Cinco historias de crónica negra que han marcado este 2019

En este resumen de final de año, se han escogido cinco historias de crónica negra que, desde eltaquigrafo.com, se han considerado algunos de los casos más impactantes de este 2019. Desde Janet Jumillas a Marta Calvo, pasando por Godella, Valga y Castro Urdiales.

Cinco historias de crónica negra que han marcado este 2019
Crímenes que han conmocionado a la opinión pública en 2019.

Violencia de género, infanticidios, más violencia de género y crímenes que quitan el aliento. Este año termina con una lista considerable de crímenes que han conmocionado a la opinión pública de este país; la mediatización de dichos casos acerca realidades crudas, realidades que llegan a superar la ficción pero, al fin y al cabo, realidades sin más. Y de nuevo, concluimos el año con la violencia machista al frente de las mayores lacras sociales que sufrimos en este país. En 2019, se ha reafirmado, además, lo mucho que aun queda por mejorar el sistema y la percepción de lo que es la violencia machista, pues demasiadas mujeres asesinadas siguen sin ser reconocidas como víctimas de la violencia de género. 

En este resumen de final de año, se han escogido cinco historias de crónica negra que, desde eltaquigrafo.com,se han considerado algunos de los casos más impactantes de este 2019. Desde Janet Jumillas a Marta Calvo, pasando por Godella, Valga y Castro Urdiales. 

La extraña desaparición de Janet Jumillas

La pista de Janet Jumillas, una vecina de Viladecans (Barcelona), de 39 años, se perdió el 13 de marzo. La mujer se desplazó hasta la localidad vecina de Cornellà de Llobregat para hacer unas gestiones en la delegación de Hacienda y ya no se supo más de ella. Los Mossos localizaron su coche, el 18 de ese mes, aparcado correctamente en la vía pública en los alrededores de la sede de Hacienda, sin ningún signo de violencia o criminalidad.

Nada se supo de ella hasta más de dos meses después, cuando el 21 de mayo su cuerpo fue localizado, semienterrado y bajo una vieja manta, en un solar abandonado en El Prat de Llobregat. Poco antes de localizar el cadáver, el 8 de mayo, los Mossos d’Esquadra detuvieron al presunto autor de la muerte violenta de la mujer. El arrestado, Aitor G.P., de 33 años, reconoció a los agentes que eran amigos, pero nunca confesó ser el autor de su muerte.

Los Mossos descubrieron que el principal sospechoso arrojó unas bolsas grandes a la basura, donde encontraron tres mochos de limpieza que contenían sangre de la víctima, así como el vidrio de unas gafas que pertenecían a Jumillas. La principal hipótesis es que Jumillas acudió a su domicilio en Cornellà de Llobregat y allí tuvieron una discusión que acabó con el fatal desenlace.

Con todo, el juez instructor del caso acordó prisión provisional, comunicada y sin fianza para el principal sospechoso de la muerte de Jumillas y libertad con cargos para Christian K.M., amigo del detenido, por encubrir el delito.

El esotérico crimen de Godella

Godella (Valencia) se convirtió en escenario de tragedia en marzo. Una niña de cinco meses y un niño de tres años y medio fueron hallados muertos, enterrados en una fosa, con evidentes signos de violencia. Una vecina de la localidad valenciana llamó a la policía la mañana del 16 de marzo al ver a un hombre correr armado detrás de su esposa, que iba semidesnuda, que se escondió tras el crimen. 

Cuando la Guardia Civil y la Policía Local preguntaron al padre por los menores y por su mujer, este ofreció respuestas incoherentes. En ese momento ambos cuerpos policiales activaron una operación de búsqueda, tanto de los niños como de la madre, quienes los vecinos habían visto corriendo desnuda por las calles cercanas a la chabola donde vivían. Horas más tarde, los agentes encontraron a María, semidesnuda, escondida en posición fetal en el interior de un bidón. Ambos progenitores fueron trasladados a dependencias policiales para ser interrogados.

Pasadas horas y horas de interrogatorio continuado, María se derrumbó y confesó los asesinatos. Fue ella misma quien condujo a los agentes, a última hora de la tarde del jueves, hasta las fosas que había cavado para enterrar a sus hijos. De inmediato, la progenitora quedó detenida, mientras que su pareja seguía arrestada como investigado. Horas más tarde, él también quedaba detenido por el asesinato de los dos menores. María estaba convencida de que sus hijos resucitarían. Creía, además, que sus hijos estaban poseídos por el diablo.

