Contrabando de tabaco: así es como las mafias controlan el negocio

Aunque todavía es un negocio lucrativo, el aumento de su precio en los países históricamente emisores de tabaco de contrabando, el endurecimiento de la legislación o la reciente elaboración de cigarrillos en España han recortado los beneficios de las mafias contrabandistas

Contrabando de tabaco: así es como las mafias controlan el negocio
Tabaco de contrabando descubierto en el interior de varias maletas durante una operación policial en Málaga en 2017 | Guardia Civil

Si en sus inicios el contrabando de tabaco suponía un mero negocio de subsistencia que desafiaba a las leyes autárquicas del franquismo en la clandestinidad, en la actualidad detrás de este lucrativo negocio, existen mafias que operan a nivel transnacional. “Detrás del contrabando suele haber grupos organizados y las personas que se dedican a transportar el género a través de fardos, normalmente trabajan para estos grupos”, confirma Juan Carlos Fraile, portavoz de la Guardia Civil de Lleida. Sin embargo, en las rutas terrestres de contrabando de tabaco, donde las incautaciones son menores que por vía marítima, como en la Aduana de la Farga de Moles (Lleida) entre España y Andorra “generalmente las aprehensiones que se detectan son personas sin ninguna conexión con grupos criminales”.   

Según el último informe sobre Comercio ilícito de tabaco a través de los principales puertos de España elaborado por la mayor empresa tabacalera del mundo, la norteamericana Philip Morris, este tráfico ilegal no solo supone un duro golpe a la economía nacional del país que lo sufre por la evasión de una cifra millonaria de impuestos o por los efectos perjudiciales para la salud pública, sino que también sirve para financiar otras actividades delictivas de los grupos criminales, entre las que se incluye el terrorismo. 

Así trafican las mafias

La mayor parte del tráfico de tabaco se realiza en contenedores a través de los puertos más transitados de la geografía española. El modus operandi más habitual es la introducción de forma clandestina de tabaco en depósitos que transportan mercancías lícitas. Una vez en el puerto, los “rescatadores” son quienes se encargan de extraer el botín de los containers. Es habitual también que estas redes criminales utilicen empresas fantasma para simular operaciones comerciales ordinarias. Así lo hacen constar en la declaración fiscal de productos legales, entre los que esconden la preciada mercancía ilegal. En otras ocasiones suplantan la identidad de empresas importadoras reales, a las que cargan los costes del transporte, sin su consentimiento, conocimiento o participación para mover el tabaco entre países sin levantar sospechas. 

Otro método habitual entre los grupos criminales consiste en el intercambio de las pegatinas en las que figura el número identificativo de la carga. Para ello, las mafias envían dos contenedores: uno que porta mercancía legal, aunque sin apenas valor en el mercado, y otro con que contiene una carga ilícita, el botín de los traficantes. Normalmente, aprovechando el paso por alguna Zona Franca o puerto de tránsito, los criminales intercambian las pegatinas entre ambos. En varias de estas operaciones se ha contado con la participación, o al menos con la complicidad, de algún operario del puerto que, a cambio de una generosa mordida, se encarga de colocar el contenedor con la carga ilegal en un lugar de menor vigilancia para que los “rescatadores” puedan manipular la carga o incluso llevársela sin levantar sospechas. 

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En el contrabando por carretera, “las aprehensiones detectadas por parte de la Guardia Civil de suelen producirse en el interior de vehículos, generalmente turismos y 4×4, con dobles fondos practicados en los mismos” explica Fraile, “aunque también se detectan infracciones de contrabando por el método del fardero (tabaco cargado a la espalda) atravesando puntos no habilitados de la frontera”. 

Aunque resulta un negocio todavía lucrativo, el contrabando de tabaco parece haberse convertido en un delito demodé. El aumento del precio en los países históricamente emisores de tabaco de contrabando, el endurecimiento de la legislación o la reciente elaboración de cigarrillos en España, son solo algunos de los factores que dificultan que el tabaco de batea se mantenga a flote. 

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