Colau, un final vulgar

Nadie denuncia la relación sabida por todos entre el gobierno de Barcelona y la prostitución al auge en la ciudad. Ni de un partido ni de otro, ya que es una verdad incontestable que los políticos de izquierda y derecha acaban dándose la mano en un burdel.

Colau, un final vulgar
Opinión de Núria González para eltaquigrafo.com

El culebrón Ayuso vs Casado le ha hecho un enorme favor al otro de los esperpentos mayores de la política española que flota por ahí aún, Ada Colau. Su citación como imputada por subvencionar de manera irregular, presuntamente, a toda su, presunta, red clientelar y de financiación, ha quedado escondida tras el enorme “PPdrama” del fin de semana.

Pero Colau está por fin siendo investigada y el día 4 de marzo se sentará delante del juez del juzgado 21 de instrucción de Barcelona a explicar cómo y por qué ha estado regando de dinero público a determinadas entidades y a otras las a ahogado hasta hacerlas desparecer.

Me pregunto si la alcaldesa usará su método de defensa tradicional auto patentado de “la llorona”, consistente el moquear y sollozar como bebé cuando ya no hay quién se la crea. Como profesional del gremio les adelanto que las lágrimas de cocodrilo les resbalan a los jueces como si la toga de los magistrados estuviera hecha de teflón. Ven a demasiados quinquis como para que una más les vaya a colar el numerito. Así que, si esa es la idea, lo lleva regulero.

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La pena es que quien la ha denunciado lo ha hecho para que le pregunte por el intento de remunicipalización del agua, por la plataforma de afectados por la hipoteca (la cuna política que la vio nacer y no la abortó) y por las ayudas a la cooperación que, la verdad, siempre han sido bandera del ayuntamiento de Barcelona, mucho antes de que la maldición colauita nos cayera encima como una losa.

Recuerden la campaña de Bosnia impulsada por el añorado Pascual Maragall. Pero esa Barcelona está a años luz de la que nos están construyendo ahora. Más bien deconstruyendo. Un agujero infecto, oscuro y maloliente, a imagen y semejanza de quien lo maneja o chupa de su generoso bote.

Estaría bien que la fiscalía, ya puestos, se interesara un poco y le preguntara también por el varias veces denunciado y documentado caso de las subvenciones del gobierno de Colau al lobby putero de Barcelona, incluso cuando alguna de sus entidades receptoras había sido ilegalizada por la Audiencia Nacional.

Miles de euros públicos dedicados a “apoyar” al sector prostitución durante años, que desde estas páginas hemos documentado sobradamente, pero que como al final afectan a un “ámbito” incómodo para cualquier político, todos callan.

Nadie denuncia la relación evidente y sabida por todos entre el gobierno de Barcelona y la prostitución al auge en la ciudad. Ni gobierno ni oposición. Ni regidores de un partido ni de otro. Y eso es porque es una verdad incontestable que los políticos de izquierda y de derecha por igual, acaban tomándose las copas juntos y dándose la mano al calor de las mujeres prostituidas en cualquier burdel.

Es posible que el próximo 4 de marzo sea el principio del fin. Sin embargo, sería una mala broma del destino que la carrera política de Colau acabara por unas subvenciones mal dadas a la cooperación al desarrollo o a alguna entidad que asesora a la gente que se queda sin casa, habiendo lo que hay de abyecto y obscuro en otras partidas de subvenciones.

El fenómeno Colau no merece tan vulgar final. Ella es acreedora de algo igual de grande que el fraude que esta gestión abyecta municipal representa.

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