Compañeros de viaje

fernando valdivia tor

En mi primer artículo en eltaquigrafo.com trataba sobre la velocidad en la carretera y sobre lo curioso de que en éste país (y en muchos otros) se ponga a disposición del ciudadano un vehículo a motor capaz de superar en creces los 120 km/h.

Pero si entramos en materia, veremos que existen otros compañeros de viaje mucho más peligrosos que la amiga velocidad.

Analizando los datos de la DGT correspondientes al año 2.018 en cuanto a los fallecidos en accidentes de tráfico, las cifras son espeluznantes, pero más preocupante es si cabe, comprobar el alto índice de muertes en carretera por consumo de alcohol y drogas.

Los controles de alcoholemia son efectivos, y pueden tener un carácter disuasorio, pero si realmente lo que se quiere es acabar con ésta lacra, sus señorías en el Congreso, deberían dejar de mirar hacia otro lado e introducir medidas concretas para acabar de una vez por todas con las muertes por accidentes de circulación.

La implementación prevista para el 2.022 por parte de la UE de un sistema que bloqueará nuestro vehículo en caso de haber consumido alcohol podría haberse aplicado desde hace años si algunos se hubieran molestado en ofrecer más ayudas al sector tecnológico para el desarrollo de ésta medida, que junto con muchas otras, aliviaría parte del problema.

En Francia, por ejemplo, es obligatorio llevar un alcoholímetro en el interior del vehículo, y los autobuses disponen de un sistema que impide arrancar si no se superar el control satisfactoriamente.

En cambio, en otros países como el nuestro, se realizan muchas campañas, muchos anuncios en TV, mucha “concienciación”, pero medidas efectivas….pocas. Y a ello hay que añadir que las sanciones tampoco son excesivamente graves, lo que ayuda, en parte, a que el conductor no sienta demasiada preocupación por la infracción, aunque luego se arrepienta toda su vida por las consecuencias de la misma.

Si además a todo ello le añadimos que las pruebas de detección de sustancias estupefacientes no son determinantes (puesto que no pueden medir la cantidad de sustancia consumida) y que se necesita de otras pruebas complementarias (el acta de signos), la polémica está servida.

Y como colofón a todo lo anterior nosotros, los motoristas, continuamos reivindicando que se retiren los quitamiedos de nuestras carreteras, tarea pendiente en la agenda de algunos a los que parece no importarles las amputaciones que por dichos elementos se nos causan.

Y mientras, unos individuos con americana y corbata, chófer, dietas pagadas en pleno mes de agosto (en que se presume que no acuden al Congreso) se pelean en televisión por ocupar altos cargos; nos amenazan con nuevas elecciones, y de por medio el mes de agosto en que se lo van a pasar en grande a costa del contribuyente. La sopa boba.

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