El triple crimen de Valga 

Una familia destrozada por el rencor, la furia y el machismo. El pasado 16 de septiembre, José Luis Abet Lafuente salió del trabajo y dejó atrás su actual domicilio, en Ames (A Coruña) para sorprender a su exmujer a primera hora de la mañana. Sandra B.J., de 39 años, se disponía a llevar al colegio a los dos hijos que la ambos tenían en común. El hombre empleó un arma corta para disparar a la víctima, que estaba dentro de su coche, junto a sus dos hijos, que fueron testigos de lo ocurrido.

Tras acabar con la vida de su expareja, el homicida disparó contra su excuñada, Alba B.J., que estaba junto al coche llamando al 112 para alertar del suceso y, posteriormente, a pocos metros de allí, mató a su exsuegra, María Elena J.F., que acababa de llegar para auxiliar a sus dos hijas y proteger a sus nietos. Ni la excuñada, ni la exsuegra han sido reconocidas como víctimas de la violencia machista. 

Tras el tiple asesinato, José Luis volvió a su coche y se fue a casa, en Ames, donde convivía con su madre. Una vez allí, y consciente del crimen, fue él mismo quien llamó a la Guardia Civil a la espera de ser arrestado. A medio camino, antes de tomar consciencia de lo que había hecho, se deshizo del arma homicida lanzándola al río Tambre, a su paso por la zona de Trasmonte (Ames). Arma que adquirió a través del mercado negro. 

En Castro Urdiales la realidad superó la ficción 

Sin duda, el caso más insólito, rebuscado y perverso del año. Castro Urdiales se lleva el premio a la crónica negra más macabra de este 2019. Ocurría el pasado 27 de septiembre, cuando una vecina de este municipio costero alertó a las autoridades de que había encontrado una cabeza humana dentro de una caja que guardaba en su vivienda. Una amiga suya, María del Carmen Merino Gómez (gaditana, de 62 años), se la había entregado semanas atrás, alegando que en su interior había juguetes sexuales. La pareja de Merino, el banquero sevillano, Jesús María Baranda, de 67 años, había desaparecido y ella no quería que las autoridades encontraran la caja en caso de registrar la vivienda. La gaditana aseguraba él la había abandonado y se había marchado voluntariamente, pero resultó no ser así. 

La amiga de María del Carmen guardó la caja sin reparos en el trastero de su domicilio durante meses y no la tocó para no dañar el papel de regalo, pero finalmente decidió abrirla por el fuerte hedor que desprendía. Dentro se encontró con un cráneo sin ningún resto de tejido y el susto fue tal, que al llamar a la Guardia Civil necesitó atención médica al entrar en estado de shock. Después de que la vecina alertara a las autoridades, María del Carmen fue detenida y los análisis confirmaron que el cráneo humano pertenecía a Jesús María Baranda.

Cuando los agentes arrestaron a la pareja sentimental de Jesús —no estaban casados, pero vivían juntos— ella trató de defenderse diciendo que alguien le dejó la cabeza en la puerta de casa. «La guardé porque era el único recuerdo que tenía de él», sostuvo.

Sin rastro de Marta Calvo 

La desaparición de Marta Calvo, la joven valenciana de 25 años, ha sido uno de los casos recientes que ha conmocionado más a la sociedad de este país, seguramente por los interrogantes que se le desprenden y los antecedentes del principal sospechoso, ahora detenido. 

La última persona que vio a Marta Calvo con vida fue Jorge Palma. El hombre, de 37 años y de origen colombiano, había contactado con ella a través de una aplicación de citas. El 7 de noviembre, el hombre recogió a Marta en Valencia y ambos se dirigieron a la casa que él tenía en Manuel, a más de una hora de camino. Allí, según el testimonio de Jorge, consumieron grandes cantidades de cocaína y mantuvieron relaciones sexuales. Luego, se quedaron dormidos. Cuando Jorge despertó, en mitad de la noche, descubrió que Marta yacía a su lado, sin vida. Según ha explicado, se puso nervioso y decidió deshacerse del cuerpo, el cual sigue sin aparecer. 

El sospechoso, que se entregó de forma voluntaria a la Policía, confesó que había descuartizado el cuerpo y se había deshecho de él tirándolo en contenedores de varios municipios. En un minucioso registro de la vivienda que el sospechoso tenía alquilada, el equipo de criminalística encontró restos biológicos en el codo de una tubería procedente del aseo, restos que no han podido identificarse como pertenecientes a la joven, tras las pruebas de ADN. Es por eso, que la búsqueda en el vertedero de Dos Aguas continúa sin tregua. La prioridad de los agentes es encontrar el cuerpo de Marta para poder saber, así, si el testimonio de Jorge es verdadero.

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