcanar, mostró su arrepentimiento, Driss Oukabis y Said Ben Iazza negaron cualquier tipo de vinculación con la célula terrorista y el imán de Ripoll, Abdelbaki Es Satty

Declaran los acusados por la masacre del 17-A: arrepentimiento y negación
Mohamed Houli (izq.), Said Ben Iazza (cent.) y Dris Oukabir | EFE

Más de tres años después de los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils, los acusados de la masacre del 17-A han vuelto a centrar todos los focos del panorama mediático nacional y parte del internacional. Aunque poco añadieron a lo ya declarado durante la fase instrucción, la sesión de este martes, en la sede de la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares (Madrid) se centró en los relatos de los tres acusados. Sus estrategias, como cabía de esperar, se rigieron en ceñirse al guion y no desvelar ningún detalle inédito. Estrategia que estuvo lejos del discurso ofrecido por el primero de los testigos, el instructor de los atestados policiales, que ofreció un relato minucioso de los hechos.

Declaraciones breves y esperadas

Mohamed Houli Chemlal, único superviviente de la explosión del chalet de Alcanar (Tarragona) y por quién la Fiscalía pide 41 años de prisión, dijo “estar sinceramente arrepentido”. “Todas las veces que se me ha llamado he declarado, incluso declaré voluntariamente» afirmó en una breve declaración, antes de acogerse a su derecho a no declarar, incluso, a las preguntas de su abogada, la letrada Carmen González de Lario. Houli se ratificó en lo ya declarado en fase de instrucción y con un posante serio, tras la mampara de cristal que le aislaba del resto de presentes, respondió a las pocas preguntas que admitió.

A continuación, fue el turno de Driss Oukabir, que a pesar de exponerse a une pena menor, de 36 años por petición del Ministerio Público, está acusado de los mismos delitos que Houli: integración en organización terrorista; fabricación, tenencia y depósito de sustancias explosivas; y conspiración para el delito de estragos terroristas. Oukabir, que contestó de una forma más enfática únicamente a las preguntas de su defensa, ejercida por Luis Álvarez Collado, fue quién alquiló la furgoneta utilizada en la Rambla, y su estrategia se centró en negar cualquier vinculación con la célula o con el imán de Ripoll, Abdelbaki Es Satty. Basó sus justificaciones en que no era una persona religiosa o creyente y que, contrariamente a las creencias islamistas, él “salía de fiesta, se drogaba y trapicheaba con drogas para ganarse la vida”.

En la misma línea, transcurrió la breve intervención del tercer acusado y presunto colaborador: Said Ben Iazza, quien se enfrenta a 8 años por colaboración con la célula, al prestar una furgoneta a los terroristas, a los que conocía como «clientes» de la carnicería de su tío, para transportar productos de limpieza. El acusado ha insistido, a preguntas únicamente de su defensa, ignorar que los jóvenes iban a utilizar su vehículo para transportar explosivos hasta Alcanar, con los que cometer atentados.

Imágenes inéditas

Durante la sesión se visionaron tres videos inéditos hasta la fecha, grabados precisamente por Mohamed Houli en la casa de Alcanar, semanas antes de la explosión que precipitó los atentados de Barcelona y Cambrils. La imágenes son aterradoras y en ellas se puede apreciar, sin ningún tipo de duda, a Mohamed Hichamy, abatido por los Mossos en Cambrils, Youssef Aalla, fallecido en la explosión, y Younes Abouyaqooub, autor del atentado en la Rambla, en Subirats, manipulando explosivos y verbalizando todo tipo de amenazas a los “enemigos de Ala” en castellano, árabe, incluso, en catalán.

«Os arrepentiréis de haber nacido, sobre todo vosotros Mossos d’Esquadra”, decía Hichamy mirando a cámara a lo que añadía “esto es una granada de mano improvisada y no sé lo que cuesta porque es material que he robado de mi empresa (trabajaba en la empresa Comforsa, dedicada a la elaboración de todo tipo de piezas de metal). Con vuestro dinero preparo material para mataros […] cada gramo de este hierro se va a meter en vuestras cabezas, de vuestros hijos o de vuestras mujeres«.

A todo esto, se ve a los tres terroristas sonriendo mientras Houli Chemlal graba y Abouyaqooub señala en árabe: «Con la ayuda de Dios, vamos a proteger nuestra religión. Gracias a Dios, el más alto«. Luego, el acusado, superviviente a la explosión, redirige la cámara hacia otra estancia de la casa de Alcanar. Abre la puerta para mostrar una gran cantidad de una sustancia blanca, que se considera peróxido de acetono (TATP), uno de los explosivos más potentes.

“El detonante fue la explosión de una casa en Alcanar”

Después de los acusados ha sido el turno del primer testigo: el mosso d’esquadra instructor de los atestados policiales, quien ofreció todo lujo de detalles sobre las investigaciones llevabas a cabo desde que se produjo la explosión de Alcanar. Este episodio, que se considera el detonante, se relacionó con los atentados horas después del atropello de la Rambla, que improvisó Abouyaaqoub, según se desprende de una conversación que se encontró grabada en el teléfono de Hichamy.

El agente explicó la cronología de los hechos desde que los planes de la célula volaron literalmente por los aires hasta que los Mossos abatieron a los jóvenes terroristas en Cambrils y, días más tarde, a Abouyaaqoub en Subirats. Explicó dónde y cuándo alquilaron las furgonetas, cuál fue el recorrido que Hichamy y Abouyaaqoud siguieron tras subirse a los vehículos y cómo este segundo, en un momento dado del recorrido que seguían hasta Alcanar, se dio la vuelta y se dirigió, de forma totalmente improvisada, a Barcelona donde recorrió entre 700 y 800 metros de Las Ramblas matando a 14 personas de distintas nacionalidades y dejando a 300 heridos.

El instructor de los atestados negó que se hubieran podido encontrar vínculos con otros terroristas en los viajes que realizaron algunos de ellos a París o Bélgica, donde Es Satty intentó buscar trabajo. También describió otros episodios, como la quema de sus documentos de identidad y pasaportes, lo que se considera un juramento de lealtad al Estado Islámico.

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