Coronavirus: Extrema preocupación en las cárceles

Organizaciones pro-derechos humanos, como el 'Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos' de la UB, piden más atención e información para aquellos que viven privados de libertad en las prisiones de nuestro país.

Coronavirus: Extrema preocupación en las cárceles
La prisión de Quatre Camins en el municipio de La Roca del Vallés | J.Garcia

«La situación actual en las cárceles españolas es de extrema preocupación en cuanto a que no se tiene una información, ni mucho menos detallada, de lo que está sucediendo en el interior de las prisiones», lamenta Iñaki Rivera, profesor titular de Derecho Penal en la Universidad de Barcelona y director del Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos de dicha universidad. 

Sus declaraciones a eltaquigrafo.com coincidían con la publicación de varias noticias en relación con la creciente tensión en las cárceles catalanas y españolas por el aumento de los casos positivos en coronavirus, tanto por parte de funcionarios como de internos.

Concretamente, en la prisión de Quatre Camins, en la Roca del Vallès (Barcelona), el pasado sábado se confirmaron 22 nuevos casos, cifra que eleva a 58 el total de positivos en los centros penitenciarios catalanes. De todos modos, «la información que se da sigue siendo insuficiente y muy escasa —añade Rivera—, lo que provoca que la tensión, dentro y fuera de la prisión, crezca a diario». 

La importancia de un canal de comunicación 

En este sentido, matiza el profesor, «la cárcel siempre necesita de las visitas personales y de la cercanía para conocer lo que está pasando y poder hablar en primera persona con las personas presas, y como ni una cosa ni la otra está siendo posible en estos momentos, todo ello va en detrimento de la necesaria información que, fundamentalmente, las familias necesitan respecto a la situación de sus seres queridos privados de libertad». 

Es por ello, por lo que, desde varias asociaciones, incluido el Observatorio, se reclama la creación de un canal de comunicación diario para informar sobre la situación en las cárceles. «Al igual que el Gobierno y la Generalitat organizan ruedas de prensa diarias para informar a la ciudadanía de los avances y novedades sobre el virus, se debería implementar lo mismo, un canal oficial de comunicación, pero para informar de la situación en las prisiones y poner un poco de luz a la opacidad que rodea, de forma habitual, todo lo que tiene que ver con las personas encarceladas«.

Siguen esperando respuesta 

Rivera añade que este reclamo, el cual considera de especial relevancia, sigue sin tener respuesta por parte de las instituciones competentes. «Hace falta un canal de comunicación permanente que informe de la evolución de la pandemia en el interior de las cárceles, similar al que se hace de hospitales, residencias y contagios. Y si no pudiese ser un canal diario, nos gustaría que tuviese una cierta periodicidad, para informar a la ciudadanía en general, a las asociaciones pro derechos humanos, pero, sobre todo y muy especial, a los familiares”. 

Coronavirus: Extrema preocupación en las cárceles
Iñaki Rivera es el director del Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos de la Universidad de Barcelona

Cabe notificar, matiza el director del Observatorio, sobre la situación en cada uno de los módulos, pues la información que se ofrece, además de ser escasa, es muy generalizada. Rivera reflexiona, en este sentido, sobre la falta de información que incluso medios y departamentos de prensa tienen acerca de lo que sucede en las cárceles. 

«Hoy en día, entendemos que el derecho a la información no solo es un derecho constitucional, sino que en estos tiempos de pandemia, este derecho, en el marco de una institución tan cerrada como la prisión, debería cobrar una trascendencia totalmente decisiva«. Por eso, siguen sin entender por qué no existe un canal de información al respecto que detalle «el número de contagiados en cada módulo de cada prisión, los casos aislados, el número de funcionarios infestados, las medidas de confinamiento de módulos enteros, así como medidas de aislamiento por cuestiones de salud«. Son los propios internos quienes, con dudas, trasmiten su incertidumbre a sus familiares, lamenta Rivera. 

De todos modos, el profesor quiere reconocer el esfuerzo que, desde las instituciones penitenciarias catalanas, se está llevando a cabo para ofrecer más canales de comunicación, en este caso, entre los internos y sus familiares. 

