Crimen Guardia Urbana: Los Mossos reconocen la ausencia de pruebas

Tras varias preguntas incómodas, los peritos acabaron reconociendo que los datos de esta pericial son insuficientes para dictar a ciencia cierta cómo Rosa Peral y Albert López, de forma individual o conjunta, participaron o no en el crimen.

Crimen Guardia Urbana: Los Mossos reconocen la ausencia de pruebas
Olga Arderiu abogada de Rosa Peral

«Puede ser lo que usted dice, pero también puede ser lo otro». De esta forma tan ecléctica respondía una agente de los Mossos d’Esquadra a la defensa de Rosa Peral. La letrada que lleva su defensa, Olga Arderiu, puso en un apuro a los peritos de los Mossos d’Esquadra encargados de la pericial electrónica, al preguntarles, durante la tercera sesión dedicada al análisis del vaciado de contenido de los móviles de los dos acusados, Rosa Peral y Albert López, y de la víctima, Pedro Rodríguez, sobre la falta de pruebas objetivas que manejan para creen que Rosa, la noche del 1 de mayo, drogó a Pedro y se hizo pasar por él. 

«¿Podría ser compatible que Pedro estuviese haciendo la cena o mirando una ‹peli› y que por eso no contestara a los mensajes hasta minutos más tarde?», preguntó Arderiu. «Puede ser lo que usted dice, pero también puede ser lo otro», es decir, que Rosa drogara a Pedro y se hiciera pasar por él, teoría que avalan el Ministerio Fiscal y la acusación particular, sin ninguna base probatoria. 

¿Hay pruebas suficientes en este sentido?

Tras varias preguntas incómodas, los peritos acabaron reconociendo que los datos de esta pericial son insuficientes para dictar a ciencia cierta cómo Rosa Peral y Albert López, de forma individual o conjunta, participaron o no en el crimen. 

Los expertos, como el fiscal, avalan que el crimen fue premeditado y planeado con antelación, sin embargo, no tienen datos objetivos suficientes para demostrar esta teoría, como tampoco los tienen para demostrar que, durante la noche del crimen, el 1 de mayo de 2017, Rosa Peral se hizo pasar por su pareja —escribiendo mensajes en su nombre—, como dieron a entender en las sesiones anteriores. 

«Todo son interpretaciones», reconoció una agente. «Yo no sé que hubiese escrito Rosa», añadió otra, dando a entender, ante una sala llena de ojos atónitos que, con los pocos datos que manejan, es muy complicado asegurar que Pedro fue drogado entre las 22.11 y las 22.37 horas de esa noche y que, a partir de ese momento, era Rosa quien respondía los mensajes por él. 

¿Cómo han llegado a esta conclusión? 

La justificación (o no) que dieron los peritos para dar credibilidad a su teoría, con carencia de datos objetivos, fue que, si hacían una lectura global de todos los hechos que se sucedieron esa noche, y sabiendo que Pedro, horas más tarde, terminó muerto, la actitud que la víctima adoptó a partir de las 22.11 horas fue «sospechosa», por lo que consideran que era Rosa quien manejaba su teléfono. Los hechos a los que se refieren son una conversación que dejó a medias con su tía y que retomó minutos más tarde, unos correos con su expareja en los que escribe «disculpa» —algo, parece ser, poco habitual—, y un chat con un tal Nacho, interesado en comprar su moto. 

Finalmente, reconocieron que no tienen datos objetivos para demostrar que era Rosa quien escribía por él y, mucho menos, que Pedro dejó de hacerlo porque estaba drogado. 

¿Qué pasó con el seguimiento del móvil de Pedro?

Los agentes reconocieron que dejaron de practicar el seguimiento del móvil de Pedro, desde la casa de Cubelles hasta los aledaños del domicilio de Rubén (exmarido de Rosa), donde se conectó por última vez el 2 de mayo de 2017, porque la prueba les pareció irrelevante.

Olga Arderiu preguntó si habían realizado, como lo hicieron con Albert, un seguimiento, a raíz de los datos GPS del móvil de Pedro, del recorrido que el dispositivo siguió la noche del 2 de mayo, cuando presuntamente Albert y Rosa desplazaron su cadáver (y su teléfono móvil) hasta el domicilio de Rubén y luego quemaron el coche. Esta diligencia no se practicó, por lo que no saben ni el camino exacto que siguieron ni en qué coches se movieron ni quién dirigía a quién, en el caso de haber ido en dos coches. Cabe destacar que, esa noche, el teléfono de Albert estaba apagado o fuera de cobertura, y el de Rosa rebotaba en una terminal compatible con su domicilio. Y tampoco se les puede ubicar a nivel de localización telefónica en el pantano de Foix. 

¿Había contenido en el móvil de Albert?

Preguntados por el sospechoso audio en el que Rosa propone a alguien ir a Port Aventura, hallado en los más de 160 gigas extraídos de su teléfono móvil, los peritos aseguraron que no se puede saber a quién iba dirigido, e interrogados sobre si hallaron este audio en el móvil de Albert López, respondieron que no. Interpelados sobre si en el móvil del acusado hallaron algo, los peritos —por primera vez, tras tres días de análisis— reconocieron «no haber encontrado nada de interés». «Entonces, ¿había archivos en el móvil de Albert?» Al parecer, encontraron un total de 664 audios que no habían sido incluidos en el sumario ni en la investigación porque, según el criterio de los agentes encargados de la pericial, «ninguno era relevante para el caso». 

Aun así, Olga Arderiu quiso remarcar que, incluso borrando un chat de WhatsApp, los contenidos audiovisuales —imágenes, vídeos o audios— pueden permanecer en la memoria interna del teléfono móvil. En este caso, no fue hallado «nada relevante». 

¿Se vieron Rosa y Albert antes del crimen?

Durante las sesiones anteriores, los peritos aseguraron que, según la localización de sus teléfonos móviles, se puede situar a Albert López en Cubelles los días 20 (cuando adquiere el teléfono de prepago), 21 y 25 de abril de 2017. Curiosamente, todas esas visitas a Cubelles no pueden concretarse si fueron expresamente a casa de Rosa o en sus aledaños, y lo más sorprendente es que fueron visitas de entre siete y 25 minutos. 

Además, desmintiendo una de las hipótesis del fiscal sobre el hecho de que Rosa dejó de contactar con Albert el día 10 de mayo de 2017, al conocer que podría ser considerada sospechosa, a preguntas de Olga Arderiu, los peritos confirmaron que no fue el 10, sino un día antes, cuando la acusada realizó la última llamada a Albert y, más aun, que desde el día 5 las comunicaciones entre ambos disminuyeron considerablemente, siendo Albert quien tomaba la iniciativa.

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