Crimen de la Guardia Urbana: Una historia de corrupción “taleguera”, amores lésbicos y mentiras

Rosa Peral detalla en dos cartas enviadas a eltaquigrafo.com el clima “mafioso” y “corrupto” que vivió en la cárcel de Wad Ras y apunta directamente a la ex directora del centro penitenciario y a una de las “reclusas” de confianza.

Para algunos, Rosa Peral, cuando fue encarcela en Wad Ras como presunta coautora de la muerte de su novio, el también guardia Pedro Rodríguez, montó una terrible tempestad en el centro penitenciario.

Esas fuentes, siempre oficiosas pero no por ello menos tenidas en cuenta por los que creen (o están seguros) de que Peral es una macabra asesina, apuntan a que la agente de la guardia urbana, creó el caos, se enfrentó a sus compañeras y a la dirección del centro, tratando de manipular a todos los funcionarios e imponiendo sus caprichos y su jerarquía personal.

Dos versiones

Esa es una versión. Otra es que Peral fue víctima del acorralamiento de la que fue objeto por aquellas presas “con galones”, mimadas por cierto sector de la dirección y ante cuyos encantos sexuales, la agente imputada no sucumbió.

En dos cartas recientes enviadas desde la cárcel de Brians 1 a eltaquigrafo.com, Rosa Peral apunta de pleno sobre la reclusa Anyuli, una mujer que la denunció porque según declaró, la agente quería contratar a un sicario para matar a su ex marido, Rubén y, a la vez, quería un cuchillo para asesinar a la directora del presido.

La agente imputada (junto al guardia urbano, Albert López), explica que Anyuli “es una mentirosa compulsiva. Llegó a decir que usé Instagram para mis “terribles fines”, cuando yo nunca he tenido Instagram. Dijo que yo hacía magia negra, que le pedí un cuchillo para matar a la directora, incluso que le mandé a una “mensajera” para que la amenazase”.

Anyuli identifica a esa emisaria como “María” que no es otra que una chica de la que ella estaba enamorada y con la que tenía relaciones sexuales. Todo se acabó cuando Anyuli se enteró de que María se carteaba con el amigo de un chico con el que ella coqueteaba.

Mucha tela que cortar

En conversación con este medio y sin querer aportar (al menos por ahora) más detalles, la guardia urbana se pregunta: “¿Por qué Anyuli no da el nombre y cargo del funcionario de Wad Ras con el que mantenía una intima relación? La verdad acabara saliendo. Estoy segura”.

Las denuncias presentadas por Anyuli ante el juez fueron investigadas y archivadas sin la oposición del fiscal. Peral reclama justicia desde la cárcel y que aquellas que mintieron para perjudicarla paguen por ello.

“Lo de Anyuli es increíble. Es difícil de entender y de aceptar, pero lo de esta mujer no era más que una obsesión que tenía conmigo. Como me negué a sus propuestas y a sus órdenes, empezó a malmeter. Llegó a decir que le pedí “Vicsvaporud” para ponérmelo en los ojos y así forzarme unas lágrimas”, ha explicado la guardia urbana.

¿La dirección miraba para otro lado?

Para Peral, Anyuli era una protegida de la Dirección.“Yo creía que la directora ahí vio -en el enrarecido ambiente carcelero que, según, Rosa Peral, montó Anyuli- la oportunidad para sacarme de WadRas y que así no sacara los trapos sucios de ahí”.

Tras tres meses en aquella cárcel, Peral fue trasladada a Brians 1. Poco después, una interna llamada Claudia, aparecía muerta con una bolsa en la cabeza en el interior de su celda. Aquel día, Claudia había enviado una carta a la dirección y a la propia Peral en las que explicaba el montaje de Anyuli y otras reclusas contra la agente de la Guardia Urbana.

Oficialmente, la cárcel cerró el expediente por la muerte de Claudia con el sello de “suicidio”. Un juez mantiene abierta esta investigación. Pocas semanas después, la directora de Wad Ras fue relevada de su puesto en un traslado “decidido con meses de anterioridad y por cuestiones estrictamente organizativas”, según fuentes oficiales de la Generalitat.

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