Medida sin precedentes 

«En esta situación de extrema excepcionalidad y en un contexto fuera de la vida ordinaria de las cárceles», explica Rivera, «las instituciones penitenciarias catalanas han implementado medidas muy novedosas, sin precedentes anteriores, en relación con la permisividad, por primera vez, del acceso a Internet por parte de las personas presas. Y, de este modo, poder comunicarse a través de correos, WhatsApp o videollamadas con sus familiares en el exterior, dada la interrupción de las comunicaciones ordinarias y los vis a vis». 

Esta medida, recogida por el Departamento de Justicia de la Generalitat de Catalunya, fue propuesta por varias asociaciones, entre ellas el Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos —del que Rivera es director—, al conocer que en las cárceles italianas había funcionado, rebajando la tensión latente entre los internos. 

El profesor en Derecho Penal narra que «a través de la compra de decenas de móviles por parte del Departamento, gestionados por los funcionarios de prisiones, se han podido poner en marcha este tipo de comunicaciones». Y, aunque este método no puede llegar a suplantar las comunicaciones personales, mitiga la tensión existente». 

Medidas recomendadas 

Riviera, además, cita otras dos medidas recomendadas tanto por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como por el Consejo de Europa, con el fin de minimizar los contagios en el seno de las prisiones. La primera de estas medidas tiene que ver con la «drástica reducción de la población reclusa, es decir, la búsqueda de alternativas a la privación de libertad, como el arresto domiciliario con control telemático […] ya que ante la carencia de espacio físico para poder mantener la distancia social que se requiere, se podría llegar, incluso, a efectuar un trato inhumano para los reclusos afectados». 

Para evitar este riesgo, hay que vaciar las cárceles y adoptar otras medidas de control. En este sentido, añade Rivera, «cabe proceder al decreto de libertades en caso de presos preventivos, acusados de delitos de menor gravedad; en caso de presos penados en tercer grado, que ya disfruten de cierta libertad vigilada; o aquellos en segundo grado que hayan gozado de permisos con buena conducta acreditada y sean susceptibles de un tercer grado; así como la progresión a tercer grado de los mayores de 70 años, de los presos con patologías o enfermedades severas, y de mujeres embarazadas o en proceso de lactancia». 

Sin embargo, de momento, en España, a diferencia de en otros países como Italia, Francia, el Reino Unido o ciertas regiones de Alemania, esta iniciativa no se ha puesto en marcha, lamenta Rivera. 

Por otro lado, para aquellos presos que deberían permanecer en prisión, la OMS y el Consejo de Europa recomiendan, tal y como cita el director del Observatorio, que se aumente considerablemente la dotación de medios sanitarios y médicos, así como los equipos de protección individual (EPI) para los funcionarios, pero, sobre todo, para cada uno de los internos e internas en prisión, «como batas, guantes, jabones, mascarillas y geles», mencionaba el profesor, «con la finalidad de evitar el contagio». 

Que esta crisis sea una oportunidad

A modo de reflexión final, Iñaki Rivera comentaba a este medio que esta crisis por la COVID-19, por la que se están reformulando muchos hábitos de la vida cotidiana, debería servir también para replantear y reconsiderar la realidad que se vive en las prisiones, ya que desde el Observatorio dirigido por Rivera siguen sin entender como, en el año 2020 y en plena era de la información, los presos españoles siguen sin tener apenas acceso a Internet y a la información. «Entiendo que deba haber unos límites, por cuestiones de seguridad, pero espero que, al menos, esta pandemia sirva para reconsiderar ciertos aspectos». 

«Se están redefiniendo muchas situaciones que no son propias de la vida que llevábamos hasta ahora, se están cuestionando hábitos y realidades, y como pasa a menudo, la prisión es una reproducción amplificada de lo que sucede en el exterior. Por eso, entendemos que esta es una situación óptima para que la cárcel vuelva a estar en el debate social, político y mediático, ya que casi nunca lo está, y redefinir muchas de las realidades que viven encerradas y en la opacidad de las prisiones de nuestro país y atender, antes de que sea tarde y se produzcan situaciones irreversibles, los problemas de las personas que viven privadas de libertad».

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