De faraones y gloria

La noche del 3 de abril Egipto deslumbró al mundo entre lanzamientos de salvas, cánticos universales y carros faraónicos. Una puesta en escena, única e inigualable, que dejaba ojiplático a medio mundo al otro lado de las pantallas

El desfile de los faraones

Cae la tarde en Midan Tahrir y todas las miradas, autóctonas y pasajeras, se posan en el indiscutible protagonista de la noche. Las luces, perfecta y estratégicamente enfocadas que iluminan el mamotreto neoclásico de color salmón, encandilan los sentidos de los espectadores. La cita se retrasa y no importa, pues cuando comience seremos testigos de una recepción real única en el mundo. Las puertas del Museo egipcio se abren y con su magia empieza el espectáculo.

La noche del 3 de abril Egipto deslumbró al mundo entre lanzamientos de salvas, cánticos universales y carros faraónicos. Una puesta en escena, única e inigualable, que dejaba ojiplático a medio mundo al otro lado de las pantallas.

Cientos de mujeres caracterizadas con los vestidos del antiguo Egipto encabezaban un desfile marcado por el ruido cacofónico de los tambores que las precedían. Los cinco kilómetros que separan la Plaza de la Liberación (Midan Tahrir) con el nuevo Museo Nacional de la Civilización Egipcia estaban siendo ocupados por una procesión de veintidós momias entre las que se encuentran diecinueve reyes y tres reinas, incluyendo a Ramsés II y Hatshepsut y excluyendo a Tutankamón que nunca ha salido del Valle de los Reyes.

La puesta en escena se puede admirar cuando las cámaras amplían el plano y observamos la cantidad de andamios cargados de focos azules que enfocan el pasillo mientras hombres, mujeres y niños desfilan ante la atenta mirada del presidente/dictador Abdelafatah El-Sisi. Egipto está teñido del color de los faraones en un despliegue perfectamente orquestado de música y emoción.

Tras la salida de los primeros figurantes, una serie de coches decorados para la ocasión muestran desde las cámaras colocadas en su interior las momias reales que están siendo trasladas. Tutmosis II se mece entre los vaivenes de la modernidad y sus ojos, abiertos como las alas de una paloma, miran el techo del vehículo que lo transporta con una expresión de incredulidad y abandono.

Su nueva residencia, ubicada en el barrio de Fustat, se abrirá al público y exhibirá las piezas recogidas desde el inicio de la civilización egipcia hasta la época moderna. Por lo tanto, El Cairo contará con tres grandes Museos que le harán honor a su historia y podrán exhibir (sin la necesidad de ceder) todos los tesoros que guardan entre bastidores. La esperada apertura del Gran Museo Egipcio ubicado en el barrio de Giza y orientado de cara a las Pirámides todavía no tiene fecha de inauguración, pero si que se sabe todos lo monumentos que albergará, entre los que se encontrarán las joyas de Tutankamón, los restos de Ramsés II y todo lo relacionado con las Pirámides de Giza.

Respecto a la joya que preside la Plaza Midan Tahrir, es tanta la belleza exterior que compone el conjunto arquitectónico que sería imposible abandonarlo a su suerte. Ese motivo, unido a la falta de espacio y tiempo ha hecho que el Gobierno actual junto con el Ministerio de Antigüedades encargado de organizar el patrimonio decidan conservar el edifico para albergar el resto de tesoros de los que presume una civilización tan antigua como la egipcia.

¡Ay, si Akenatón levantara la cabeza! Shhh…

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