Crónica desde la frontera con Ucrania: la guerra no descansa

Al otro lado del teléfono nos responde Javi Puertas, sargento de la Policía Local en Montcada i Reixac. Él y otros policías catalanes forman parte de un convoy humanitario que ha viajado hasta la frontera con Ucrania, cargados con alimentos y medicamentos

Crónica desde la frontera con Ucrania: la guerra no descansa
Parte del convoy Blueforce entrando en Ucrania / Javi Puertas

Javi Puertas, sargento de la Policía Local en Montcada i Reixac (Barcelona) se despidió de lo suyos el pasado sábado 12 de marzo y partió junto con otros miembros de la Asociación de policías Copland, bajo la iniciativa Blueforce, dirección Ucrania. “Desde Copland nos propusieron de hacer una campaña de recogida en Montcada y la verdad es que tuvo mucho éxito. Luego nos comentaron que necesitaban conductores para llevar las furgonetas cargadas con los alimentos y las medicinas. Y así fue como me apunté y, como yo, un caporal y un agente de la misma comisaria de Montcada”.

Barcelona – Eslovaquia – Polonia

De este modo, un total de 5 furgonetas, y un taxista voluntario de Sant Celoni, cargados de alimentos, material sanitario, ropa y medicamentos pusieron rumbo hacia el paso fronterizo Vyšné Nemecké, entre Ucrania​ y Eslovaquia, donde la llegada de refugiados, especialmente mujeres y niños, es un goteo constante. Carpas y hospitales de campaña improvisados dan cobijo a las decenas de personas que van llegando devastadas hasta este punto; donde se entremezcla en el ambiente la desesperación de haberlo perdido todo con la esperanza de, al menos, seguir con vida.

“Partimos 5 furgonetas, con cuatro Mossos d’Esquadra, tres policías de Montcada y otro de Tàrrega y llegamos el lunes a Eslovaquia. Hay muchísima gente, muchísimos voluntarios. Hemos hablado con policías de toda España y Cáritas y Cruz Roja nos van distribuyendo a todos en función de las necesidades que hay en distintos puntos de la frontera. Ayer llegamos a Cracovia y hoy estamos a pocos kilómetros de la frontera con Polonia… Impresiona mucho… porque a pesar de estar muy bien organizado, da la sensación de que es insuficiente para toda la gente que llega huyendo de Ucrania”.

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La ofensiva rusa se cargó parte del material

Puertas y el resto de los policías locales y mossos d’esquadra que viajan con él en uno de los vehículos que compone este convoy humanitario, liderado por la iniciativa Blueforce, llegaron a Ucrania este lunes. Consiguieron acceder con 3.500 kilos entre material sanitario y alimentos, que tenían como destino final Kiev, donde los civiles empiezan a tener problemas para obtener productos básicos como consecuencia del incremento de bombardeos liderados por las tropas rusas.

El lunes conseguimos entrar en Ucrania desde Eslováquia. Después de muchas negociaciones pudimos acceder con alimentos y medicamentos para la ONG ‘És per tú’, que trabaja con niños huérfanos. Con la gente de la ONG descargamos nuestras furgonetas, para que ellos repartiesen el material humanitario por Kiev. Lamentablemente, nos han informado que la ofensiva rusa ha bombardeado el centro logístico de esta gente… y han perdido todas las donaciones que han recibido en los últimos días…”

El sargento añade que tenían previsto mandar más material y que ahora resultará imposible porque se han quedado sin infraestructuras, ni logística para transportar, almacenar y repartir todo el material.

Esperan traer a 70 niños de un orfanato

El resto del material que lograron reunir, gracias a la colaboración de distintos municipio catalanes, tiene previsto llegar en los próximos días. En total consiguieron cerca de 20 toneladas que se repartirán en distintos campamentos entre Eslovaquia y Polonia. El grueso del cargamento llega este miércoles en un contenedor grande, junto con un autobús que también va cargado y que pretende volverse a España con niños y monitores de la ONG ‘És per tú’.

Así pues, esta misión humanitaria, en la que también participan miembros del sindicato policial USPAC, no sólo tenía como objetivo paliar los efectos de la guerra, ayudando a abastecer de alimentos y medicamentos las zonas más devastadas y a los campamentos que así lo necesiten, sino que también pretende traer hasta 70 refugiados hacia tierras catalanas. “Además, como las furgonetas vuelven vacías aprovecharemos ese espacio para traer a familias que hayan demostrado su vínculo con España. De hecho, la primera ya partió desde Polonia a Barcelona este martes con el taxista de Sant Celoni” explica Puertas al otro lado del teléfono.

La guerra no descansa

Con todo, el convoy de Blueforce tiene previsto volver entre el jueves y el viernes, cuando puedan recoger a los niños que viajarán en el autobús. Sin embargo, reconoce el sargento, “aquí los planes cambian cada minuto, porque es una barbaridad la de trabajo que hay… hay voluntarios movilizados las 24 horas del día”. Preguntado por dónde estaba en el momento de la llamada Javi Puertas explica que se encontraba a escasos kilómetros de la frontera entre Polonia y Ucrania, recogiendo a familias que volverán en sus furgonetas.

Hoy hemos visto mucho movimiento de militares que se dirigían a la frontera y, aunque yo no lo he escuchado, alguno de mis compañeros ha podido oír de lejos las sirenas de alarma. Y mientras tanto, decenas de mujeres y niños (porque los hombres de entre 18 y 60 años tienen prohibido abandonar el país, después de que el Gobierno de Volódímir Zelenski ordenara mediante un decreto la obligatoriedad de combatir al enemigo) van llegando ‘con lo puesto’ en busca de libertad y esperanza”. “La situación es desoladora…” sentencia el sargento, mientras se oyen de fondo miles de voces en distintos idiomas. La guerra no descansa y con ella tampoco los voluntarios que llegan de todas las partes del mundo

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