CIRCA 70

“En su época ya se estilaba lo del “Dejen salir antes de entrar, ¿verdad? Porque sus canas no le dan permiso para todo…

Ricardo Gómez de Olarte

En un reciente viaje a una gran ciudad muy populosa, tuve que aprender a andar entre aberrantes aglomeraciones de gente sempiternamente malhumorada y agresiva. No es la tónica del país, pero sí de esa ciudad en concreto.

Tras recibir golpes con el hombro que desplazaban a un gordaco como yo, apliqué el clásico español: “Allá donde fueres, haz lo que vieres”. Así, descubrí lo sencillo que es ponerse de perfil, cargar ligeramente -o no tanto- con el hombro (depende del grado de gilipollez y mala educación que observes en el contrario) y apuntar con el codo al hígado del que viene en contra.

Mi altura y volumen ayudan mucho, la verdad. Da igual que tú estés saliendo de cualquier establecimiento cargado de bolsas y con una niña de 12 años y esposa que, si no andas atento, el que entra pega el empujón, a tu esposa, a tu hija, a ti mismo o a todos. El que entra o la que entra, que para eso y en esa ciudad, nadie tiene remilgos.

El intríngulis reside en que en cuanto impactas con el hombro o le metes el bajonazo en el hígado o en el bazo (según por donde le propines el codazo), debes hacer que te medio giras y mascullas un incierto “Lo siento” en su lengua vernácula y con el acento más macarra posible.

La gente se queda sorprendida que un guiri sea igual de maleducado que ellos pero no gruñen demasiado. Al poco, hasta mi hija dominó esa técnica y nos mimetizamos con el entorno. Eso sí, agota.

Cuál no sería mi sorpresa cuando hace poco, a finales de enero, saliendo de un establecimiento en Barcelona, cargado con bolsas en ambos brazos y siendo imposible la entrada mientras yo salía, me golpea una hosca señora de entre 60 y muchos y 70 y pocos.

De esas señoras que se niegan a aceptar su edad pero que se amparan en su edad para hacer lo que les dé la gana sin respetar a nadie ni a nadie. De las que no se pierde una manifestación, que ella crea que represente la viva plasmación de sus ideales. Ya saben: velas, nostalgia setentera, libertad, amnistía, paz, amor, jubilación, etc… Pero que se han quedado ahí.

Total, que estoicamente me comí el empujón sin más insultos que los de acordarme mentalmente de sus “muertos repicaos”.

Pero, rezagado y al trote cochinero apareció un señor vestido como ella: mismo tinte blanco, mismo abrigo, mismo pantalón, mismo calzado negro deportivo y, sin importarle una higa lo que hubiera por delante, vi que seguía la estela de la parte femenina de su dueto.

Imaginen a una tanqueta, pero sin más peso que el de una persona que rondaba, por arriba o por abajo, los 70 y que me llegaba por el sobaco.

Como su santa y decidida esposa ya me había golpeado, me salió lo aprendido recientemente en esa ciudad. Así, que me puse de perfil, flexioné las rodillas para ponerme a su altura y saqué codo protegiendo mi bolsa izquierda. Y cargué. ¡Vaya si cargué! ¡Como que lo desplacé medio metro de su trayectoria!.

Al tiempo que, para comprobar mi pequeña victoria, me giraba a escuchar su queja, cometí la mayor de las maldades y le dije vocalizando perfectamente:

-“En su época ya se estilaba lo del “Dejen salir antes de entrar, ¿verdad? Porque sus canas no le dan permiso para todo…

El cretino se calló y cabigacho entró, a porcino trote, farfullando improperios sobre el “feixisme”, en pos de su comandante. Mejor dicho, de su comandanta.

Aunque todos las cometemos a diario, reconozco mi pequeña maldad. Está bien que los yayoflautas se indignen, muestren sus quejas, se manifiesten y hasta que se revolucionen. Pero la mala educación o su ausencia absoluta siempre me han resultado intolerables.

Hace tiempo que he desistido de esperar cierta clase de mis conciudadanos. Sin embargo -pobre de mi, ay infelice- sin saber por qué, sigo esperando un mínimo de educación y urbanidad. Y más de personas que se supone que, por edad, deberían conocerlas mejor.

«La violencia no es el camino»
Bruce Lee.

«Pero si te pego una leche te pongo a andar»
Continuación apócrifa a la anterior cita de Bruce Lee

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here